El cazador en apuro

Siendo fin de mes, como es costumbre de nosotros, siempre salimos de casería. En aquella ocasión, como no cazamos nada, y no podíamos regresar con las manos vacías, uno de mis amigos nos dice que nos adentremos, y si no encontramos nada, no quedaría de otra que regresar.

Para mala suerte de nosotros, esa noche no encontramos nada, parecía que los animales notaron nuestra presencia y por eso se ocultaron.

 

Cuando estuvimos de regreso, casi por llegar, uno de mis amigos dice que ya se cansó de caminar, que tomará un descanso.

Como no le podíamos dejar solo, le dijimos que siga caminando, que ya falta poco, pero mi amigo dijo que estaba cansando, que no se preocupen y que sigan caminando, además, la cabaña no está muy lejos. Que dentro de unos minutos, volverá a la cabaña.

 

Cuando llegamos a la cabaña, estuvimos esperando por más de 30 minutos que nuestro amigo venga, pero como no llegaba, tuvimos que salir y regresar donde lo dejamos descansando.

Al llegar al lugar, no encontramos a nadie, solo vimos que su huella iba en dirección al monte. Esto era algo raro para nosotros, hasta incluso pensamos que nuestro amigo se hizo el cansado para que se vaya a casar solo.

 

Después de seguir las pisadas, desde lo lejos, vimos que nuestro amigo esta tirado a mitad del monte.

En ese momento pensamos lo peor, pero para buena suerte, solo estaba desmayado.

 

Al día siguiente, cuando nuestro amigo despertó, ya no era el mismo, se le veía asustado, parecía que su valentía desapareció, y eso, que él era una persona muy valiente, no le tenía miedo a nada.

Lo primero que dijo al despertar, fue que regresamos a la ciudad, que es por nuestro bien, y que nunca más volvamos a este lugar.

Como rentamos la cabaña por 2 semanas, y solo estuvimos unos días, le respondimos que no, que no votaríamos nuestro dinero en vano.

Mi amigo nuevamente nos dice que le hagan caso, que en la ciudad nos contará todo.

De malas ganas y renegando, no quedó de otra que llevarle a la ciudad, y de allí pensábamos en regresar.

 

Llegando a la ciudad, al momento que estábamos por regresar, mi amigo nos dice que no lo hagamos, que nunca más volvamos a la cabaña.

Allí nos cuenta todo lo que pasó la noche pasada.

 

Cuenta que después de estar sentado por más de 10 minutos, al momento que estaba por regresar a la cabaña, de la nada, empieza a escuchar un ruido en dirección al monte.

Cada vez que se acercaba al ruido, escuchó con más claridad que el sonido era de un bebé llorando.

Cuando llegó al lugar, desde lo lejos ve un bulto en una manta. Al acercarse, escucha que los lloriqueos vienen dentro de la manta.

Mi amigo cuenta que no podía creer lo que veía, y no se explicaba cómo alguien sería tan malvado en dejar a un bebé en medio de la nada.

Como en ese momento estaba haciendo bastante frio, y para que el bebé no se congele, decide no destaparle y se lo llevó tal como estaba en la manta.

 

Después de caminar por varios minutos, de la nada, siente como el bebé le estaba agarrando del brazo.

En un momento no lo toma importancia, hasta que siente que el bebé cada vez le agarra del brazo más fuerte.

Al momento que se detuvo de caminar rápido, ve que la manta del bebé se cae.

Al caer la manta, lo que ve, le dejó muy, pero muy asustado.

Lo que estaba llevando en sus brazos no era un bebé, era un ser muy pequeño que tenía su cara todo arrugada.

El ser le dijo, ya te tengo, ahora te llevare conmigo.

Mi amigo hizo de todo para que lo suelte, pero entre más lo intentaba el ser lo agarraba con más fuerza.

El ser nuevamente le decía, ahora te voy a llevar conmigo.

Con las pocas fuerzas que tenía, no le quedó de otra que saltar de la parte más alta del cerro, para que así el ser le suelte.

Al momento que saltó del cerro, el ser de inmediato le soltó.

Ni bien cae al piso se levanta y empieza a correr unos metros, hasta que de repente, de la nada se empieza a sentir mal. Estaba muy cansando, el sueño le estaba ganando hasta que se quedó dormido, y lo último que recuerda es que despertó en la cabaña.

 

La historia que nos contó, en un momento pensamos que era su imaginación del cansancio, así que no le hicimos caso y regresamos a la cabaña.

Llegando la noche, cuando estuvimos de regreso a la cabaña, mi amigo me dice que guarde silencio que está escuchando algo.

Al guardar silencio, era cierto, se escuchaba un ruido muy extraño.

El ruido provenía del lugar donde encontramos a nuestro amigo desmayado.

Cuando nos acercamos un poco, escuchamos que el ruido era de un bebé llorando.

Allí fue que realmente le creímos lo que no dijo nuestro amigo.

Ni bien escuchamos al bebé llorar, nos regresamos a la cabaña, diciendo que a primera hora de la mañana dejaríamos el lugar.

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Qué creen que era el ser que estaba dentro de las mantas?

Por mi parte, supongo que era un demonio maligno que se quiso llevar el alma del cazador, y para suerte de el que no lo consiguió porque se lanzó desde el cerro, y ustedes, ¿Qué creen que era el ser que estaba dentro de las mantas?

 

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *