Tocando la puerta

Les quiero compartir una experiencia un poco tenebrosa que me ocurrió cerca del año 2010.

En esos años, trabajaba en una imprenta en la ciudad de México, y como faltaba poco para un evento que no recuerdo muy bien, teníamos demasiado trabajo.

Nuestro supervisor nos dijo que hagamos un esfuerzo y que nos quedemos más tiempo de lo debido. Las personas que acepten, tendrían un pago extra para fin de mes.

Como necesitaba el dinero, al final, junto con otras 5 personas nos quedamos trabajando hasta las 10 de la noche, raras veces nos quedamos hasta la medianoche.

 

En una de las noches, cuando me dio ganas de ir al servicio, como el servicio del primer piso estaba en mantenimiento, tenía que ir al segundo piso.

Estando en el segundo piso haciendo mis necesidades, de repente, tocan la puerta del baño.

Como estaba ocupado, le respondo, está ocupado, espere por favor. Pero parece que la persona que tocaba la puerta no me escuchó, así que toca la puerta más fuerte.

Como la persona seguía y seguía tocando la puerta, enojada le grito, que haga el favor de esperar, que no ve que está ocupado.

Pero nada, seguía tocando la puerta, y cada vez lo hacía más fuerte.

Después de terminar de hacer mis necesidades, estaba más enojada que nunca, que cuando me estaba alistando para salir, en grosería le digo, quien está tocando la puerta del baño de esta manera, acaso no sabe esperar.

Para que dije eso, que de inmediato, me habla mi compañera, diciendo que lo siente, que tiene unas ganas tremendas de entrar al baño, que por favor le habrá la puerta.

Como aún seguía alistándome, le digo nuevamente, que para la próxima sea un poco paciente y no mal educado en tocar de esa manera la puerta.

Mi amiga nuevamente me responde que lo siente, que por favor que habrá la puerta, que quiere ingresar.

 

Cuando terminé de alistarme y al momento que estaba por abrir la puerta del baño, recordé algo que me dejó muy asustada, que enseguida le respondo que no, que no puedo, que me espere un poco más de tiempo.

 

Resulta, que la voz que me respondía, que supuestamente era de mi compañera, no era ella, porque yo era la única mujer que aceptó a quedarse a trabajar hasta tarde. Y la compañera que escuchaba su voz, nunca se ofreció de voluntaria.

Ahora, ya se imaginaran como estaba en ese momento, escuchando que mi compañera tocaba la puerta, diciendo que le habrá, que quiere ingresar, que solo será un momento.

En ese instante estaba más asustada que nunca, que le respondí que no, que vaya al servicio del primer piso.

Al mismo tiempo me preguntaba, porque quiere que le habrá la puerta, acaso aparte de asustarme, me quiere hacer algún daño.

 

No se por cuánto tiempo habré estado en el baño, que repentinamente, escucho una voz conocida.

Mi supervisor, toca la puerta del baño preguntando si está ocupado.

Al escuchar que era mi supervisor, con miedo abro la puerta, y me fijo si realmente era él.

Al abrir la puerta, mi supervisor nota que estoy pálida, y enseguida me pregunta, ¿qué te pasa?, ¿qué tienes?, ¿estas enferma?

 

Para no tener problemas, le respondo que nada, que me siento un poco cansada.

Como mi supervisor notó que estaba pálida, me dijo que me retire a descansar.

 

Para suerte, lo que pasó aquella noche, solo ocurrió una vez, o bueno, desde esa noche, ya no llegue a usar el servicio del segundo piso, me aguante hasta llegar a casa.

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Qué hubiera pasado si el espanto que tocaba la puerta, hubiera ingresado?

Por mi parte, supongo que le hubiera dado un buen susto, y con el susto, capaz se lo hubiera llevado, y ustedes, ¿Qué hubiera pasado si el espanto que tocaba la puerta, hubiera ingresado?

  

 

 

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *