Cuando mi padre era joven, me contó que casi le agarraron los PISHTACOS.
En esos años, mi padre era muy joven, siempre le gustaba salir de noche por la carretera de cuzco.
Toda la salida lo hacía acompañado de su bicicleta, la bicicleta era su pasatiempo.
En una de las noches, mi padre se puso como meta ir cada vez lejos que antes y así regresar a tiempo a casa.
Mi padre salió en la tarde, y había ido demasiado lejos, tanto así que la noche le ganó y cuando se dio cuenta, no sabía dónde estaba, porque todo el lugar estaba muy desolado.
Cuando mi padre se dio cuenta que estaba perdido, empezó a buscar la carretera para que así se ubique, pero entre más lo buscaba, más se perdía.
De tanto pedalear la bicicleta, se cansó, no le quedó de otra que bajarse y descansar un momento.
Tan cansado habrá estado mi padre, que se quedó dormido.
Al despertar, se da cuenta que se hizo muy de noche, todo el lugar estaba oscuro, a duras penas podía ver unos metros hacia delante.
Preocupado que su familia le regañe, enseguida se sube a su bicicleta y empieza a pedalear.
Al pedalear, se da cuenta que hay 3 personas a varios metros de él.
Mi padre muy inocente, se dirige en las personas que vio.
Al estar a unos metros del grupo que vio, se da cuenta que están arrastrando un costal.
Al fijarse bien el costal, se da cuenta que está chorreando un líquido color rojo y si esto no fuera poco, uno de ellos tenía una hoz manchado con el líquido color rojo.
Mi padre, allí se dio cuenta que las personas que tenían delante de ellos, eran PIHSTACOS.
Los PISHTACOS al notar la presencia de mi padre, enseguida trataron de agarrarlo.
Mi padre detiene la bicicleta, da media vuelta y pedalea lo más rápido que puede.
Lo malo era que no sabía para dónde ir, solo pedaleaba para escapar de los PHISTACOS.
De tanto pedalear, sabía que dentro de poco llegaría a su límite y no podría escapar.
No pasó mucho tiempo, que mi padre ya estaba cansado, pensando que ya les había perdido, mira hacia atrás y se da con la sorpresa, que los PISHTACOS le están siguiendo.
Mi padre cansado seguía pedaleando, las pocas fuerzas que le quedaba, poco a poco se iba yendo, hasta que de pronto, desde lo lejos, ve que la carretera está cerca.
No sabe de dónde sacó las fuerzas, que al ver la carretera, pareciera que la fuerza volvió por si sola.
Al llegar a la carretera, se pone delante de un auto de varios pasajeros.
El conductor, le tocaba la bocina para que le dé pase, pero mi padre no lo daba.
Él sabía muy bien si el auto le pasaba, hasta allí llegaría, porque ya no tenía tanta fuerza para huir de los PISHTACOS.
El conductor enojado, detiene el auto y cuando le iba a regañar, vio que mi padre estaba llorando.
Los demás pasajeros también se bajaron del auto y le preguntaron porque llora, que te pasó, que tienes y así entre varias preguntas.
Entre llorando mi padre les dice, LOS PISHTACOS, LOS PISHTACOS, me estaban persiguiendo en el campo.
Vi a los PISHTACOS que estaban arrastrando un cuerpo dentro de un costal, del costal estaba saliendo mucha sangre.
Lo bueno para mi padre, fue que los que venían en e carro que se detuvo, iban en dirección al pueblo donde él vivía.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Se atreverían a dormir en un lugar muy desolado que no conozcan?
Por mi parte, no lo haría, por más cansado que estuviera, intentaría de todas maneras llegar a la ciudad, además no creo que me aleje demasiado lejos de la ciudad, y ustedes, ¿dormirían en un lugar muy desolado que no conozcan?