La siguiente historia, me fue contada por mi abuelo cuando era niño.
Cuenta, que en un pueblo de Ayacucho (Perú), una mujer regresaba de pastear a sus ovejas, siendo casi de noche, alrededor de las 5 a 6 de la tarde.
Llegando a casa, la señora mete a todas sus ovejas en un corral y al momento que estaba por ingresar a casa, desde lo lejos ve que un señor esta caminando en dirección al monte.
La señora sabía que en el monte no había nada, y además que era muy peligroso pasar por esos lugares cuando es de noche.
La mujer preocupada que algo malo le vaya a pasar al extraño, desde su casa le grita, diciendo a donde está pensando ir.
Parecía que el extraño no lo escuchó, porque se veía que seguía su camino en dirección al monte, hasta que la mujer grita más fuerte.
El extraño al escuchar el grito de la mujer, se dirige hacia ella.
Cuando el extraño se estaba acercando, la mujer nota que venía con la mirada hacia el piso.
La mujer le pregunta al extraño, señor, hacia donde estás yendo. Si vas en dirección al monte, no vas a encontrar nada, además es muy peligros pasar por ese lugar cuando es de noche.
La mujer muy amable le dice al extraño, que si gusta puede quedarse en su casa a pasar la noche, y siendo de mañana puede proseguir con su camino.
El extraño con la mirada hacia abajo, no le dice nada a la mujer, e ingresa a su casa en silencio.
Como estaba haciendo demasiado frio, y además la mujer sabía que el extraño estaría con hambre, se pone a preparar una sopa, mientras que su bebé estaba durmiendo.
Después de terminar de preparar la sopa, la mujer le sirve al extraño, diciendo que coma para que recobre las fuerzas.
Cuando el extraño se sentó para comer la sopa, la mujer notó algo raro.
Resulta, que el extraño no comía la sopa, o bueno, hacia como que lo comiera, porque se lo echaba cerca del pecho, y así todo la sopa que se llevaba hacia él, se derramaba, cayendo hacia el piso.
La mujer preocupada de lo que pasaba, se preguntaba, porque no quiere comer la sopa, si está rica. Además, después de tanto caminar, me parece raro que no tenga hambre.
En ese momento, la señora ya estaba temiendo lo peor, y para que no le ocurra nada a su bebé, se arma de valor y sigue con lo suyo como si no pasara nada.
La mujer se dirige lo más deprisa en su cocina y sin perder de vista a su bebé. Al llegar en la cocina, busca lo más deprisa el batán y lo esconde en su ropa.
Si se preguntan, que es un batán: Un batán es una piedra que se usa para moler los alimentos.
Después de esconder el batán en su ropa, se dirige a toda carrera en su bebé, y mientras el extraño estaba distraído, la mujer intercambia el batán con el niño.
Para que el extraño no note la diferencia, cubre el batán con la ropa del bebé, y al instante le dice al señor, que le dé un momento, que saldrá de casa para dar de comer a sus ovejas.
El extraño no dice, y la mujer sale lo más deprisa, para esconderse en el corral.
Cuando la mujer se encontraba en el corral, de repente, escucha un fuerte ruido que provenía dentro de la casa.
Resulta, que el extraño al estar solo en casa con el bebé, aprovechó la oportunidad y se dirigió en su cuna.
Como vio que el bebé seguía durmiendo, lo levantó con toda la ropa que lo tenía tapado por completo y enseguida le da un fuerte mordisco.
Al dar el mordisco, se da con una sorpresa, resulta, que al supuesto bebé que había mordido, en realidad era el batán.
Lo que estaba pasando, era que el extraño se quería comer al bebé de la mujer, porque el extraño, no era una persona, sino un CONDENADO.
El condenado sale enojado de la casa, y va detrás de la mujer, diciendo que le dé al bebé y no la hará daño a ella.
La mujer al escuchar las palabras del condenado, se asusta como nunca lo había hecho, y entre sus ovejas se esconde.
El la sierra del Perú, hay un rumor que dice, que el demonio del condenado le tiene miedo a las ovejas, es por eso que la mujer se escondió entre su rebaño.
Si se preguntan, porque le tiene miedo, me tendrán que disculpar, pero no recuerdo muy bien lo que me dijo mi abuelo.
Como el condenado quería ingresar a comerse al bebé, las ovejas le dicen.
Si te quieres comer a nuestra dueña, tendrás que contar todos los pelos de nuestro linaje, solo así podrás pasar.
Al condenado al ver la cantidad de ovejas que había, en un inicio iba decir que no, pero al final, no le quedó de otra que aceptar, todo era para comerse al bebé de la mujer. Mientras más contaba el condenado, más se confundía, y enojado tenía que empezar de nuevo.
Para que el condenado se pueda comer al bebé de la mujer, tenía que terminar de contar antes que amanezca, porque si no desaparecía.
Después de varias horas, el condenado escucha el canto del gallo y con esto se daba una idea que faltaba poco para amanecer, así que se apresura a contar lo más rápido que pueda.
Pasando una hora, escucha de nuevo el canto del gallo, y viendo que no podía contar el linaje de ninguna oveja se da por vencido, además que ya estaba amaneciendo.
El condenado enojado le dice a la señora.
Señora, usted porque me ha llamado, no me debes de llamar.
Yo estoy caminando tranquilo mi penar, y usted me ha llamado.
Si para la próxima me vuelve a llamar, yo me voy a comer a usted y a su bebé.
Después que terminó de hablar el condenado, nuevamente se escuchó los cantos del gallo, y allí se vio como el condenado iba desapareciendo, y todo el lugar se estaba aclareciendo.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Han escuchado historias del demonio condenado?
Por mi parte, si he escuchado varias historias del condenado, y casi todas las que recuerde lo estoy compartiendo en la página, y ustedes, ¿Han escuchado historias del demonio condenado?, si la respuesta es sí, espero que nos compartan, para que otros lo puedan leer.