El día que estaba desempleado, no me quedó de otra que alquilar un taxi y hacer el servicio de taxi.
No les voy a mentir, lo del taxi en un inicio era solo para salir del apuro, pero como me iba bien, al final decidí quedarme.
Mis amigos siempre me hablaban que nunca haga taxi de noche, porque no vaya ser que me espanten.
Para mí los espantos son puras supersticiones, para personas que tiene mucha imaginación.
En una de las noches, que estaba haciendo taxi, desde lo lejos veo a una anciana que me hace la parada.
La anciana me dice que le lleve al hospital más cerca lo más rápido que pueda porque se siente muy mal.
Por más rápido que iba el taxi, lamentablemente ocurrió lo menos pensado, la anciana pasó a mejor vida a mitad de camino.
Al llegar al hospital, le informo lo ocurrido, los encargados retiraron el cuerpo de la anciana.
La noche siguiente, cuando estaba haciendo taxi, los pasajeros que se sentaron en la parte de atrás, por alguna extraña razón, que ni bien ingresaban al taxi y estando apunto de sentarse, de inmediata abandonaban el taxi.
De todos los pasajeros que se iban a sentar en la parte de atrás, todos se retiraron del taxi.
Esto me empezó a preocupar, porque si nadie acepta la carrera, no voy a ganar dinero.
Pensando que el asiento de atrás está manchado o está sucio y por eso que nadie quiere sentare, me fui a limpiarlo.
Al estar en el asiento de atrás, allí comprendí todo, porque ningún pasajero quería sentarse en esa parte.
Resulta, que había un ambiente muy pesado, algo te incomodaba quedarte sentado en esa parte.
Allí fue que recordé lo que pasó con la abuela, la que pasó a mejor vida.
Si esto no fuera poco, ocurrió lo peor cuando estaba de camino a busca de pasajeros.
Desde el retrovisor, mira el rostro de la abuela, la abuela me estaba mirando con una cara de enojo, por no haberla llevada a tiempo al hospital.
Esa noche me fui a devolver el taxi, no quería más espantos, u ocurriera algo malo en mi viaje.
Como el taxi era alquilado, ni más volví a elegir el taxi donde se aparece la abuela.
Los demás taxistas que eligen el taxi de la abuela, cuenta que de vez en cuando desde el retrovisor, ven el alma de una abuela enojada.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Se atreverían hacer taxi donde falleció la abuela?
Por mi parte, es un rotundo no, porque no quiero que me asusten. No vaya ser que al ir por un lugar muy elevado, el alma de la abuela se aparezca y suceda lo peor, del susto, mi reacción no pueda ser la correcta.