Lloriqueo de una mujer en el campo

La siguiente historia me contó mi abuelo, al cual, le fue contada por su abuelo, es decir, pasó hace varias generaciones.

Para no confundirnos, solo diré que son mis abuelos.

 

Cuando mi abuelo estaba en la etapa de juventud, su padre cae enfermo, y el hospital quedaba muy lejos del pueblo. En esos años, se movían caminando de un lado a otro.

 

Cómo la condición de su padre estaba empeorando, fueron a llamar a una curandera, para que así le alivie o cure.

La curandera llegó a la casa de mi abuelo en altas horas de la noche, cuando prácticamente ya no se podía hacer nada, porque en las noches no hay manera de movilizarse.

 

Al llegar la curandera, le dice a mi abuelo, que su padre está muy grave y que si no toma unas hierbas, su padre no pasará de esta noche.

Y era cierto lo que decía la curandera, porque a mi padre se le veía ardiendo en fiebre, algo me decía que hoy sería la última vez que lo veríamos.

 

La curandera dice que ya regresa, que irá por unas hierbas que solo crece cerca del cerro, que el viaje le tomaría unas 5 a 7 horas.

Como la curandera ya era una persona de avanzada edad, mi hermana mayor le dice que mejor irá ella, y así regresará en menos tiempo.

Por temor de que algo le pase a mi hermana, le digo que yo también iré.

 

Después que la curandera nos dio las instrucciones, salimos de la casa siendo las 11 a 12 de la noche.

Ni bien salimos de la casa, nos fuimos a toda carrera al cerro.

Estando de camino al cerro, mi hermana dice que conoce un atajo, al cual nos va ahorrar un buen tiempo.

 

Pasando una hora, llegamos al cerro y enseguida empezamos a buscar la hierba que la curandera nos dijo.

Después de arrancar una gran cantidad de hierba, nos regresamos a casa por el mismo atajo.

Al estar saliendo del atajo, mi hermana escucha que alguien está llorando, así que dice que me detenga.

Al detenerme, era cierto, se escuchaba a una mujer llorar.

 

Mi hermana me dice vamos en la mujer y vemos si le podemos ayudar. Al cual de inmediato le digo que primero entreguemos la hierba, que nuestro padre lo necesita con urgencia.

Mi hermana insiste en ir en la mujer, además que no tomaría más de unos minutos.

Al final, de malas ganas fui hacia la mujer.

 

Cuando mi hermana estaba siguiendo los lloriqueos, yo estaba detrás de ella pateando una piedra como si fuera una pelota.

Después de unos minutos, desde lo lejos se ve a una mujer que está encima de una piedra.

Mi hermana desde lo lejos le grita porque llora, estás bien y así entre varias preguntas, pero parece que la mujer no escuchaba y seguía llorando.

 

Como mi hermana no obtenía ninguna respuesta, decidió acercarse a la mujer, y justo en ese momento al estar pateando una piedra, lo patee demasiado fuerte que lo aleje a varios metros delante de nosotros.

Al ver la piedra, vi que solo rebotó dos veces y de allí se dejó de escuchar.

Extrañado de lo ocurrido, nuevamente pateo otra piedra muy fuerte, y veo que pasa lo mismo.

En el momento que mi hermana estaba por dar unos pasos en donde la piedra dejó de sonar, le digo que se detenga, que algo raro está pasando aquí.

Mi hermana me pregunta, como que algo raro, tenemos que ayudar a la mujer.

Cuando mi hermana iba a seguir caminando, le digo que mire hacia abajo, a ver si ve algo raro.

Mi hermana ni bien vio hacia abajo, enseguida da un fuerte salto hacia atrás.

 

Resulta, que más adelante de mi hermana, había como un barranco, y como era todo de noche, no se llegaba a ver bien.

Mi hermana dice que regresemos a casa, que la supuesta mujer que vemos delante de nosotros, no es una mujer, sino un ser maligno.

 

Al llegar a casa, la curandera notó que mi hermana estaba asustada, al cual, ya se daba una idea de lo que había pasado.

Y antes de contarle todo lo que pasó, la curandera le dijo que se olvidó de contarle, si por el camino escuchan a una mujer llorar, que lo ignoren, porque los lloriqueos de la mujer son un encanto, y si lo siguen, les hará caer al precipicio.

 

Si no fuera por la piedra que lo usaba como pelota, capaz hubiéramos caído al precipicio.

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Si están en el campo en altas horas de la noche, y escuchan a una mujer llorar en medio de la nada, irían en su ayuda?

Por mi parte, estoy seguro que lo pensaría muy bien, porque ya escuché varias historias parecidas, y de la gran mayoría no termina nada bien.

Uno porque puede ser una trampa, dos porque puede ser un encanto y así entre muchas cosas más, y ustedes, ¿irían en la ayuda de la persona que está llorando en altas horas de la noche en medio de la nada?

 

 

 

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