La siguiente historia de terror, cuenta de unos niños que deciden ponerse las lagañas de perro en los ojos.
Este material está en reconstrucción.
Cuando mi papá era joven, vivía en la sierra, todos los días iba a jugar en la pampa con sus amigos.
En uno de esos días, uno de sus amigos escuchó hablar, que si uno se pone las lagañas del perro en los ojos, puede ver fantasmas.
Entre ellos se preguntaban si era verdad o pura mentira, hasta que mi padre se animó a comprobarlo.
Los amigos de mi papá quedaron que en la tarde lo haría, en el lugar donde siempre juegan.
Llegando el momento, un amigo trae a su perro. Mi padre con miedo se comienza a poner las lagañas del perro.
Después de hacerlo, comienza a sentir un ardor por todo el ojo. Los amigos preocupados que le pase algo malo, se van corriendo del lugar en busca de un adulto.
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Mi papá se quedó solo en la pampa retorciéndose de dolor.
Luego de varios minutos de soportar el dolor, se da cuenta que todos sus amigos se han ido, porque todo está en silencio.
Con la poca visión que tiene, desde lo más lejos, mira a varias personas que están viniendo hacía él. Mi papá no puede creer lo que está viendo, porque cuando jugaba en la pampa, nunca vio a varias personas caminar por el lugar, a lo mucho pasaban 3 a 5 personas.
De todas las personas que venían, nota algo extraño, uno de ellos era muy diferente. Era una mujer que estaba vestida de negro.
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Cuando lo ve detalladamente, nota que la mujer no tiene pies, está flotando.
Mi papá asustado se va corriendo en dirección a su casa.
Cuando voltea, ve que la mujer de negro y el grupo de personas, lo están siguiendo.
Mi papá corre desesperadamente del lugar, hasta que se cayó al piso y se lastimó el pie.
Cuando el grupo de personas desconocidas estaban llegando, mi papá comienza a llorar, pensando lo peor. Para suerte, el grupo de personas pasó por su costado, no le hizo nada.
Más miedo le daba la mujer de negro, que el grupo de almas en pena.
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La mujer de negro se estaba acercando cada vez más, hasta estar a unos metros.
Mi papá pensado lo peor, comienza a llorar desconsoladamente, temiendo que llegue su fin.
Hasta que el perro, del cual le sacó las lagañas, viene a toda carrera y se pone en su delante.
El perro comienza a ladrar desesperadamente, haciendo que la mujer de negro desaparezca del lugar.
A los pocos minutos, regresan sus amigos, acompañado de su abuelo.
Su abuelo enojado le llama la atención, le dice que nunca más lo vuelva hacer, sino la mujer de negro se lo llevará. Además, que ahora corrió con suerte, porque el perro fue en su ayuda, sino la mujer de negro se hubiera llevado su alma.
Después de lavarse la cara y sacarse las lagañas del perro, el grupo de almas, desapareció del lugar.
Este material está en reconstrucción.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Creen que se pueda ver a los fantasmas si uno se pone las lagañas del perro?
Por mi parte, yo les diría que no lo intenten, porque lo más seguro que van agarrar, es una infección, y ustedes, ¿Creen que se pueda ver a los fantasmas si uno se pone las lagañas del perro?