La siguiente historia de terror, cuenta de unos repartidores que al regresar por la panamericana norte de madrugada, se encuentran con 2 niños muy extraños caminando en medio de la nada.
Este material está en reconstrucción.
Cerca de los 90, me junté con un socio para llevar mercancía de un lado a otro. Nuestro lugar de trabajo, era toda la capital y raras veces afuera de Lima.
En una de las noches al llevar una mercancía de urgencia, nos ganó la hora. Así que tuvimos que regresar de madrugada por la panamericana norte.
El camino a casa estaba siendo muy tranquilo, hasta que de pronto…, desde lo lejos…., se ve algo extraño al lado de la carretera.
Mi amigo que está de copiloto dice que baje la velocidad, que mire hacía adelante, hay 2 niños caminando.
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Algo así no era posible, como pueden estar caminando 2 niños de madrugada, y todavía en la panamericana norte, donde corre bastante aire.
Mi amigo insiste en que baje la velocidad, no podemos dejar a los niños a su suerte, tenemos que ayudarlo.
Después que bajé la velocidad, vi a 2 niños caminando. Los niños están usando unos ponchos que le cubrían gran parte del cuerpo.
En ese momento no sé qué me pasó, que mi sensor de alarma se activó, algo no me empezaba gustar.
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Como la carretera está todo oscuro, a duras penas se podía ver unos metros de lado. Así que pensé que era una trampa, que una vez que bajemos del carro, personas de lo ajeno saldrían de la oscuridad y nos robarían.
Para seguridad nuestra, le dije a mi amigo que no se baje del carro, sino que los llame desde adentro. Mi amigo les decía:
Niños…, que hacen aquí…, a donde van…, les puedo llevar…, vengan….
Los niños no hacían caso y seguían caminando.
Mi amigo insistía en llamar a los niños. Le dijo que se suban al carro, le podemos llevar a la ciudad, además…, que es muy peligroso caminar por la carretera de madrugada.
Los niños seguían sin hacer caso, y caminaban hacia la nada.
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No sé en qué momento pasó, pero cuando me distraje unos segundos, mi amigo está a punto de bajar del carro.
Cuando el carro está a un metro de los niños, mi amigo se da cuenta de algo que lo dejó muy asustado.
Los niños tenían patas de gallina.
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Ni bien vio las patas de gallinas, mi amigo en un tono de miedo me dice:
Arranca…, arranca…
El tono en que lo dijo, hizo que me diera miedo, que al instante pise el acelerador al máximo.
Cuando se tranquilizó mi amigo, con una voz como querer llorar, me cuenta lo siguiente.
Cuando estaba a punto de bajar del auto, no sé qué le da por mirar hacía sus pies, que ni bien los ve…, se da cuenta que los niños tienen patas de gallina, es decir, son unos demonios.
Para suerte de nosotros, esa noche llegamos seguro a casa. El susto se pasó en cuestión de minutos, y al día siguiente seguimos con nuestro trabajo.
Este material está en reconstrucción.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Si ven a unos niños caminando de madrugada en medio de la nada, que harían?
Por mi parte, estoy seguro que haría lo mismo que el copiloto, diría que detenga el auto y preguntar a los niños que hacen caminando en la carretera de madrugada, porque uno nunca sabe que le habrá podido pasar a los niños. Lo último que pensaría sería que es una trampa, y ustedes, ¿Si ven a unos niños caminando de madrugada en medio de la nada, que harían?