La mujer del acantilado

La siguiente historia de terror, cuenta de unos campesinos, que se encuentran con LA SIGUANABA cerca de un barranco.

 

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Se sabe muy bien que en los campos se trabaja desde la mañana hasta la noche. Para la persona común, es un trabajo muy cansado, pero para la gente de campo, es algo normal.

 

En el campo donde estaba trabajando, en una de las noches, salimos demasiado tarde.

Al regresar a casa, por el camino a mi compadre le da por ir al baño. Como no había nada cerca, se aleja un poco, casi llegando a un cerro.

Al lugar donde fue mi compadre, había bastante vegetación, y una hermosa vista, se veía el barranco.

 

Cuando mi compadre terminó lo que tenía que hacer. Desde lo lejos, ve a una persona en el barranco, pareciera que se quiere aventar.

 

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Mi compadre desde lo lejos le grita:

 

¡Oye…., estás bien…!

 

Extrañado le respondo, estoy bien, ¿porque me preguntas, ocurrió algo?

Mi compadre me dice, le estoy preguntando a la persona que está cerca del barranco.

 

Cuando miro hacia el barranco, veo la silueta de una persona, pareciera que se quería tirar al abismo.

No lo pensé dos veces y voy corriendo hacia la persona, mientras le digo a mi compadre que me espere.

 

Al estar cerca del barranco, veo a una mujer de espalda.

Por más que le decía a la mujer que no se tire al abismo, que hay mucho por vivir, la mujer no respondía.

Cada vez que le hablaba, daba unos pasos hacia adelante.

Pensando lo peor, le digo que por favor voltee, y vea que soy una persona buena. Y en caso que tenga problemas, con gusto le puedo ayudar.

Sino tiene un lugar donde quedarse, se puede quedar en mi casa, pero que por favor, no se aviente al abismo.

La mujer seguía sin pronunciar ninguna palabra, pareciera que no escuchó nada lo que decía.

 

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Desde lo lejos mi compadre me gritaba:

 

 

Compadre…, regresemos a casa, se está haciendo muy tarde…

 

 

No podía dejar sola a la mujer, porque estaba muy seguro que si me iba, la mujer se aventaba al abismo.

Enojado que la mujer no me haga caso, decido agarrarle del brazo y llevarlo a la fuerza, afuera del acantilado, ¡GRAVE ERROR!.

Cuando le agarré del brazo, sentí una sensación muy rara. No sé por qué, pero algo me estaba dando miedo.

 

Cuando volteó la mujer, me di con la sorpresa, no era una mujer, sino era un demonio, la mujer tenía cara de caballo.

 

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Ni bien vi que la mujer tenía cara de caballo, le suelto del brazo, y salgo a toda carrera.

Al poco tiempo le di alcance a mi compadre, y le digo alterado que corra, debemos regresar a casa.

 

Mi compadre me pregunta, ¿No vas a esperar a la mujer?, ya está cerca de nosotros.

 

De nuevo le digo:

Corre… la persona que nos está siguiendo es un demonio con rostro de caballo.

Mi compadre alterado dice, LA SIGUANABA.

 

Después de correr por varios minutos, con miedo miramos hacia atrás, y para suerte, nadie nos seguía.

 

Al llegar a casa, nuestras esposas ven que estamos asustados, y al preguntarnos que nos pasó, le contamos lo ocurrido.

Desde ese día, no nos quedamos hasta muy tarde en el campo, por miedo a encontrarnos a LA SIGUANABA.

 

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Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Qué harían si se encuentra con LA SIGUANABA?

 

Por mi parte, estoy seguro que lo primero que haría, sería salir corriendo, o bueno, eso creo, y ustedes, ¿Qué harían si se encuentra con LA SIGUANABA?

  

 

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