La siguiente historia de terror, cuenta de la valentía de un perro, que para salvar la vida de su amo, sacrifica su propia vida ante un demonio.

La siguiente historia de terror, me lo contaron hace varios años, cuando era niño, y para que no se pierda en el olvido, lo comparto a todos.
Un cazador sale de casa con su fiel amigo, su perro. Por el camino vieron pasar a su presa, era un conejo muy gordo. El animal se acerca sin hacer ruido, y cuando está por agarrar al conejo, el conejo se percata que está en peligro, y comienza a correr.
El perro va detrás del conejo, pero el conejo corre cada vez más rápido, hasta que lo pierde por completo. El cazador insiste en buscar al conejo, porque no podían regresar a casa con las manos vacías. Por más que lo buscaron, no encontraron nada, y de tanto caminar, quedaron muy cansados. Del cansancio, se fueron a dormir en lo más alto de la montaña.

Después de media hora, el cazador se despierta por el fuerte ruido que hacían. Enojado va donde están haciendo el ruido, y al momento de llegar, desde lo alto de la montaña, al mirar hacia abajo, ve a 2 demonios discutiendo entre sí.
Uno le decía al otro, ¡Yo me comeré al humano! El otro demonio le respondía, ¡No…! Yo me comeré al humano
Tanto fue la discusión de los demonios, que nadie se puso de acuerdo en quién se comería al humano, y comenzaron a pelearse.
Gane quien gane, de todas maneras, el cazador sería la comida.
El cazador no lo pensó dos veces, y de inmediato agarró a su perro y escapó del lugar. Entre más se alejaba, aún se escuchaba cómo se peleaban los demonios. Hasta que de pronto…, no se escuchó ningún ruido. La pelea había terminado, y el premio, era el cazador.

El demonio que ganó la pelea, fue entusiasmado por su premio, pero al llegar, no encuentra al cazador, había escapado. Enojado da un fuerte grito, que se escuchó a una gran distancia. El cazador al escuchar el grito del demonio, se asustó más que nunca. Se había puesto todo blanco, porque nunca en toda su vida, había escuchado un grito tan tenebroso, cómo el que hizo el demonio.
Faltando poco para llegar a casa, el cazador se pone más tranquilo, porque todo había pasado, además…, no escuchaba al demonio.
De repente, el perro comienza a ladrar fuertemente, y el cazador al escuchar la manera de como ladraba el perro, se asusta pensando lo peor. Al voltear de a poco la mirada hacia atrás, lo primero que ve…, es al demonio que viene a toda carrera.
El demonio desde la distancia le grita al cazador.
¡Yo he ganado la pelea, y tú eres el premio, te comeré!

El cazador al escuchar las palabras del demonio, se desesperó. El susto fue tan grande que no podía correr, se quedó quieto en el lugar, hasta que el demonio lo alcanza.
El cazador pidió por su vida, que no le coma, que no le haga daño, haría todo lo que deseara, pero que no le coma, que le perdone la vida.
Las suplicas del humano, no le fue de importancia para el demonio.
El demonio le respondió: Tonto humano, no me puedes dar nada que me interese. La pelea que tuve hace un momento, me hizo dar mucha hambre. Ahora te comeré…, y no hay nadie quien me lo impida.
El cazador por temor de ser comido, usó la escopeta con el demonio; pero grande fue la sorpresa, al darse cuenta que no le hizo daño, más que enfurecerlo. Temiendo lo peor, se pone a llorar como un recién nacido. No tenía escapatoria, y no podía hacer nada contra el demonio, todo estaba perdido.
Hasta que de pronto, su perro se pone delante de su amo, y le habla al demonio diciendo lo siguiente.

¡Detente…! Si logras contar cuantos pelos tengo en mi cola. Te puedes comer a mi amo y a mí.
El demonio aceptó el trato, porque no quería pelear con el perro. Además, que estaba muy cansado después de pelear con el otro demonio, y seguido ir corriendo a dar alcance al humano.
Cada vez que estaba por terminar de contar los pelos de la cola al perro, se confundía, y tenía que empezar de nuevo, y así nuevamente, hasta que se hizo de mañana.
Después de unas horas, al demonio se le veía desapareciendo contando los pelos del perro.
Cuando amaneció, el cazador estaba más feliz que nunca, porque se había salvado con la ayuda de su perro. Llegando a casa, el cazador le cuenta a su esposa lo que había pasado.
Al día siguiente, el perro amanece enfermo. El amo preocupado que su mejor amigo pase a mejor vida, le da los mejores cuidados, pero lamentablemente…, no funcionaba.

Pasó otro día y el perro estaba más enfermo que ayer, parecía que no faltaba mucho para que se vaya al más allá.
El cazador presenciando lo peor, esa misma noche durmió al lado de su perro. Al mismo tiempo, temía lo peor, que mañana, su fiel amigo, su perro…, ya no esté con vida.
Al levantarse el cazador, no encuentra al perro. Piensa que al fin se curó, y que su esposa lo está dando de comer, así que va a toda carrera a la cocina. De repente…, de la nada, se escuchó un grito tenebroso, que el cazador había escuchado anteriormente.
El cazador enseguida se pone a llorar, porque ya sabía lo que había pasado. Finalmente…, el demonio terminó de contar los pelos de la cola del perro, y cómo terminó…, se lo llevó…

Les hago la siguiente pregunta:
¿Tuvieron un perro así de valiente como tuvo el cazador?
Por mi parte, yo tuve un perro como el cazador. Uno valiente, que me protegía de otros perros que me querían morder. Mi perro se llamaba Rikishi, le pusimos ese nombre por el luchador de la wwe, y ustedes, ¿tuvieron un perro así de valiente como tuvo el cazador?
