La siguiente historia cuenta de un joven que al tomar un atajo por un pueblo, nota que todo el lugar está en silencio, y no se ve a ninguna persona.
Este material está en reconstrucción.
Cuando era joven, en los años 80, mi país pasaba por malos momentos. Cada cierto tiempo, había pueblos que desaparecían por culpa de las personas que iban en contra de la autoridad.
En esos años para que los pueblos estén protegidos, hacían sus famosas juntas vecinales, o rondas, como lo deseen llamar.
Siendo fin de semana, tenía que llevar un encargo a mi hermano. Para mi mala suerte, mi hermano vivía muy lejos, en otro pueblo, el cual se encontraba varias horas de distancia. Mi madre me dice que salga de mañana, para estar de regreso en la tarde.
Como conocía un atajo que me ahorra varias horas, salí más tarde de lo habitual. Por el atajo tenía que dar la vuelta a los cerros, entrar a un pueblo, y salir.
Anteriormente, el atajo lo usé hace un mes atrás, y era por ese motivo que mi madre, siempre me mandaba a llevar encargos, porque regresaba a tiempo.
Este material está en reconstrucción.
Hasta incluso, en uno de esos días, regresé más temprano de lo habitual.
Mi madre pensó que no fui a llevar el encargo, así que regañadientes, me dice que para la próxima no le desobedezca y lleve lo que me pidió
Pasando varios días, cuando tenía que llevar otro encargo, pasó algo muy raro.
Cuando estaba de llegada al pueblo, no me topé con nadie, y esto era muy extraño.
Al ingresar al pueblo, sentí un malestar por todo el cuerpo, y a la vez noté, que algo raro estaba pasando.
El pueblo estaba vacío, todo el lugar estaba en silencio, no se escuchaba ninguna clase de ruido.
La última vez que pasé por el pueblo, recuerdo muy bien que había bastante movimiento. El lugar era muy transitado, pero ahora, era todo lo contrario, estaba en silencio.
Este material está en reconstrucción.
En ese instante, no quería pensar lo peor, me hice la idea, de que todo el pueblo salió a cosechar.
Saliendo del pueblo, por mi cuerpo recorrió un viento bien frio, pero éste viento, era algo especial, hizo que me sienta mal, y a la vez me dio una gran pena, temía que algo malo haya ocurrido.
Esa misma tarde, cuando entregué el encargo a mi hermano, decidí quedarme a dormir en su casa, porque tenía miedo de regresar por el atajo. Y en caso que regrese por el camino largo, llegaría de noche a casa, y sería más peligroso.
Al día siguiente, en compañía de mi hermano, decidí pasar por el pueblo, para sacarme todas las dudas.
Cuando llegamos al lugar, mi sorpresa fue grande, porque todo seguía en silencio, tal como lo vi ayer.
En ese instante me entró un gran miedo, ya me imaginaba lo que había ocurrido.
Este material está en reconstrucción.
Mi hermano también notó algo raro en el pueblo, y como es rondero, es decir, las personas que protegen al pueblo. Me dijo que esté preparado a todo lo que pueda pasar, que esté alerta.
Cuando estamos a mitad de camino de salir del pueblo, escuchamos un fuerte grito de una mujer diciendo lo siguiente:
¡QUE ALGUIEN ME AYUDE POR FAVOR…!
Mi hermano enseguida corrió hacia donde se escuchó el grito. Al llegar a la casa, trató con toda su fuerza de tirar la puerta, pero por más que lo intentaba no podía, pareciera que la puerta estuviera sellado a la casa.
De nuevo se escuchó el grito de la mujer, ahora decía:
¡POR FAVOR, NO NOS HAGAS DAÑO, QUE ALGUIEN NOS AYUDE…, POR FAVOR, AUXILIO…!
Después de los gritos de la mujer, en ese instante se escuchó los lloriqueos de un bebé, y a los pocos segundos, dejó de llorar. Un silencio reinaba por todo el lugar.
Mi hermano ya se daba una idea de lo que había pasado, y con una gran furia, empezó a patear la puerta, pero por más patadas que daba, no conseguía derribarlo.
Este material está en reconstrucción.
Pasó unos minutos, y de nuevo se escuchó la voz de la mujer, diciendo lo siguiente:
¡POR FAVOR NO LO HAGAS, AYUDENME…!
En ese instante, se escuchó un fuerte disparo, y al mismo tiempo, la voz de la mujer se silenció.
En el pueblo recorría un silencio que en vez de dar calma, daba miedo.
Mi hermano enojado le comienza a decir toda su vida a la persona que está dentro de la casa, acompañado con unas tremendas groserías.
A los pocos segundos, después de seguir pateando la puerta, al fin cedió.
Este material está en reconstrucción.
Cuando ingresamos a la casa, desprendía un olor insoportable, y lo que vimos, no lo podíamos creer.
Cerca de la puerta, estaba el cuerpo de una mujer abrazando a su bebé.
Cuando nos adentramos a la casa, vimos una escena muy terrorífica. En todo el pasadizo, vimos varios cuerpos regados de personas que pasaron a mejor vida.
Este material está en reconstrucción.
Era en vano buscar al culpable dentro de la casa, ya que los cuerpos se encontraban en estado de descomposición.
En ese momento, ya nos dimos una idea de lo que había pasado en todo el pueblo.
Al momento que estamos por salir para pedir ayuda, pasó lo peor de lo peor, porque pareciera que el pueblo, quería que escuchemos todo lo que ocurrió unos días antes.
Cuando estamos saliendo del pueblo, escuchamos los gritos de las personas, y al poco tiempo, se escuchó varios disparos.
Los lloriqueos de los bebés y de las mujeres poco a poco se empezaron a silenciar, hasta que el pueblo quedó en un completo silencio.
Este material está en reconstrucción.
En ese momento no tenía miedo, sino coraje, rabia, enojo por lo que había pasado. En todo mi rostro empezó a salir lágrimas, de la impotencia de no poder hacer nada.
Llegando a casa, les contamos a todos lo que había pasado en el pueblo vecino. Los demás pueblos se avisaron entre ellos de lo ocurrido, hasta que la noticia llegó a varios familiares.
Este material está en reconstrucción.
Cuando las demás personas llegaron al pueblo a dar sepultura a sus seres queridos, el ambiente comenzó a ponerse muy pesado.
Después de varios días, los familiares que decidieron quedarse a vivir en el pueblo. Contaron que era imposible hacerlo, porque en todo el lugar, se sentía un ambiente muy pesado.
Por más limpias que se hacía, seguía siendo pesado, no se podía vivir tranquilo, porque a veces se escuchaba de la nada, a varios bebés llorando y a otros pidiendo ayuda desesperadamente.
Este material está en reconstrucción.
Poco a poco, el pueblo se empezó a quedar sin habitantes, hasta convertirse, en un pueblo fantasma. Nadie quería quedarse a vivir en el pueblo, por miedo a que le asusten.
Al final, el pueblo se quedó en el abandono.
Nota: Algunos dicen, que para espantar a los fantasmas, o a los entes, le tienes que decir lisuras. Tal vez será por ese motivo, que al momento que comenzó a decir groserías, la puerta cedió.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Creen que la puerta cedió por las groserías que dijeron?
Por mi parte, no sé qué responder, pero si he escuchado varias veces la misma historia, que para espantar a los espantos, debes decir todas las groserías que se te ocurra, y ustedes ¿Creen que la puerta cedió por las groserías que dijeron?