El alma de la abuela
En la villa donde vivo, recientemente una abuelita empezó a vender pan. En esos años, como no tenía dinero suficiente para cenar todas las noches, solo comía pan para engañar al estómago. La abuela que vendía pan, me sorprendía, porque no importa que llueve o haga bastante frio, siempre la veía todas las noches cerca de una farmacia. Hasta incluso, recuerdo que en unas de las noches, que salía muy…