La siguiente historia cuenta de unas personas que buscan un tesoro con un detector de oro.
Este material está en reconstrucción.
La historia que les voy a contar es verdadera, a mí me la contó mi madre.
En un rancho cerca de donde vivo, están las ruinas de lo que alguna vez fue un convento hace muchos años atrás. No se sabe que fue lo que ocurrió allí, o porque motivo fue abandonado, yo supongo porque algo malo pasó.
Actualmente, el lugar lo conocemos como las trojas del diablo, y todos dicen que debajo de las ruinas, hay muchísimo oro, pero como ya sabemos, siempre hay un mal oculto.
Lo que me contó mi madre, fue que hace un tiempo, mi tío y dos amigos, planearon buscar el tesoro.
Este material está en reconstrucción.
Después de buscar por varios días y sin conseguir nada, decidieron ir en una señora, que tiene un detector de oro.
La señora le dijo que le puede ayudar, siempre y cuando que se repartan en partes iguales. Como mi tío no tenía nada que perder, aceptó el trato.
Cuando regresaron, no se dieron que estaba oscureciendo, y sin pensarlo, entraron a las ruinas, y caminaron por unos largos corredores. Mientras que la señora caminaba cerca de ellos, movía el detector de un lado a otro, hasta que después de varios minutos, el detector empezó a sonar.
Este material está en reconstrucción.
La señora con una cara sonriente, le dijo a mi tío que había encontrado el tesoro, y que tenían que cavar donde está parada.
Mi tío y sus amigos al momento que estaba por escavar, escucharon unos lamentos en la planta de arriba, y luego unos pasos acercándose.
Cuando alumbraron el lugar donde escucharon los pasos. Vieron como una monja está flotando, simulando que bajaba las escaleras completamente deshechas.
Ver a la monja, les dejó a todos paralizados, no podían dejar de ver aquella figura, a la que no se le miraba el rostro.
Este material está en reconstrucción.
La monja con una voz escalofriante les dijo
Que buscan aquí…
Ninguno pudo contestar, pero no hizo falta, porque enseguida les dijo.
Tomen todo lo que quieran llevarse, pero uno de ustedes, se debe quedar.
Tal parece que mi tío, o sus amigos, tenían en mente de dejar a la señora, porque enseguida se escuchó la voz de la monja, diciendo lo siguiente.
¡Ella no…! Dije uno de ustedes.
Inmediatamente todos salieron corriendo, olvidando las herramientas que llevaban, y ya nunca más regresaron.
Dice mi madre que cuando llegó mi tío a la casa, les contó lo ocurrido. Y durante un tiempo tuvo pesadillas con la monja, diciendo que se lo va a llevar.
Este material está en reconstrucción.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Regresarían por el tesoro?
Por mi parte, sabiendo que pudo salir a salvo del susto, ya ni más regresaría, no quiero jugar con mi suerte, y ustedes, ¿Regresarían por el tesoro?