El alma de la abuela

En la villa donde vivo, recientemente una abuelita empezó a vender pan.

En esos años, como no tenía dinero suficiente para cenar todas las noches, solo comía pan para engañar al estómago.

La abuela que vendía pan, me sorprendía, porque no importa que llueve o haga bastante frio, siempre la veía todas las noches cerca de una farmacia.

Hasta incluso, recuerdo que en unas de las noches, que salía muy tarde de mi trabajo, digamos a las 9 a 10 de la noche, la veía a la abuela sentada vendiendo pan.

Como ya era costumbre, casi siempre le compraba pan a la abuela, hasta incluso me llegaba a separar los panes que siempre le pedía.

 

En una de las noches, cuando salí temprano del trabajo, me sorprendí de no ver a la abuela, hasta incluso pensé que se había enfermado o que la señora de la farmacia se enojó que venda cerca de su negocio.

La noche siguiente, creo que era fin de semana, se repitió la misma historia, la abuela, ya no estaba en su lugar de siempre.

Cuando fui a la farmacia a preguntar por la abuela. La señora me responde que no sabe nada, que ya no ve a la abuela hace 2 días, y que ahora ella debe de comprar pan de otro lugar.

Con esto me di cuenta que la señora no le dijo que se vaya, sino que la abuela por alguna extraña razón dejó su lugar de trabajo.

 

Siendo de noche, cuando estaba durmiendo, comprendí todo, de porque la abuela ya no vendía pan.

Esa noche, de la nada, presiento que alguien más está en mi cuarto. Al momento que abrí los ojos, por alguna extraña razón no me podía mover. Por mas que gritara no se podía, solo tenía la mirada fija hacia la ventana. La ventana de mi cuarto da hacia la calle, y cerca de mi cuarto hay un poste afuera que alumbra la calle.

Como estaba con la mirada fija hacia adelante, presiento que alguien se está acercando. Hasta que me tocó ver algo que me dejó muy, pero muy asustada.

La persona que vi, era la abuela que vendía pan.

La abuela me queda viendo por unos minutos, y me dice.

Hija, no tengas miedo, no te voy hacer ningún daño, solo vine a despedirme, usted ha sido muy buena conmigo.

Como no me podía mover, solo veía a la abuela como iba desapareciendo de a poco.

 

Después de unos minutos, mi cuerpo ya respondía, así que enseguida prendí la luz del cuarto.

Esa noche no dormí y mucho menos apagué la luz, por temor que la abuela vuelva aparecer.

Hasta incluso me decía si lo que me tocó vivir era un sueño o era verdad.

Al día siguiente, cuando fui a la farmacia, la señora me dice que la abuela que vendía pan pasó a mejor vida en la noche.

 

Lo que me ocurrió aquella noche, de no poder moverme y estar despierta, se llama parálisis del sueño o se te subió el muerto.

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Cómo reaccionarían si ven el alma de una persona que está a su costado y sin poder moverse?

Por mi parte, estoy seguro que haría lo mismo, que ni bien me pueda mover prendo la luz del cuarto y me pongo a ver televisión para quitarme el susto, y ustedes, ¿Cómo reaccionarían si ven el alma de una persona que está a su costado y sin poder moverse?

 

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