Un bebé muy extraño en el campo

La siguiente historia pasó hace mucho tiempo, fue contado de mi tatarabuela a sus hijos y así hasta que mi papá me lo contó.

 

En esos años, mi tatarabuelo tenía una gran cantidad de animales, él se dedicaba a la crianza de animales de campo.

Como la época de fuerte lluvias estaba por llegar y en el campo de mi abuelo, casi siempre se inundaba. Mi tatarabuelo decidió llevar a los animales a otros campos más altos.

En los campos donde mi abuelo llevaba a los animales, se tenía que pagar a los propietarios para que den el visto bueno, para que sus animales se puedan quedar.

Todas las personas que criaban animales hacían lo mismo, en época de lluvia era un buen negocio para el propietario, que aparte en dejar que los animales se queden en sus tierras, les daba la garantía que sus criados se encargarían de protegerlo.

 

Cómo mi tatarabuelo tenía una gran cantidad de animales, le tomó más tiempo de lo previsto en llevar a todos los animales a campo arriba, pero gracias a sus criados, lo pudo conseguir.

Una vez que lo consiguió, a los criados que le acompañaron les dijo que se queden en el lugar a cuidar a los animales, mientras mi tatarabuelo regresaba a casa a llevar los productos que compraron por el camino.

Los criados le dijeron que no regrese a estas horas, porque es muy peligroso, no vaya ser que algún ratero le de encuentro y ocurra lo peor.

Haciendo caso omiso lo que dijeron los criados, mi tatarabuelo regresa a casa de madrugada. En su regreso, iba montando en su caballo y llevaba varios productos en el lomo de la mula.

A mitad de camino de regreso a casa, desde lo lejos escucha a un bebé llorando, esto originó que esté más precavido, pensando que había ladrones por el lugar.

Por más que miraba en los alrededores no veía a nadie, solo se escuchaba los lloriqueos de un bebé.

Cuando mi tatarabuelo estaba a punto de ignorar los lloriqueos y regresar a casa, en su mente se pregunta.

 

Si los ladrones atacaron a una familia y dejaron vivo al bebé

Si me voy del lugar e ignoro los lloriqueos del bebé, capaz el bebé muera en unas horas.

 

Mi tatarabuelo no lo pensó dos veces y fue en ayuda del bebé, porque él sabía muy bien que es estar solo, ya que mi tatarabuelo fue abandonado por sus padres, lo dejaron a su suerte en la calle desde muy niño y no quería que el bebé corra la misma suerte.

 

Para no decir varias veces la palabra tatarabuelo, diré solo mi abuelo.

Mi abuelo amarró a la mula y al caballo en un árbol, mientras él iba donde se escuchaba los lloriqueos.

Después de caminar unos minutos, llegó al final de los lloriqueos. Los lloriqueos provenía dentro de una plantas con espinas, las espinas estaba muy, pero puntiagudas, que al más mínimo resbalón, se haría un gran corte.

En su mente mi abuelo se dice, no creo que los padres del niño estén vivos, creo que sus padres protegieron a su hijo dejándolo en este lugar para que los ladrones no se atrevan a ingresar, porque si intentan ingresar y si dan un paso en falso, se harían un gran daño.

Mi abuelo sacó su machete y empezó hacerse paso cortando las espinas puntiagudas.

Al llegar al final, ve a un bebé llorando en una canasta.

Lo primero que hace mi abuelo, es ver si el bebé está bien y luego llevarlo al pueblo para dar parte a las autoridades.

 

De regreso donde dejó los animales, cuando estaba a punto de subir al caballo junto con la canasta, por alguna extraña razón el caballo se rehusaba, no quería, hacía de todo para que el bebé no se suba.

Mi abuelo por temor que el bebé se caiga del caballo ya que no lo quiere dejar montarlo, no se arriesga y pone encima del caballo la carga del burro.

 

Ahora era el turno del burro, cuando mi abuelo estaba a punto de subir al burro con el bebé, el burro no quería, hacía todo lo posible para que los 2 se bajen.

Por alguna extraña razón, los 2 animales no querían cargar al bebé.

Mi abuelo estaba enojado que ninguno de sus animales lo quiera llevar, así que con toda su fuerza, hace todo lo posible para que el burro les lleve en su lomo. El bebé estaba en la espalda de mi abuelo

 

Luego de unos minutos de viaje, mi abuelo siente una sensación muy extraña en todo el cuerpo, algo no le empezaba a gustar.

Mientras más caminaba el burro, mi abuelo sintió que alguien le agarró del hombro, esto hizo que le entre un frio por todo el cuerpo.

Nuevamente, mientras más caminaban, mi abuelo se da cuenta que el burro cada vez daba pasos más lento, como que si el burro estuviera cargando algo muy pesado.

No habrá pasado más de unos minutos, que mi abuelo sintió que alguien estaba en su espalda.

Recién se dio cuenta que lo que había subido en su espalda, no era un niño, sino un ser extraño.

Mi abuelo con miedo empieza a tocar a su atrás, y lo que siente, lo deja muy espantado.

Cuenta que era algo muy, pero muy peludo, esto hizo que poco a poco empiece a mirar hacia atrás.

Lo primero que vio fue que el ser tenía patas de chivo, al cual ni bien ve esa imagen, se arma de valor y con toda su fuerza suelta un fuerte codazo. El codazo que dio fue tan fuerte, que el ser que estaba en su espalda, cae al piso.

Ni bien cae el ser al piso, mi abuelo voltea y enseguida saca su arma y empieza a dar unos disparos.

Pensando que había acabado con la criatura, lo primero que hace es subir al burro e irse a toda carrera al pueblo.

 

Estando por llegar al pueblo, presiente que la criatura le estaba siguiendo, porque vio que los animales seguían muy asustados.

El burro estaba tan asustado que dejó caer a mi abuelo y salió corriendo en otra dirección que no es el pueblo.

El caballo iba hacer lo mismo, pero mi abuelo se sujetó fuerte del caballo para que no lo deje tirado.

Tal parecía que todo estaba perdido, que con las ultimas balas, se le ocurre apuntar hacia arriba, y como estaba cerca del pueblo, pensó que con el sonido de las balas, los demás le escucharían y vendrían en su ayuda.

 

Desde lo lejos, mi abuelo ve que la criatura tenía unos ojos rojos, que poco a poco estaba viniendo hacía el.

Pensando que todo estaba perdido, de repente, vienen las personas del pueblo disparando para que la criatura se aleje.

 

Las personas del pueblo vieron que mi abuelo estaba muy pálido, parecía que había visto algo que le asustó.

Cuando todos estaban de regreso al pueblo, de nuevo se escucha el lloriqueo de un bebé, al cual uno del pueblo, estaba yendo en su ayuda.

Mi abuelo desde lo lejos le grita que es una trampa que no vaya.

Esto alarmó a los del pueblo y empezaron apuntar al lado de dónde provenían los lloriqueos.

Desde lo lejos, vieron una criatura peluda, que se estaba corriendo del lugar, perdiéndose en el campo.

 

Al amanecer, mi abuelo junto a sus amigos, van en busca del burro que escapó, sin imaginar que a pocos metros del lugar, encontraron el cuerpo del burro destrozado.

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Si escuchan a un bebé llorar en un lugar aislado, irían en su ayuda?

Por mi parte, después de leer todas las historias al respecto de bebés abandonados en medio de la nada, lo pensaría dos veces, aunque creo que si iría, y espero que nada me pase con la decisión que tomé, y ustedes, ¿irían en su ayuda si escuchan a un bebé llorando en el campo?

  

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