La siguiente historia de terror, cuenta de unos músicos que al regresar a casa en altas horas de la noche, por el camino se encuentran a 2 demonios en forma de mujeres.

Un fin de semana, un amigo nos contrató para tocar en la fiesta de su pueblo. Como el pueblo cumplía 50 años, querían hacer la fiesta a lo grande, además… el pago era muy bueno.
Terminando de tocar, Raúl, el músico nuevo, nos dijo que ya es hora para regresar a casa. Cómo era muy tarde para regresar, y además es peligroso caminar por esos lugares muy de noche, le digo que mejor nos quedemos en el pueblo.
Por temor a que Raúl se regrese solo, le digo que me espere un momento, iré a preguntar a los demás músicos, pero todos dijeron que no…, se quedarían en la fiesta hasta que amanezca.
Como era el jefe de los músicos, no quedó de otra que acompañarlo.
En esos tiempos para regresar a casa, se tenía que ir a pie, y caminar de un pueblo a otro, ya que en altas horas de la noche no pasan los carros. Cuando estamos a mitad del cerro, de lo más lejos del camino contrario, vimos a un grupo de dos hermosas mujeres.

Raúl me dijo para ir con ellas, así pasamos bien la noche. En ese tiempo, Raúl era bien enamoradizo, le gustaba estar con las mujeres. Además como estaba pasado de copas, no entendería un no… como respuesta.
Para no discutir con Raúl, fuimos donde estaban las mujeres.
Cuando llegamos, las mujeres no se sorprendieron al vernos, ni mucho menos se asustaron. Esto era algo raro, porque si te encuentras con un extraño en altas horas de la noche, lo mínimo que uno haría, sería preocuparse.
Las mujeres nos dijeron que toquemos cualquier música, y si les gustaba nos darían un regalo. No lo pensamos 2 veces y comenzamos a tocar nuestra guitarra.
Cuando estamos tocando cerca de media hora, de repente el lugar comenzó alumbrarse por unos segundos. En esos segundos noté algo raro de las mujeres. Cuando me acerqué a ellas, disimuladamente vi que las mujeres tenían patas de gallina.
En ese instante entró un miedo por todo mi cuerpo, quería correr del lugar, pero no podía dejar a mi amigo.

En voz baja le digo para irnos del lugar, porque esas mujeres, no son mujeres, sino son algún tipo de demonio. No le quería decir lo que realmente vi, por temor a que su reacción sea quedarse en el lugar sin poder moverse. Parece que mi amigo no me escuchó, y seguía tocando su guitarra.
Cuando las mujeres se dieron cuenta que estoy nervioso, me preguntan: ¿Te pasa algo? Noto que estás con miedo ¿Has visto algo que no debías?
En ese instante a Raúl se le cae la guitarra, y cuando se agacha para recogerlo, ve que las mujeres tienen patas de gallina, y al instante me dice: ¡Corre…! ¡!Vámonos de aquí! ¡Esas mujeres, son unos demonios…!

Nos fuimos corriendo hasta regresar al pueblo, y allí le contamos a los demás todo lo que vimos.
Los demás músicos no nos creyeron, dijeron que eso nos pasa por irnos del pueblo estando pasado de copas, que todo lo que vimos, es alucinación de nosotros.
Al día siguiente, cuando regresamos al lugar donde vimos a las mujeres, todos quedaron sorprendidos, al ver que las guitarras tenían marcas de arañazos. Y algunos un poco dudados, finalmente nos creyeron todo lo que le contamos.
Desde esa noche, ya nunca regresamos de madrugada a nuestra casa. Siempre nos quedamos a dormir en el pueblo, porque ya no queremos pasar lo mismo.

Les hago la siguiente pregunta:
¿Cómo hubieran reaccionado si fueran los músicos?
Por mi parte, supongo que hubiera reaccionado de la misma manera que Raúl. Ni bien sepa que las personas que están en nuestro delante son unos demonios, enseguida le diría que corra, y ustedes, ¿Cómo hubieran reaccionado si fueran los músicos?
