Despidiéndome de una amiga muy querida

La siguiente historia de terror, cuenta de una mujer que antes de ir a un viaje sin retorno, se despide de su amigo.

Despidiéndome de una amiga muy querida

Como es costumbre de mí, cada fin de mes voy al centro de lima a comprar los libros que me piden en la universidad. Estando a medio camino de llegar donde venden libros, me encuentro con una amiga muy querida, a la cual no había visto por un buen tiempo.

Nos quedamos hablando unos minutos, hasta que Elena me dice para ir a pasear por los lugares que antes solíamos visitar, que nunca se había olvidado de esos sitios. Como estaba corto de tiempo, le dije que mejor lo dejamos para otro día. Ahora debo comprar unos libros y estudiar para mis exámenes. Además…, estaba haciendo demasiado calor, no se puede caminar cómodamente.

Elena me insistía diciendo, vamos dale…, di que sí…, solo será un momento y después te acompaño a comprar los libros. Pero tontamente y hasta ahora me arrepiento de la respuesta que di.

Le dije que no…, no puedo…, porque después de comprar los libros, tengo otro compromiso y no puedo llegar tarde. Claro…, todo lo decía de una forma muy educada. Elena viendo que no deseaba acompañarle me dijo:

Despidiéndome de una amiga muy querida

Bueno, será para otro día, claro…, si algún día nos llegamos a encontrar de nuevo.

Lo más extraño de todo fue cuando nos despedimos, Elena me dijo:

¿Me das un abrazo?

Esto era muy extraño para mí, porque en todo el tiempo que salimos, nunca me pidió un abrazo.

Al momento que le di el abrazo de despedida, sentí que todo mi cuerpo se está poniendo frio, y cuando me alejaba de Elena, sentía que algo estoy perdiendo. No sé cómo explicar este dolor, pero cada paso que daba, me dolía más y más. Me ponía cada vez más triste, hasta que me dio ganas de llorar, pero como estaba en la calle, me tuve que aguantar.

Despidiéndome de una amiga muy querida

Llegando a casa, mi madre me dice que un amigo me llamó al teléfono, le dijo que le llame de urgencia. Al llamar a Rubén, me dice que Elena…, la amiga con la que me encontré en la tarde, ha fallecido…, y que hoy es su velorio.

Elena se fue a despedirse de mí. Si tan solo me hubiera dado un poco más de tiempo, hubiera sido una buena despedida. Hubiéramos caminado por los lugares que deseaba ir por última vez.

Ahora entiendo que era el frio que sentí cuando la abrasé en pleno calor, y el dolor que sentía cada vez que me alejaba de ella.

El dolor era de despedida, de que ya nunca más lo vería, y el frio…, era porque su alma se estaba despidiendo.

Despidiéndome de una amiga muy querida

Les hago la siguiente pregunta:

¿Algún ser querido se fue a despedir de usted?

Por mi parte, hasta el momento no…, pero un amigo me contó que si lo vivió. Resulta que la movilidad donde salió su amiga, cayó de un cerro muy alto, al cual perdió la en la mañana, y a esa misma hora lo vio en el mercado, es decir, su alma se vino a despedir, y a ustedes, ¿algún ser querido se fue a despedirse de usted?

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