Después que me cambiaron de lugar de trabajo, ahora debía de cuidar un colegio, antes era vigilante de una fábrica.
Para que el jefe me convenza en aceptar, me dice que como fui uno de los mejores vigilantes, como premio me daba cuidar el colegio, junto con el antiguo vigilante.
Además dijo que cuidar el colegio no era de otro mundo, era algo sencillo y menos peligroso, solo era pasar la noche dentro del colegio.
Al llegar al colegio, el vigilante principal me recibió de buenas ganas, me dijo que el colegio es seguro, tranquilo, y en todo el tiempo que ha estado al cuidado del colegio, nunca entraron personas de lo ajeno.
La primera semana que estaba en el colegio, lo pase normal, nada fuera de lo normal, hasta incluso me estaba aburriendo.
Después de inspeccionar todo el colegio, me di con la sorpresa que en el último piso había un cuarto con algunas camas.
Al decirle al vigilante principal si mejor nos turnamos, que una noche él se queda despierto vigilando y yo la siguiente noche, para que así sea mejor nuestro trabajo, el vigilante aceptó de buenas ganas.
Por alguna extraña razón, cuando al vigilante principal le tocaba dormir en la noche, nunca subía al último piso, siempre sacaba las colchonetas para dormir encima de ella.
Al decirle porque mejor no duerme en el último piso, allí hay camas disponibles. Enseguida me respondió, NO…, su respuesta pareciera como si se hubiera enojado.
Pareciera que al final de todo no le gustó la idea de estar durmiendo en la hora de trabajo o tal vez era porque no confiaba en mí.
Para no molestarle, no insistí y seguí con mi guardia.
Cuando era de día y le iba a ir a despertar, me llevé la sorpresa que estaba despierto.
Al preguntarle porque no durmió, el vigilante principal me respondió que si durmió, pero solo unas horas. Además se acostumbró a estar despierto en la madrugada.
Bueno no lo tomé importancia, solo sabía que esta noche me tocaba dormir.
Llegando la noche, le dije al vigilante que hoy me toca dormir, enseguida el vigilante principal, entra al salón de física y saca la colchoneta.
Al preguntarle porque trae la colchoneta, el vigilante principal me dice que debo de dormir en ella.
Enseguida le respondo que no, voy a dormir en la cama del último piso, allí estaré más cómodo.
El vigilante principal me dice que no, allí espantan de madrugada.
Al escuchar la palabra espanto, con una carcajada le digo al otro vigilante, por favor, tú crees en los espantos, no crees que estás demasiado mayorcito para creer en tonterías de fantasmas.
Los espantos es solo producto de la imaginación, se creó para asustar a los miedosos y yo no soy ningún miedoso.
Al querer dormir en las camas del último piso, el vigilante anterior me dijo que no. La insistencia fue tan grande del antiguo vigilante, que al final me quedé a dormir en la colchoneta de muy mala gana.
Después de varias noches de dormir en la colchoneta, le dije al otro vigilante que hoy si o si dormiría en el último piso y con esto te voy a demostrar que no existen los fantasmas.
Como el vigilante antiguo vio que estaba decidido en lo que iba hacer, agachando la cabeza, como diciendo he fallado, me dijo bueno haz lo que quieras, después no me digas que te han asustado.
Esa noche que fui a dormir en el último piso, no pasó nada fuera de lo normal, dormí tranquilo.
Al bajar al primer piso a darle alcance al otro vigilante, en forma de burla le digo.
Uy si, si vieras como me han asustado, tanto así no me dejaron dormir toda la madrugada.
Después de varias noches de tanto jugar con mi suerte me tuvo que pasar algo fuera del normal, que hasta ahora no encuentro ninguna explicación.
Aquella noche que voy a dormir en el último piso, escucho que están tocando la ventana que da hacia la calle.
Extrañado me despierto y digo quien puede tocar la ventana, si estamos en el último piso.
Al alumbrar el lugar con mi linterna, veo que algo pasa rápidamente, en un momento pensé que era producto de mi imaginación, como estaba medio dormido, no lo tomo importancia y sigo con mi sueño.
Luego de un rato, se escuchó que alguien estaba tocando los barrotes de la ventana con un palo, el sonido era tan fuerte que se escuchaba por todo el lugar.
El vigilante principal desde la radio me dice que no haga ruido, que se escucha hasta el primer piso.
Al levantarme de la cama y alumbrar con mi linterna la puerta, lo que veo hizo que me entrara un miedo por todo el cuerpo.
Veo a una monja que está atravesando la puerta, en ese momento mi curiosidad fue mayor a mi miedo que al salir de la puerta, veo que la monja está caminando en el pasadizo.
Cuando la monja está dando vuelta a una esquina e ir atrás de ella, la monja había desaparecido.
En ese momento el miedo se me había pasado, no pensé que los fantasmas no me den miedo, así que regreso al cuarto a dormir.
Al llegar al cuarto, veo a la monja esperándome, esto hizo que el miedo volviese en mí y más aún cuando me dijo:
La próxima vez que duermas en mi cuarto, no te avisaré, sino te llevare.
Ni bien me dio la advertencia, baje corriendo al primer al piso a darle alcance al antiguo vigilante.
El antiguo vigilante ve que estoy con miedo y me pregunta:
Ya viste a la monjita, ¿cierto?
Ahora ves porque no voy a dormir en el último piso.
Al pregúntale que hace la monjita en un lugar como éste.
El antiguo vigilante me dice que no sabe, desde que él estuvo trabajando en el colegio, la monjita ya estaba penando en el último piso.
Además me dice que lo mire del lado bueno, nos ayuda a cuidar al colegio espantando a las personas de lo ajeno.
Al final me acostumbre al colegio, el espanto solo es en el último piso, y ahora cada 2 días duermo en la colchoneta en el primer piso.
Por cierto, desde ese día, ni más subí al último piso, por miedo de encontrarme a la monjita.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Cómo hubieran reaccionado si ven el fantasma de la monja e irían a dormir en su cuarto?
Por mi parte, estoy seguro que hubiera reaccionado igual que el vigilante, después de la advertencia que le dio la monja, ni más iría a dormir en su cuarto, y ustedes, ¿Cómo hubieran reaccionado e irían a dormir en el cuarto de la monja?