Luego que fui contratada en otra universidad un poco alejada de donde vivo. La función que me dieron era de asesorar a los alumnos en realizar su tesis.
Una noche me quedé hasta muy tarde revisando las tesis de los alumnos, y cuando estaba a punto en salir del salón, veo a un joven venir hacía mí.
El joven dice que le ayude con su tesis, no sabe cómo avanzar ciertos puntos.
Como era demasiado tarde, le digo que regrese mañana a primera a hora, allí con gusto le puedo ayudar.
El joven dice que no puede, que por favor le ayude ahora con la tesis, pero como era muy tarde le digo que mañana venga más temprano y con gusto le ayudo.
La noche siguiente, al estar a punto de retirarme, el joven se aparece de la nada y dice que le ayude a terminar la tesis.
Pero de nuevo vino muy tarde, era mi hora de salida, y no puedo quedarme hasta muy tarde, así que le digo nuevamente que venga más temprano.
La noche siguiente, de nuevo se apareció el joven, le iba a decir que viene muy tarde pero me daba pena, no quedó de otra que hacer tiempo extra.
Estando en el salón, el joven dice que ya regresa, que le de unos minutos para que traiga su tesis.
Cuando estaba esperando varios minutos, el vigilante pasa por el salón donde estaba, y me dice algo que no entendía en un inicio, claro, al final comprendí a lo que se refería.
El vigilante dice:
Profesora, no se quede hasta muy tarde, no vaya ser que le asusten.
¿Asustar?, pero quién me va asustar, si estoy en el salón, no hay nada que temer.
Al retirarse el vigilante, desde el reflejo de la puerta noté que tenía una sonrisa en el rostro.
Luego de esperar por más de 10 minutos, el joven no venía, enojada alisto mis cosas y me retiro del salón.
Estando afuera de la universidad, noto que la luz del salón del tercer piso estaba prendido, supuse que el joven regresó al salón, pero ya era muy tarde.
La noche siguiente, estando a punto de salir, el joven aparece de nuevo y dice que le ayude con la tesis. Al cual, enojada le digo que ayer la estuve esperando que regrese y no vino, más seriedad para la próxima.
La insistencia del joven fue demasiado que no quedó de otra en decirle que sí.
Enseguida, nuevamente el joven dice que le espere, que va a traer la tesis.
Me quedé esperando por más de media hora y nada, el joven no venía.
Enojada me dije, de aquí no me voy hasta que venga el joven y decirle que no me vuelva a quitar mi tiempo, si va estar con este plan de hacerme esperar, que otro docente le ayude con su tesis.
Luego de unos minutos, el vigilante sube al salón y me dice a qué hora voy a salir, ya es muy tarde, todos los docentes ya se fueron.
Al decirle al vigilante que estoy esperando a un joven que insistentemente me dice que le ayude con su tesis.
El vigilante me responde: El joven que estoy esperando ya se fue hace un rato, que por favor haga el favor de retirarme de la universidad, que él tiene que cerrar los salones.
Al día siguiente, le cuento lo ocurrido a los docentes, que un joven siempre viene todas las noches pidiendo que le ayude con su tesis.
Los docentes de inmediato me responden:
Entonces, ya conociste al fantasmita.
¿Fantasmita?
Si, al fantasmita. El joven que se aparece toda la noche es un fantasmita, que pasó a mejor vida años atrás.
Desde aquel día, no me quedo hasta muy tarde en el salón, siempre bajo al primer piso en compañía de los demás docentes, hasta que sea hora de salida.
Del fantasmita que se aparece todas las noches en la universidad, no quise saber más, dejé cerrado el caso.
Mientras no me moleste, no hay ningún problema, por cierto solo estuve medio año en la universidad, y en todo ese tiempo, solo le vi raras veces.
Les hago la siguiente pregunta:
¿En la universidad donde han estudiado, les han espantando?
Por mi parte, hasta el momento no, y eso que a veces me quedaba hasta la medianoche terminando algunos trabajos.
Siempre que me quedaba lo hacía en el primer piso en el laboratorio de cómputo, y no me pasó nada fuera de lo normal, y a ustedes, ¿les pasó algo fuera de lo normal en la universidad cuando se quedaron hasta muy tarde?