La siguiente historia de terror, trata de un demonio que quiere llevarse a una mujer hacia el acantilado.
Este material está en reconstrucción.
Hace varios años la familia fue invitada a la boda de mi tío, al cual le considero como mi segundo papá. Mi tío vive en el pueblo y yo en el campo.
Al terminar la boda, mi hermano dice que va regresar a casa, porque tiene que trabajar mañana.
Cuando voy a buscar a mi padre para avisarle que Juan se está yendo a casa, lo encuentro celebrando con mis tíos. Y como no quise arruinar la fiesta, no dije nada.
Al regresar con mi hermano veo que está montando su caballo, y yendo en dirección opuesta a la casa. Como no sabía porque se fue sin avisar, además en dirección contraria, subo a mi caballo para seguirlo.
Este material está en reconstrucción.
Mientras lo seguía, cada vez se alejaba más y más. No sabía cuál era la prisa, y para no perderlo, voy a todo galope.
Por más rápido que iba el caballo, no le alcanzaba. Desde lo lejos le gritaba que se detenga, pero no me escuchaba.
Habré estado cabalgando por varios minutos, y siempre que estaba por alcanzarlo, se aleja más.
De tanto correr el caballo comenzó a cansarse, y la velocidad empezó a disminuir. Como el caballo ya no podía seguir, se detuvo, y por alguna extraña razón desconocida, el caballo de mi hermano también se detiene.
Este material está en reconstrucción.
Así que aprovecho la ocasión y le comienzo a gritar para que me espere, pero nada…, seguía sin responder…, y solo caminaba hacia adelante.
Cuando estoy corriendo para alcanzarlo, escucho varios caballos acercándose. En ese momento pensé lo peor, que sean rateros, así que corro más rápido.
Al estar a unos metros de alcanzarlo, escucho la voz de mi padre. Desde lo lejos dice que me detenga.
No pude creer lo que estoy escuchando, estaba confundida. Pensé que mi mente me estaba jugando una broma por estar muy alterada.
Hasta que poco a poco, con la poca luz que había, veo a mi padre y a mi hermano Juan.
No se imaginarán la sorpresa que me llevé…. No pude creer que era Juan, entonces:
Este material está en reconstrucción.
¿A quién estaba siguiendo?
En ese momento una risa diabólica se escucha dónde está mi supuesto hermano. El susto fue tan grande que solté un fuerte grito.
De inmediato se escucha una voz diciendo:
Si no me hubieran seguido solo me llevaba a su hija, ahora los llevaré a ustedes.
Mi papá se pone al frente, saca un rosario, y dice que no tengamos miedo. Aún recuerdo las palabras que mi padre le dijo al demonio:
Mientras que dios esté con nosotros, no hay nada que temer. En el nombre de dios, ¡aléjate…, vete…! ¡Dios nos está protegiendo!
Este material está en reconstrucción.
No habrá pasado más de un minuto, que solo se escuchó las pisadas de un caballo alejándose.
Después de lo ocurrido, mi padre y mi hermano me llaman la atención. Me dicen porque regresé sin avisar, además…, porque no hice caso cuando gritaron que me detenga.
Resulta, que cuando me vieron salir con el caballo, fueron detrás de mí. Y cuando se dieron cuenta que estoy yendo al barranco. Comenzaron a gritar…, diciendo que me detenga.
Juro y perjuro que no vi el acantilado. Solo vi a mí supuesto hermano que estaba a unos metros delante de mí.
Si no hubiera sido por el caballo que se cansó de correr. Capaz el demonio me hubiera llevado, porque estaba a unos metros de caer al vacío.
Este material está en reconstrucción.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Crees que hubiera caído al abismo si el caballo no se detenía?
Por mi parte, dudo mucho que caería al vacío, porque el caballo se hubiera dado cuenta. Ya que los sentidos de los animales es muy distinta del nuestro, y ustedes, ¿crees que hubiera caído al abismo si el caballo no se detenía?