La siguiente historia de terror, trata de un paramédico que roba la billetera a un difunto, sin imaginar que algo terrible le pasaría.
Hola a todos, mi nombre es Gustavo, y soy paramédico.
Les voy a compartir una historia de terror, que me ocurrió cuando trabajé en una ambulancia.
Este material está en reconstrucción.
En el hospital que trabajaba tenía que apoyar a un paramédico, ya que su pareja está de vacaciones.
Ser paramédico es un trabajo muy cansado, porque tienes que estar listo en todo momento, y ni hablar del tráfico, nadie respeta la ambulancia.
Siendo casi las 7 de la noche, recibimos una llamada de un accidente de moto.
Cuando llegamos ya no se podía hacer nada, el pobre hombre se encontraba en un estado muy grave, perdió mucha sangre.
Al momento que le subimos a la ambulancia, cometí la peor estupidez que uno pueda hacer.
Como subí primero para acomodar todo, al momento que la camilla está ingresando, la billetera del paciente se cayó.
Este material está en reconstrucción.
Mi colega no vio nada, y solo seguía empujando la camilla.
En menos de un segundo guardé la billetera, y sigo con mi trabajo.
Cuando estamos por llegar al hospital, el paciente pasó a mejor vida, su cuerpo no resistió la pérdida de sangre.
Por más que buscaron los documentos del difunto, no encontraron nada, y era porque yo tenía su billetera.
Su cuerpo pasó como NN hasta encontrar a un familiar.
Llegando a casa tuve una sensación muy rara, me sentía observado. Mi gato ni bien me ve, sale corriendo y se va a la calle.
Cuando estoy durmiendo, siento que alguien más está en la habitación, y al momento que prendo la luz, veo como una sombra desaparece.
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Los días siguientes pasó lo mismo, me sentía muy mal, y como no podía dormir bien, me estaba enfermando.
Una colega enfermera, no sé qué notó en mí, que enseguida me pregunta:
¿Qué hiciste?
No sabía porque lo preguntaba, y le respondo que nada.
De nuevo me pregunta, ¿estás seguro que no has hecho nada malo?
Nuevamente le respondo que no…. No hice nada malo, ¿porque lo preguntas?
Mi colega me responde que tiene un don de presentir o ver a cosas extrañas. Desde el momento que ingresé al hospital, notó que una sombra me está siguiendo.
Como no comprendía nada, y ya un poco enojado con sus preguntas, me retiro y sigo en lo mío.
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Los días siguientes mi estado está empeorando, y cada vez me encontraba peor, estaba muy pálido, tenía mucho frío.
Mi colega la que anteriormente me preguntó si me encuentro bien, me regaló un crucifijo de metal. Dijo que no me lo saque, hasta confesar a un padre el mal que hice, o devolver lo que tomé.
Cuando recibí el crucifijo, ya podía dormir tranquilo, pero aún me sentía observado, alguien más estaba conmigo.
Les juro y perjuro que no sabía que a se debía el acoso que sentía. Tal parece que el ser que me observaba, escuchó mi pensamiento, ya que esa noche tuve un sueño muy raro.
Soñé que un tipo en una moto me está siguiendo, y al momento que está por atropellarme, me despierto sudando.
Este material está en reconstrucción.
Allí fue cuando comprendí todo, y ya sé por qué me está haciendo daño, es porque le robé a un muerto, le quité su billetera.
Al día siguiente con temor le cuento lo ocurrido a mi colega, y en vez de enojarse, me dice que ya se imaginaba lo que había hecho.
Mi colega me dice que para librarme del daño, devuelva lo que robé a su familia.
Lamentablemente no lo podía hacer, porque boté la billetera con todo lo que había adentro, sólo me quedé con el dinero.
Mi colega me dice, entonces devuelve el dinero, pero devuelve un poco más de lo que había.
Tampoco podía devolver el dinero, ya que había una fuerte cantidad, y me lo gasté en puras tonterías.
Este material está en reconstrucción.
Siendo fin de mes cuando recibí mi paga, devolví todo el dinero que robé, más un 50% extra. Me fue fácil dar con el nombre del difunto, ya que sus datos salieron en el periódico de mi ciudad.
Esa noche desde mi habitación, le digo que me perdone por lo que hice, y que nunca más lo volvería hacer.
Después de pedir perdón, no sé qué pasó exactamente, porque me sentía liberado. Tal parece que me perdonó, y me dejó en paz.
Los meses siguientes se presentaron situaciones parecidas. Subimos a varios muertitos que llevaban cadenas de oro, billeteras, y entre otros objetos de valor.
En esta ocasión no robé nada, porque ya aprendí la lección.
Nunca le robes a un muerto
Este material está en reconstrucción.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Robarían a un muerto?
Por mi parte, nunca lo haría, y no es porque tenga miedo a lo que pueda ocurrir. Sino porque me enseñaron en no agarrar lo que no es mío, y ustedes, ¿robarían a un muerto?