La siguiente historia fue compartida por un seguidor de nuestra página, y la historia es de Venezuela.
Les voy a relatar en primera persona la historia y al mismo tiempo cambiar algunas palabras que son nativas del país Venezuela, para que así sea más entendible.
En esos años, era el cumpleaños de una amiga, al cual fui en compañía de mi hermano. Estuvimos en la fiesta hasta la medianoche, y de allí nos tuvimos que regresar, ya que ambos trabajamos a primera hora de la mañana.
Llegando al paradero, estuvimos esperando que venga la movilidad por más de 10 minutos, pero como no venía, al final tuvimos que regresar caminando.
Para suerte de nosotros, en esos años, Venezuela no era tan peligrosa como ahora (2019), se podía caminar seguro siempre y cuando que sepas por donde moverte.
Estando de regreso a casa, por el camino vimos que una tienda aún seguía abierta, al cual aprovechamos e ingresamos a comprar para el desayuno.
Después de comprar, nuevamente estuvimos de camino a casa.
Como el camino para regresar a casa aún se hacía un poco lejos, mi hermano me dice que conoce un atajo, al cual nos ahorrará varias cuadras.
Recuerden, lo que estoy contando era cuando Venezuela no era tan peligrosa como ahora.
Así que sin pensarlo 2 veces le digo a mi hermano que tomemos el atajo.
Después de caminar por unos minutos, más adelante de nosotros vimos que una mujer estaba llorando.
Al llegar hacia la mujer, mi hermano le pregunta que tiene, porque está llorando, pero la mujer no respondía, solo seguía llorando.
Como ya era muy tarde, le digo a mi hermano que lo ignore y que sigamos, si la mujer no quiere nuestra ayuda, entonces no es problema nuestro.
Después de ignorar a la mujer, e ir de camino a casa, nuevamente se empezó a escuchar que alguien estaba llorando.
Extrañado, mi hermano me dice que guarde silencio y que me diga si escucha lo mismo que él.
Al guardar silencio, también escuché que alguien estaba llorando.
Para suerte de nosotros, los lloriqueos que escuchamos estaban más adelante de nuestro camino.
Al llegar hasta los lloriqueos, no van a creer lo que pasó. Resulta, que la misma mujer que vimos varias cuadras más atrás de nosotros, nuevamente le vimos delante de nosotros.
Mi hermano quedó extrañado, y me pregunta si es la misma mujer que vimos antes, al cual le respondo que sí, porque traía la misma ropa y estaba posicionado igual que la otra mujer.
Extrañado y con un poco de miedo, le digo a mi hermano que lo ignore y sigamos caminando, pero que ahora lo hagamos como si estuviéramos corriendo.
Después de caminar por varias cuadras, desde lo lejos, vemos a la misma mujer llorando a unos metros delante de nosotros.
No se imaginarán como estábamos en ese momento, y más aún cuando la mujer, le vimos que estaba viniendo hacia nosotros.
No sé porque, pero allí nos dio miedo, así que mi hermano me dice que corramos y que vayamos en dirección de la autopista.
El susto fue tanto que al llegar a la autopista, me di con la sorpresa que las compras que había hecho, se cayó a mitad de camino.
Mi hermano me dice que lo olvide y que mejor tomemos un taxi y regresemos a casa, porque no vaya ser que pase algo peor si regresamos.
Al final, con miedo regresamos a recoger las compras que se cayó y para suerte de nosotros, la mujer ya no estaba en el lugar.
Si se preguntan que fue la mujer que vimos. Le respondo que no tengo idea, supongo que habrá sido algún espanto que nos quiso asustar.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Creen que la mujer haya sido espanto?
Por mi parte, supongo que sí, porque si no cómo llegaría tan rápido delante de ellos, y más aún quien va hacer una broma parecida en altas horas de la noche, y ustedes, ¿creen que la mujer que se apareció era un espanto?