El día que mi padre enfermó, le tuvimos que llevar al hospital de urgencia.
Cuando llegamos al hospital, los doctores me dijeron que espera en la recepción.
En la recepción estuve esperando un buen tiempo, sin saber nada de mi padre.
Después de un rato, no sé qué me da, pero por alguna extraño razón, me empiezo a sentir mal, estaba muy triste, con ganas de llorar, pareciera como si algo hubiera perdido.
Tal parece que la recepcionista también notó el cambio tan repentino que tuve, el cual buena gente me dijo, que esté bien, que los doctores que están atendiendo a mi padre son los mejores, que no tengo de que preocuparme, y así entre otras palabras para darme motivación.
Pero aun así, en mí, sentía que algo perdía, y tal parecía, que lo que estaba perdiendo era a mi padre.
En ese momento estaba a punto de llorar, hasta que de repente, la recepcionista me dijo.
Joven, tu padre ya viene, tal parece que no fue tan grave lo que tenía y solo fue un susto. Al ver a mi padre salir, y caminando hacia recepción, enseguida le pregunto, ¿ya te atendieron, estás mejor, te sientes bien?, y así entre varias preguntas.
Mi padre no respondió ninguna de mis preguntas, solo con una sonrisa, me dijo dónde está el baño.
Al preguntarle a la recepcionista donde está el baño, la recepcionista no dijo que por tal lugar se encuentra el baño.
Enseguida mi padre me dice que le acompañe para que pueda ingresar al baño.
Cuando le estaba acompañando a mi padre por el pasadizo, en ese momento, una gran pena recorría todo mi cuerpo, me sentía muy mal.
Es la primera vez que me ocurría algo así, que hasta ni yo sé como explicarlo.
Después de llegar en la puerta del servicio, mi padre ingresó al baño y yo tuve que regresar a recepción, desde la recepción miraba que mi padre termine y salga del baño.
Hasta que de pronto, el doctor que atendió a mi padre, viene hacia mí.
El doctor me dice, lo siento, pero tu padre ha fallecido.
Al cual sorprendido le respondo, ¿cómo?
Doctor, estás equivocado, si mi padre hace unos minutos ingresó al baño.
La recepcionista también le respondió lo mismo, le comentó que el padre del joven hace unos minutos ingresó al baño.
El doctor sorprendido, respondió, que esto no es posible.
Cuando ingresé al baño para llamar a mi padre, nadie respondía.
En ese momento me negaba a creer lo que decía el doctor, así que nuevamente le busco por todo los servicios, pero por más que buscaba no encontraba a mi padre.
Al final era cierto, mi padre había fallecido, y lo que vi era su alma que vino a despedirse de mí.
Ahora entiendo porque sentía una sensación de dolor cuando caminaba con mi padre, era, porque nunca más le iba a volver a verlo.
El doctor solo comentó, que lo que vimos es algo normal, y a la vez muy extraño, que hasta ahora no tiene explicación, de como un ser querido que ya pasó a mejor vida, pueda despedirse de los demás
Les hago la siguiente pregunta:
¿Alguna vez, un ser querido que pasó a mejor vida, se ha despedido de usted?
Por mi parte, hasta el momento no, pero a una amiga sí.
Cuando una de sus mejores amigas pasó a mejor vida, se fue a despedirse de ella. La despedida lo hizo en su trabajo, en la cocina.
Cuando mi amiga estaba cocinando, al voltear, ve a su mejor amiga por unos segundos. Extrañada de lo que vio, al llegar a casa, por parte de los demás amigos, se entera que su mejor amiga tuvo un accidente, al cual pasó a mejor vida, y a ustedes, ¿algún ser querido se fue a despedirse de ustedes?