Al terminar el colegio, por recomendación de un amigo, conseguí un trabajo de vigilancia.
Me mandaron a cuidar las oficinas que están en Villa María, la vigilancia lo tenía que hacer solo.
Cómo en ese tiempo no sabía nada del lugar donde me mandaron, fui sin preguntar. En mi mente tenía la idea de solo estar en las oficinas y evitar que personas de lo ajeno traten de robar el lugar.
El primer día que estuve de vigilancia, en horas de madrugada, escucho ruido en el segundo piso, pareciera que alguien estaba subiendo las escaleras.
Como las escaleras son de parquet, se escuchaba desde el primer piso.
Pensando que una persona de lo ajeno había ingresado a robar, subo las escaleras a toda carrera y con voz firme, digo
La persona que ha ingresado que salga de una vez o daré parte la policía.
Como nadie respondía, tuve que ir de oficina en oficina a buscar al ratero, pero por más que buscaba no encontré a nadie.
Al no encontrar nada, me dije a mi mismo, el ruido que abre escuchado deben ser mis nervios, porque es la primera vez que estoy de vigilancia.
Para no sugestionarme, me quedé viendo televisión en el primer piso, y esperando que amanezca.
La noche siguiente, se repite la misma historia, mientras estaba haciendo la ronda en el segundo piso, escucho que alguien está subiendo las escaleras. Ahora lo escucho más cerca, ya que estaba a unos metros de la escalera.
Al ir a toda carrera a ver qué era lo que ocurría, desde lo lejos, llegué a ver una sombra.
Allí si me dije a mi mismo, ahora si estoy seguro que una persona de lo ajeno ha ingresado a robar.
Antes de subir al tercer piso, desde la escalera le digo al ratero que haga el favor de entregarse, sino lo hace, usaré mi arma y no me hago responsable a lo que pueda suceder.
Al llegar al tercer piso, vi que todo está en completo silencio, por más que buscaba en las oficinas, no encontré a nadie, entonces, que fue el ruido que escuché y la sombre que vi en la escalera.
Para no sugestionarme, cuando me fui a los servicios, y al estar a punto de salir. En ese momento escucho varias voces, y justo, cuando escucho las voces, no sé porque, pero el ambiente se empezó a poner pesado, me daba miedo salir y ver quiénes eran los que estaban fuera de los servicios.
Cómo vi que alguien trataba de abrir la puerta, me abalance en la puerta, y con toda mi fuerza trataba que nadie ingresará.
Desde la puerta, veía como el espejo se empañó, y la sombra que vi en la escalera, ahora empezaba ver al fondo de los servicios.
Allí fue cuando en si me asuste más que nunca, ahora si sabía que lo que estaba tratando de abrir la puerta, no era un ratero.
En ese momento estaba con un miedo inimaginable, no sabía que hacer, más que rezar y encomendarme a dios, pidiéndole que todo pase.
Después de unos minutos, ya nadie empujaba la puerta, los pasos poco a poco se dejaron de escuchar, y las sombras que se veían dentro de los servicios, empezaban a desaparecer.
El miedo aún seguía conmigo, y por temor me dije que no voy abrir la puerta, que estaré dentro de los servicios hasta que amanezca.
No sé cuánto tiempo abre estado dentro de los servicios, que el vigilante que hace la guardia en las mañanas, al ingresar al servicio, ve que estoy dormido.
Cuando el vigilante me ve, en vez de regañarme, me dice.
Ya viste a los fantasmitas, ¿no?
Con miedo le respondo que sí.
El vigilante me dice, por eso es que no me ofrezco de hacer la guardia en las noches, ya que en las oficinas penan de madrugada.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Harían guardia en las oficinas de noche?
Por mi parte, dudo mucho, o en caso que haga guardia y me pasará algo parecido que al vigilante, al día siguiente renunciaría, y ustedes ¿harían guarda en las oficinas de madrugada?