La mujer sin rostro en el hospital

La siguiente historia de terror, cuenta de una practicante de enfermería que al trabajar de turno noche. Ve a una mujer sin rostro agarrando a un bebé.

La mujer sin rostro en el hospital

Estando a fines de terminar mi carrera de enfermería, tenía que buscar un trabajo o un lugar donde hacer mis prácticas pre profesionales, en un hospital o alguna clínica. Por recomendación de mi profesor, me fue fácil ingresar a un hospital que estaba a media hora de donde vivo.

Antes de iniciar el trabajo en el hospital, mi profesor me dijo lo siguiente: Nunca trabajes en el turno de noche, porque te van a espantar.

En el turno de mañana me iba de maravilla, lo malo es que era muy cansado, tenía que ir de un lugar a otro, no tenía tiempo para estudiar.

Pasó unos meses, y mi jefe del hospital me dice que necesitan personal en el turno noche. Esta noticia me cayó como un regalo del cielo, ya que ansiaba trabajar de noche, pero todas las veces que preguntaba, siempre me decían que el personal está completo.

El trabajo que me asignaron, era hacerme cargo de los pacientes, como por ejemplo, que tomen sus medicinas, o acudir a ellos si necesitan ayuda. Para suerte mía, el trabajo no era tan cansado, me daba tiempo suficiente para estudiar.

La mujer sin rostro en el hospital

Algunas noches que pasaba por la sala neonatología, es el lugar donde están los bebés que salieron antes de tiempo del vientre de su mamá. De la nada se escuchaba a los bebés llorando. Pensé que era porque las incubadoras estaban fallando.

Cuando los bebés lloraban, la encargada de la sala siempre me decía que le acompañe. Por alguna extraña razón que desconocía, no quería ir sola, nunca me dijo por qué, hasta que lo supe de la peor manera.

Pasó un tiempo, y la enfermera que estaba a cargo de la sala de neonatología, le mandaron a otro hospital. Antes que la enfermera se retire, me dio una advertencia: Nunca ingreses sola a la sala de neonatología, siempre vaya acompañada, es por tu bien.

Al instante le pregunto, ¿qué? ¿cómo que por mi bien?, explícame por favor. La enfermera me dice: Entre menos sepas, será lo mejor para ti, no quiero arruinar tu trabajo.

La mujer sin rostro en el hospital

Pasó los días, y me designaron el puesto de estar a cargo de la sala de neonatología. Mi función era fácil, cada vez que escuchaba que las alarmas de las incubadoras suenen, tenía que llamar a mantenimiento para que se haga cargo del problema. Como por ejemplo, las fallas del oxígeno y del calor.

Cuando los encargados de mantenimiento fueron a ver el problema, me dijeron que las llaves del oxígeno lo habían cerrado. Además, me llamaron la atención, diciendo que no puedo dejar pasar a nadie a este lugar, porque es restringido. Pasó otra noche, y la alarma de la incubadora empezó a sonar. Ahora no llamé a mantenimiento, me dirigí al lugar para ver si bajaron la llave del oxígeno. Cuando llegué, veo que la llave lo bajaron. Enojada voy por todo el lugar, buscando a la persona que hizo un acto tan criminal, pero no encontré a nadie.

Así pasó los días, y la misma historia se iba repitiendo todas las noches, alguien bajaba la llave del oxígeno. Enojada voy hacia el jefe y le cuento todo lo que está pasando.

Mi jefe me llamó la atención, me dijo de cómo puede ser posible que sea tan irresponsable, en dejar pasar a extraños a un lugar restringido.

Un poco enojada, le digo que se quede hoy en el turno noche, y cuando pase lo que le conté, que venga a toda prisa.

La mujer sin rostro en el hospital

Esa misma noche, decido estar cerca de la sala de neonatología, y ni bien los bebés comiencen a llorar, entro a toda a carrera para atrapar al criminal que está bajando la llave. Siendo casi las 3 de la madrugada, los bebés comienzan a llorar, y al instante salgo a toda carrera.

Al llegar a la sala neonatología, lo que vi, no lo puedo creer.

Con la poca luz que había, vi a una mujer que estaba de espalda. Era una señora con un vestido negro, queriendo agarrar a un bebé. Mi reacción en ese momento fue de llamar la atención. Con una voz de enojada y en voz alta, le pregunto:

¡Señora, usted no tiene permiso para estar aquí! ¡Esta sala es restringido! ¡Señora…! ¡Acaso no me escucha! ¡Responda!

Cuando la señora volteó, vi que no tenía rostro, y al ver detalladamente, vi que no tenía pies, estaba flotando.

La mujer sin rostro en el hospital

El susto que tenía en ese momento fue tanto, que de inmediato suelto un fuerte grito. Que mi jefe, la seguridad, los médicos, enfermeros, y todos los demás vinieron enseguida.

Al llegar me dijeron, ¿qué pasa? ¿por qué gritaste?

Todos me vieron llorando, estaba alterada, temblando, no podía pronunciar bien las palabras.

Cuando me pasó el susto, les cuento lo que vi. Tal parece que mi jefe sabía de la mujer, porque ese mismo día, manda a llamar a un cura para que bendiga la sala.

Cuando llegó el cura, notó que el ambiente está muy pesado. Nos dijo que le llevará unos días para limpiar por completo todo el ambiente, mientras tanto debemos de cambiar de sala.

A los pocos días que se cambió la sala, los bebés dejaron de llorar, y dormían tranquilos toda la noche.

Después de lo ocurrido, haciendo memoria, ahora entiendo porque mi otra amiga enfermera, la que estaba en un inicio al cuidado de la sala de neonatología, no quería ingresar sola.

Tal vez será, porque vio a la misma mujer que yo vi.

La mujer sin rostro en el hospital

Les hago la siguiente pregunta:

¿Cómo hubieran reaccionado si ven a la mujer sin rostro?

Por mi parte, estoy seguro que hubiera reaccionado igual que la enfermera, dar un fuerte grito, o bueno eso creo, porque dudo mucho que me quede inmóvil sin hacer nada, y ustedes, ¿Cómo hubieran reaccionado si ven a la mujer sin rostro?

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