La siguiente historia de terror, es de una madre, que pide ayuda a un taxista para que salve a su hijo de unos maleantes.
Este material está en reconstrucción.
Yo soy taxista, una pareja me contrató para que todos los días a las 10 de la noche, los recogiera en su negocio. Ellos siempre eran mi último servicio, y el recorrido que hacía era del parque de las manitos carrera 41 con murillo hasta Miramar.
Era un poco larga la distancia, pero no tenía problemas porque me quedaba de pasada para mi casa. El único problema es que me desocupaba muy tarde.
Un viernes normal fui por ellos, y en el trayecto de la avenida, vi a un hombre discutiendo con un colega taxista. Se me hizo muy extraño, pero no le tomé importancia, así que seguí mi camino hacia el fondo, para llegar hasta Miramar, donde vivían mis pasajeros.
Más adelante me percaté que una manada de chirretess borrachos, y quizá hasta drogados, iban caminando sobre la calle
En fin, llegamos y mis pasajeros se bajaron, y me fui de regreso… Cuando iba de camino, volví a ver a la chirretera caminando igual, gritando como si fueran haciendo travesuras.
Seguí derecho, y como a unas escasas cuadras, volví a ver al sujeto anterior que parecía discutir con el taxista, pero esta vez, estaba solo, y me hizo la parada.
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La verdad estaba muy cansado, pero pensé «tal vez quiere que lo lleve cerca». Así que me detuve lentamente, y al preguntarle, me pidió que lo llevará hasta el Concor de Malambo. Era muy lejos, casi al otro lado de la ciudad.
Le dije «No…” Como crees señor, es muy tarde para ir hasta allá, yo no voy, y no lo van a llevar a esta hora. Mejor devuélvase porque ahí viene una bola de atracadores que le pueden hacer daño.
El joven me dijo
Tal vez estuve mal, pero aun así le contesté
«No…, lo siento señor», y me fui…
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Seguí mi camino por toda la carrera 46 en busca de la circunvalar, hay un pedazo de monte grande y oscuro. Justo en ese lugar, vi en la orilla a una mujer llorando.
Era una señora normal; se veía mayor, con pelo corto y chino muy peinadita, de su cuerpo era rellenita, y no me hizo la parada, lo recuerdo bien.
Pensé en pararme pero no quise meterme en asuntos que no eran míos, simplemente bajé la velocidad y cuando pasé por un lado de ella, mi carro se apagó de la nada.
Yo pensé que era porque iba manejando despacio, entonces volví a dar marcha, pero este ya no quiso prender. De pronto, cuando me asomé hacia la ventana, me percaté que aquella mujer me observaba fijamente.
Bajé la ventana de mi carro y antes de yo siquiera decir algo me dijo llorando…
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Llévate a mi hijo, me lo van a matar.
Les juro que al ver su expresión sentí un terror inmenso, comencé a temblar y mi cuerpo se paralizó totalmente. La señora se acerca aún más y con la luz del carro pude notar que su tez era amarillenta, sin una pizca de color, su cara huesuda y con muchas ojeras.
Claramente era una difunta, un fantasma o como quieran llamarle. Yo me volteé hacia el frente y desesperado intenté prender mi carro mientras que ella me repetía.
Llévatelo a mi hijo, me lo van a matar.
No sé ni porque, pero le puse el cambio en reversa y de la nada el carro se prendió, y con tanto temor de verla, aceleré tan rápido que me acerqué hacia donde estaba el joven y le dije
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La pandilla estaba como a 100 metros de él, cuando de reojo vi que comenzaron a correr hacia nosotros. Inmediatamente aceleré el carro y corrieron aún más rápido atrás de nosotros, pero gracias a Dios no nos alcanzaron, pues aún estaban un poco alejados.
Mi pasajero y yo estábamos sorprendidos, no decíamos absolutamente nada…
Cuando pasé nuevamente por dónde había tenido el espeluznante encuentro con la señora, y ya no había nadie ahí…
Con miedo seguí mi camino, y cuando tomé una curva para coger la circunvalar, volteé a ver por el retrovisor y para mi escalofriante sorpresa,
Estaba sonriendo, tenía mis manos y mis pies duros, no podía frenar, solo temblaba y casi lloraba de miedo, ¡se los juro!
Cuando llegamos por la 38 con barrio la pradera, tuve el valor de volver la vista hacia el retrovisor y ya no iba la mujer, había desaparecido.
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Entonces pude respirar más tranquilo y me detuve, el joven inmediatamente volteó a verme y me dijo .
por favor, no me dejes aquí, no sé cómo devolverme…
Me vine con unos amigos a una fiesta pero pelearon y todos corrimos y yo no conozco aquí. Me repitió lo mismo, cóbreme lo que quiera.
Entonces me quedé pensando y sabía que no podía arriesgarlo, no pude dejarlo ahí y solo le dije
Le saqué platica diciéndole que ese lugar estaba muy feo de noche y advirtiéndole que ya no se volviera a meter por esa zona, ya que lo más seguro es que esa bola de chirretes le hicieran algo muy malo…
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Él me dijo que cuando los vio acercarse tenía miedo, quiso correr pero sabía que lo alcanzarían. Dijo que estaba tan asustado que le pidió a su mamá que lo ayudara… pues hace dos semanas atrás, ella había muerto.
Ahí fue donde entendí y le comencé a preguntar que si su mamá tenía tales características. Él joven sorprendido me preguntó que como sabía cómo era.
Le dije «ahorita ella venía contigo, y ella me mandó a recogerte».
Se puso a llorar con un sentimiento tan triste, que me dio mucha lástima y lloré con él.
Finalmente llegamos a donde él vivía y me despedí diciéndole:
Cuídese señor, ya deje descansar a su madre. Él me agradeció tanto al punto de querer darme un abrazo.
Está fue mi experiencia, yo la viví y nadie me lo contó, es completamente real… ¡Esa mujer me mandó a proteger a su hijo!
Este material está en reconstrucción.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Han escuchado historias parecidas a lo contado?
Por mi parte, si escuché varias historias, donde del alma de un madre regresa desde el más allá para ayudar a su hijo, y ustedes, ¿Han escuchado historias parecidas a lo contado?