Perdiendo el alma con los silbidos del tunche

La siguiente historia de terror, cuenta de un obrero que al caminar solo de noche por la selva del Perú, pierde su alma con los silbidos de un tunche.

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Mi historia inicia cuando el jefe nos manda a trabajar a la selva, y dice que las personas que acepten, le darán un pago extra.

La selva es toda vegetación, y al lugar donde nos mandaron, está un poco apartado de la ciudad.

Después de 3 meses de trabajo, a un amigo le hizo daño la comida. Toda la noche estaba gritando de dolor, no nos dejaba dormir.

El grito era insoportable, así que el jefe nos dijo que uno de nosotros tiene que ir al pueblo a comprar calmantes.

Nadie quería salir del campamento, porque era muy de noche, además tenían miedo de encontrarse con el TUNCHE.

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Después de unos minutos me ofrecí a comprar los medicamentos, porque con los gritos de dolor que daba mi amigo, no dejaba dormir a nadie.

El jefe del campamento me dice:

Si escuchas, o sientes algo raro, no voltees, solo sigue caminando hacia adelante.

Estando de camino a la ciudad, escucho unos silbidos muy extraños. Pareciera que alguien me estuviera llamando, pero no hice caso, seguí caminando hacia la ciudad.

Faltando la mitad de camino, escucho los silbidos que está demasiado lejos. Con esto me alivié un poco, pensé que todo había terminado.

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Cuando estoy por llegar a la ciudad, siento que alguien está soplando mi cabeza. En ese momento quise dar media vuelta, y ver quién… o que estaba pasando, pero no…. Recordé las palabras de mi jefe:

Si escuchas, o sientes algo raro, no voltees, solo sigue caminando hacia adelante.

En ese momento me entró un miedo, quería voltear, pero algo en mí me decía:

No voltees….

Cuando llegué al pueblo, ya no sentía que me soplaban la cabeza.

Después de comprar los medicamentos, me subí a una moto para que me lleve al campamento. No quería regresar caminando, me daba miedo.

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Al día siguiente me sentía mal, pareciera que estoy con resaca. Mi cabeza daba vueltas, amanecí mareado, no podía caminar…, a cada rato me caía.

El jefe del campamento viendo mi estado de salud me pregunta: ¿qué te pasa?, ¿estás bien?

Allí le cuento que amanecí muy mal, desde que fui a comprar los medicamentos.

El jefe ya se imaginaba lo que me había pasado, y me dice:

Regresa a tu campamento, te daré el día libre para que te recuperes.

Luego de unas horas, el jefe viene con un señor que nunca le había visto.

El señor ni bien me ve, se retira al instante y le dice a mi jefe.

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Solamente veo a su empleado, pero no su alma.

Su empleado ha perdido el alma del susto, y es por eso que se encuentra muy enfermo. Tenemos que recuperar su alma antes que empeore. Me tienes que decir por cual camino ha ido.

Después que el jefe indicó la ruta, el señor se va en busca de mi alma.

Cuenta el señor que al seguir mi camino, escuchó un lloriqueo. Al aproximarse vio que mi alma está llorando.

Mi alma le dijo al señor:

Me he perdido…, tengo miedo…, no sé cómo regresar a casa, por favor ayúdame.

El señor le dice: Deja de llorar, sígueme para llevarte a casa.

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Pasaron unas horas, y el señor regresó al campamento.

Mi jefe le pregunta al señor, ¿cómo le fue?

El señor le responde que trae de vuelta el alma de su empleado. Su alma está detrás de mí.

Mi jefe extrañado mira detrás del señor, y le dice que no hay nadie, que voltee….

El señor le responde:

Si volteo…, su alma regresará al mismo lugar, y tendré que traerlo de nuevo.

Ahora debo de ingresar y entregar su alma a tu empleado.

Cuando el señor ingresó a la carpa, vio que estoy durmiendo.

El señor le dijo al alma:

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Te traje a donde perteneces, ahora puedes dejar de llorar.

Al día siguiente me curé por completo, pareciera como si hubiera nacido otra vez, me sentía lleno de energías.

Cuando terminé el trabajo, y al momento que estoy por regresar a casa. Le pregunto al jefe que fue lo que pasó, esa vez que me enfermé.

El jefe me dice que perdí el alma, y es por eso que tuvo que traer a un brujo para que lo recupere.

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Les hago la siguiente pregunta:

¿Escucharon del tunche?

Por mi parte, si escuché varías historias del tunche. Y sé que la historia proviene de la selva del Perú, y ustedes, ¿Escucharon del tunche?

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