La vendedora de galletas

Les voy a contar algo que me pasó un tiempo atrás, que hasta el momento, no sé qué fue lo que pasó, o de quien era la voz que se escuchó.

 

Un fin de semana, cuando mis padres me compraron una consola de videojuego, como todo niño, siempre lo jugaba todo el día.

En esos años, apenas tenía unos cuantos juegos, con esos juegos jugaba todos los días, nunca me aburría de jugar lo mismo.

Hasta que mi tío vino de visita, trayéndome unos cuantos juegos más que jugar.

 

El día que mi tío vino, era porque mis padres tenían que salir, y no volverían hasta el día siguiente, es por eso que me dejaron al cuidado de mi tío.

Como mi tío trajo los nuevos juegos, nos quedamos jugando todo el día, hasta que sin darnos cuenta, ya se había hecho de madrugada.

 

Allí fue que nos empezó a dar hambre, hasta que mi tío dijo, de tanto jugar, nos olvidamos cenar, tengo hambre.

Ni bien dijo esas palabras: tengo hambre.

En la calle, se escuchó la voz de una mujer, diciendo:

 

Vendo galletas, galletas…

 

Mi tío, ni bien escuchó la voz de una mujer vendiendo galletas, en ese momento se levanta y se alistaba para salir y comprar las galletas que la mujer vendía.

Cuando mi tío estaba por abrir la puerta, no sé qué me da por mirar mi reloj, y al ver la hora, de inmediato le digo a mi tío.

 

Tío…, no abras la puerta, no te das cuenta de la hora que es.

 

Mientras que le dije a mi tío que no abra la puerta, la voz de la mujer se seguía escuchando en la calle.

 

Galletas, vendo galletas…

 

Cuando mi tío vio su reloj, se dio cuenta que eran las 3 de la madrugada.

Estuvimos jugando por varios horas, que no nos dimos cuenta que ya era de madrugada.

 

Después de decirle que mire la hora, aun así mi tío iba abrir la puerta para comprar la galletas, todo porque tenía hambre.

 

Cuando estaba a punto de abrir la puerta, de nuevo le digo a mi tío.

 

Tío, antes de abrir la puerta, ponte a pensar.

 

Quién puede vender galletas a las 3 de la madrugada.

 

Allí fue cuando mi tío, entró en sí, se dio cuenta que la voz de la mujer que vendía galletas, no era normal.

Para no llevarnos un mal imprevisto, decidimos no abrir la puerta e irnos a dormir.

 

Hasta el momento, no sé quién o qué era la voz de la mujer que vendía galletas en plena madrugada, y que hubiera pasado si mi tío hubiera abierto la puerta, ¿capaz la voz era de un espanto?

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Qué creen que fue la voz que se escuchaba vendiendo galletas en plena madrugada?

Por mi parte, supongo que habrá sido un espanto que les habrá querido asustar, porque un comerciante, no vende galletas en altas horas de la madrugada, no tiene sentido vender a esa hora, porque no habrá a nadie a quien vender, y ustedes, ¿qué creen que fue la voz que se escuchó?

 

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