La mudita de la cárcel

En los años que había terrorismo en mi país, yo estaba de franco, es decir vivía en la comisaria.

En una de las noches, cuando estaba haciendo guardia, de la nada, hay un apagón, todo estaba oscuro, se fue la luz.

Como ya estábamos preparado para los apagones, mi superior saca unas linternas, y nos dice nadie se mueve, que esperemos que regresa la luz.

Así estuvimos por varios minutos, hasta que de repente, de la carceleta, se empieza a escuchar que alguien estaba gritando.

La carceleta se encuentra en el sótano, y como estaba de guardia, no me quedó de otra que ver a que se debía los gritos.

 

Al bajar, los gritos se escuchaba muy extraño, y como todo estaba oscuro me estaba dando un poco de miedo.

Estando en el sótano, en una de las rejas veo que hay una mujer, que se estaba agarrada de la puerta.

La mujer asustada con señas me estaba señalando hacia el baño.

Con la linterna alumbro en dirección al baño y como no había nada, con señas le digo que se calme.

Pensando que la mujer se asustó porque se fue la luz, le digo que la luz vendrá en una hora, que no hay que temer.

La mujer nuevamente con señas me dice que alumbre hacia el baño.

Para que le pase el miedo, abro la puerta del baño y alumbro todo el lugar y no había nada.

Con esto pensé que la mujer se iba a calmar, pero no, se le veía que estaba asustada.

Como no me podía quedar en el sótano, desde la reja de la mujer, alumbro las demás celdas, preguntando, quien está ahí.

Pensando, que si había otras detenidas, le diría que le haga compañía a la mudita para que no se asuste.

Al hacer la pregunta, alguien me responde, me dice. ¡YO!.

Como escuché la vos de una mujer, le digo que se venga para que le haga compañía a la mudita que tiene miedo.

Pasando como 30 segundos, como la mujer no venía, un poco enojada nuevamente alumbro las demás rejas y pregunto. ¡QUIEN ESTA AHÍ!

 

Nuevamente escucho la voz de una mujer, que me responde, ¡YO…!.Pero en esta ocasión, su voz no era la misma, había cambiado.

Enojada le digo, te he dicho que vengas, acaso no escuchas, no entiendes, pero nada, no hacía caso.

La mudita se le veía que cada vez estaba asustada, con señas me estaba diciendo que habrá las rejas, pero en ese momento no tenía las llaves.

Antes de subir con los demás policías, nuevamente alumbro las demás rejas y pregunto por última vez.

Estoy diciendo, quien está ahí, acaso eres sorda o no escuchas.

La voz de la mujer que me respondió, cambio completamente, me dijo ¡YO…!

En ese momento me dio un poco de miedo, y de la mudita ni hablar, se le veía que estaba agarrándose de las rejas, como queriendo salir.

La mudita nuevamente con señas me dice que habrá la puerta, que le deje salir.

Con señas, le digo a la mudita que no tengo las llaves, que me espere un momento que ya regreso.

 

Al estar con los demás policías, le cuento lo ocurrido. Le digo que abajo hay una mudita que esta con miedo y que las demás detenidas ni caso me hacen, no le quieren hacer compañía. Digo que algún oficial abra la reja de la mudita y que la traiga con nosotros.

Como todo estaba oscuro, nadie quería bajar, todos tenían miedo.

Del lugar donde estábamos, se escuchaba los gritos de la mudita, y como me daba pena dejarla sola, le digo que me den la llave de las rejas, que yo bajaré y traeré a la mudita con nosotros.

Al momento que me dieron la llave, la persona encargada me pregunta, a donde voy con las llaves.

Le conté que voy a traer a la mudita con nosotros porque está gritando de miedo, además las demás detenidas ni compañía la quieren hacer.

El oficial que estaba de servicio, sorprendido me pregunta.

¿Cuáles detenidas?

Al responder las detenidas que están en las rejas de al fondo.

El oficial me dice que no puede ser, si la única persona detenida es la mudita.

Sorprendida le pregunto, ¿entonces quien me ha contestado?

Los demás al escuchar lo que estaba pasando, nadie me quiso acompañar, todos estaban con miedo. Ni entre dos, tres o cuatro no me querían acompañar.

A mi también me dio miedo, pero como los gritos de la mudita cada vez se hacía más fuerte, además que me daba pena dejarla sola.

Lo admito, tenía miedo bajar, así que bajé rezando el padre nuestro para darme valor. Ni bien llegué hacia la mudita, al instante abrí la reja y nos fuimos con los demás oficiales.

 

Después de unas horas, regresó la luz, y era momento de regresar a la mudita en su celda. Como nadie lo quería hacer, y eso que había luz, no me quedó de otra que de nuevo bajar al sótano.

 

Si se preguntan qué fue lo que vio la mudita, ahora les responde.

La mudita con señas me dijo que vio un bulto grande que se metió al baño.

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Qué creen que era el bulto que vio la mudita?

Por mi parte, creo que fue el alma de una detenido, que al no poder soportar el encierro, tomó la peor decisión en terminar con su vida y ustedes, ¿Qué creen que era el bulto que vio la mudita?

 

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