El toro maligno de la cueva

Hace varios años, cuando mi abuelo tenía que llegar con urgencia al pueblo vecino, había 2 caminos por dónde ir.

El camino largo y el camino corto.

Casi todas las personas iban por el camino largo, ya que era muy seguro, y muy transitado, y en caso que pase algo, las demás personas te pueden ayudar.

El camino corto era subir por un cerro y pasar cerca de una cueva. Lo malo era pasar de noche solo, sería un grave error, ya que todos decían que veían al maligno cerca de la cueva.

 

Mi abuelo cuenta que era muy incrédulo, que el siempre pasaba por el camino corto, y nunca vio nada del otro mundo. Bueno, eso era porque mi abuelo siempre pasaba de mañana y raras veces lo hacía acompañado.

 

En esta ocasión, mi abuelo partió muy de noche a llevar un encargo a uno de sus primos, y para llegar a tiempo, se fue por el camino corto.

Al momento que estaba subiendo el cerro, desde lo lejos escucha los bramidos de un toro.

Con la poca luz que había, empieza a mirar por todos lados, pero por más que miraba no veía a ningún animal.

Como no veía nada, decidió proseguir, hasta llegar cerca de la cueva.

Mientras más cerca estaba, de nuevo empieza a escuchar los bramidos de un toro.

En ese momento ya le estaba dando un poco de miedo, porque recordaba todo lo que le contaron, que cerca de la cueva aparece el demonio.

Con miedo se dirige hacia la cueva, y con la poca luz que había, ve a un toro de espalda.

Al ver que era un toro, enseguida se le pasa el miedo, y en modo de burla le dice al toro, que buen susto me haz dado.

Al momento que iba a proseguir su camino, ve como el toro se pone de pie y al voltear, ve que votaba fuego por los ojos.

El toro estaba corriendo en dos patas detrás de mi abuelo.

La reacción de mi abuelo fue regresar por donde vino, porque si seguía hacia adelante, solo había cerros y no encontraría a nadie quien le ayude.

Cuando al fin vio el pueblo, con miedo mira hacia atrás, para ver si el toro aun lo seguía.

Para suerte, el toro había desaparecido, todo estaba en silencio.

Como aún tenía que llevar el encargo, al final, no le quedó de otra que seguir por el camino largo.

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Qué creen que era el toro?

Por mi parte, supongo que era un demonio que se lo quiso llevar, porque como es posible que un toro se pare en dos patas y empiece a caminar, y ustedes, ¿Qué creen que era el toro?

 

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