La maldición gitana

La siguiente historia cuenta de un joven que al rehusarse a pagar el precio exagerado de una gitana. La gitana enojada le lanza la maldición de la mala suerte, de que todo lo que haga, le iría mal.

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Lo siguiente que le voy a contar, me pasó cuando fui al centro de la ciudad.

Cuando pasé una tarde por el centro de la ciudad, veía a varias mujeres queriendo atraer a las personas. En un momento pensé que eran mujeres de la vida alegre, pero al acercarme, me di cuenta que eran gitanas.

Las gitanas que estaban alrededor de toda la avenida, me jalaban hacia ellas para que me lea la mano.

Yo no soy de creer en lo que te digan las gitanas, para mí todo es mentira, solo es para sacarte tu dinero.

Llevaba un mes seguido que pasaba por la avenida de las gitanas, hasta que en unos de esos días, de tanto que insistían en leerme la mano, le respondí que sí.

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La persona que me iba a leer la mano, era una mujer muy hermosa, habrá sido de unos 25 años, hasta que de pronto la gitana me dice que su madre será la que lea mi mano, ya que tiene más experiencia. No me quedó de otra que aceptar.

Como de costumbre, la gitana me dijo que me iría bien en el trabajo, que estoy gozando de buena salud, que muy pronto voy a conocer a una linda mujer, que voy a tener grandes viajes y así entre otras cosas que le dicen a cualquiera.

Hasta que terminó la lectura y ya era momento de pagar. El costo de la lectura de mano, se pagaba a lo mucho de unos 20 a 30 máximo, de allí no pasaba.

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Cuando le iba a pagar los 30, la gitana me dice no, son unos 100.

Al instante le dije, ¿qué…? pero si todas las demás cobran entre 20 a 30, como es posible que tú me cobres más que las demás.

La gitana me responde: Las demás son aprendices, es por eso que cobran muy poco, pero como yo soy una profesional en la lectura de mano cobro como mínimo unos 100.

En ese momento estaba discutiendo con la gitana, cómo es posible que cobre tan caro, solo por unos minutos. No me quedó de otra que darle unos 50 e irme del lugar.

La gitana toda molesta antes de retirarme, me dijo unas palabras muy raras que no llegué a entender, no sé en qué idioma estaba hablando.

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Después de pasar unos días del incidente que tuve con la gitana, mis días no eran lo mismo.

En el trabajo donde tenía unos 5 años laburando, de la nada mis jefes me despidieron, argumentando que la empresa está mal y por eso había recorte de personal.

A los días siguientes me chocaron el auto, y la persona que lo chocó, escapó del lugar.

Al día siguiente del choque, me robaron el auto.

Pareciera que mi suerte se había acabado, porque nunca tuve una mala racha como la que estoy pasando.

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A los pocos días que me robaron el auto, un coche casi me atropella, si no saltaba en ese instante a otro lugar, el coche me impactaba. En ese instante pensé que el coche se iba a detener a darme los primeros auxilios, pero no, se fue de largo.

Al día siguiente, cuando estaba yendo a una entrevista de trabajo, me robaron las personas de lo ajeno, me dejaron impresentable así que no pude asistir a la entrevista.

En ese instante, no sé porque me pasaba estas cosas, si no hice daño a nadie, hasta que al hacer memoria, recordé que todo esto pasó desde el incidente que tuve con la gitana. Allí comprendí que esas palabras raras que me dijo la gitana, según para mí era una maldición de la mala suerte, que todo me salga mal.

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Ni bien amaneció me fui al lugar donde estaban todas las gitanas, para que me quite el maleficio que me hizo, pero para mí mala suerte, en el lugar ya no había gitanas.

Hace unos días atrás, la municipalidad retiró a todas las gitanas del lugar, argumentando que algunas de ellas usaban de fachada la lectura de mano para hacer actos indebidos.

Bueno, mi suerte ya estaba echada, iba a tener mala suerte por el resto de mi vida o eso pensaba.

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Pasó unos meses, hasta que al fin pude encontrar un trabajo, el trabajo que conseguí era de repartidor.

En uno de esos días que tenía que entregar un encargo, la señora que me atendió, al abrir la puerta, sorprendida me dijo.

Señor, ¿estás bien?, veo que te han echado una maldición, lo puedo sentir. Si deseas librarte de la maldición, ven un día sábado o domingo en la tarde, te ayudaremos a librarte de la maldición.

No supe cómo reaccionar en ese instante, por mi cuerpo recorrió una felicidad inmensa, al fin mi suerte cambiaría. Solo me tocó decir gracias, muchas gracias con lágrimas en los ojos.

Llegó el día sábado y justo ése día mi mala suerte fue mucho peor a comparación de los demás días.

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Primero, mi jefe me llama del trabajo diciéndome que me necesita con urgencia, que haría turno tarde y que debo de estar allí si o si, sino voy me considero despedido.

Segundo, la moto que tenía no prendía, por más que le hiciera de todo, no prendía.

Tercero, la familia avisaba que estaba viniendo a visitarme y llegarían en la tarde.

Cuarto, la llave de mi casa se pierde, no sé dónde lo he dejado y así entre otras cosas. Pareciera como si alguien no quisiese que mi mala suerte termine.

Dejé todo de lado, y decidí llegar si o si al lugar, aunque tuviera que ir caminando desde mi casa hacia la otra casa pero llegaría sí o sí.

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Cuando llegué al lugar, no podía creer lo que veía. Veía a la misma gitana que me había lanzado la maldición.

En ese momento le quise decir todas sus verdades, estaba con un gran enojo, pero me supe controlar por mi bien.

La gitana al verme no me reconoció, no sabía quién era, solo me dijo que sentía algo malo dentro de mí, y al mismo tiempo me señaló donde está el servicio.

Cuando la gitana tocó mi mano, no sé qué palabras estaba diciendo, que en mi interior sentía que algo se liberaba. Cuando terminó de decir sus palabras, sentí unas ganas de arrojar, que no me podía aguantar, hasta que fui a los servicios.

Ahora entiendo porque me dijo dónde estaba el servicio.

Al arrojar, voté todo el mal que me había hecho, sentí un alivio dentro de mí.

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Después de recuperarme, regresé donde está la gitana y al instante saqué mi billetera y le di 200 por si las dudas.

La gitana con una gran sonrisa me dice.

Flaco, cuídate de las personas que te rodean, no vaya ser que hagas enojar a una persona malvada, porque te puede lanzar de nuevo una maldición. Pero si algo así te llega a pasar, no dudes en visitarnos, que nosotros te podemos ayudar.

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Al momento de salir, me dio miedo en darle la mano, así que me despedí diciendo gracias por todo.

Después de lo ocurrido, todo me empezó a ir bien, en el trabajo donde estaba por unos 5 años, me volvieron a llamar, diciendo que me necesitaban con urgencia, que regrese al trabajo y habrá un aumento en mi sueldo.

La familia dijo que mejor vendrían la próxima semana porque se le presentó un imprevisto, y así todo lo malo que me llegó a pasar, empezó a mejorar.

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Les hago la siguiente pregunta:

¿Creen en las maldiciones?

Por mi parte, no creo en las maldiciones, para mí son sugestiones que una persona se puede hacer, y esto hace que todo lo malo que te pase, digas que es por la maldición que te hicieron, y ustedes, ¿Creen en las maldiciones?

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