Conversando con el alma de un amigo

La siguiente historia cuenta de un doctor que al hacerse amigos de unos pandilleros, le ocurre un suceso muy extraño.

[ ARCHIVO VISUAL CLASIFICADO ]
Este material está en reconstrucción.

Cerca de los años 60, me tuve que mudar a un barrio muy peligroso, donde había varias pandillas. El lugar era una zona muy movida, no se podía salir de noche. Para mi mala suerte, soy doctor, y los horarios que me asignaban para trabajar casi siempre es de noche.

Después de unas semanas, cuando estoy regresando a casa en altas horas de la noche. Noto que unos pandilleros me están siguiendo, así que empiezo a caminar más rápido.

Al doblar la esquina, y pensando que me libré de los pandilleros, me llevo una gran sorpresa. Los pandilleros me están esperando.

Uno de ellos, al que le dicen EL LOCO, el más alto de todos y a la vez el más agarrado, me dice:

tranquilo, no te vamos hacer daño, solo queremos que cures a nuestro amigo.

[ ARCHIVO VISUAL CLASIFICADO ]
Este material está en reconstrucción.

Con un poco de temor le digo, dile a tu amigo que venga a mi casa, allí le curaré.

EL LOCO me responde, ¡no…!

Tienes que venir con nosotros, no te haremos daño.

No me quedó otra que hacer caso e ir con los pandilleros.

Cuando vi a su amigo, para suerte mía, su estado no era grave, con una simple medicina se puede curar.

Al momento que estoy por salir, EL LOCO me detiene y dice.

Detente: toma éste dinero por tus servicios. Y si alguien se quiere pasar de vivo contigo, dile que nosotros te estamos cuidando.

Pasó un par de meses y la historia se repitió. Otra pandilla necesitaba mi ayuda.

Para suerte mía, su amigo no se encontraba grave, solo tenía fiebre, y unos cuantos cortes en el cuerpo.

[ ARCHIVO VISUAL CLASIFICADO ]
Este material está en reconstrucción.

Después de limpiar sus heridas, y de recetar unos medicamente, al momento que me estoy yendo, me dicen lo mismo que la otra pandilla contraria.

Si alguien se quiere pasar de vivo contigo, dile que nosotros te estamos cuidando.

Por cosas del destino, me hice amigos de ellos. Ellos me cuidaban que nadie me robe, cuando regresaba muy de noche.

En una de esas, unos pandilleros desconocidos me querían robar, pero al decir que tal pandilla me está cuidando. Me dejaron tranquilo, hasta incluso, se disculparon.

Después de varios meses, veo al LOCO que está parado en una esquina. Me pregunté a mi mismo, ¿estará bien?, por qué era la primera vez que lo veo solo, ya que siempre para en grupo.

En voz alta le digo, ¡LOCO…!

Acompáñame a cenar, aquí en la vuelta de la esquina hacen una rica cena.

[ ARCHIVO VISUAL CLASIFICADO ]
Este material está en reconstrucción.

EL LOCO pareciera que no me escuchó, porque ni bien di media vuelta, ya no estaba.

La noche siguiente, le encuentro al LOCO en el mismo lugar.

Al LOCO le digo: ¿Ahora si me acompañas a cenar?, A la vuelta de la esquina preparan una rica cena, ven vamos te invito a cenar.

EL LOCO me seguía con la mirada hacia abajo. Cuando estamos a punto de llegar, al voltear la mirada, ya no le veo.

Pensé que se habrá ido con sus amigos que ni cuenta me di.

Pasó varias noches, y me encuentro con los amigos del LOCO.

Me quise quedar un rato con ellos para conversar, pero me dicen que no, están muy ocupados.

[ ARCHIVO VISUAL CLASIFICADO ]
Este material está en reconstrucción.

La noche siguiente, de nuevo me encuentro con EL LOCO, en el mismo lugar de siempre.

Allí le comencé hablar diciendo: LOCO, veo que ya no te juntas con tu grupito, por qué todas las veces que te encuentro, te veo solo.

Si realmente te quieres salir de la pandilla, te puedo ayudar a conseguir un trabajo.

En mi trabajo necesitan personal de vigilancia, yo puedo hacer que el trabajo te lo den, cumples con todos los requisitos para el puesto.

Mientras le hablaba, seguía con su mirada hacia abajo, sin decir ninguna palabra. Pareciera que no escuchó nada lo que dije.

Cuando le miro de muy cerca, noto que su rostro está todo blanco, pareciera que hubiera consumido algunas sustancias alucinógenas, y pensé que por eso, no me prestaba atención.

De inmediato le pregunto: ¿Estás bien?, ¿te duele algo?, pero nada, no decía ninguna palabra.

[ ARCHIVO VISUAL CLASIFICADO ]
Este material está en reconstrucción.

Cuando bajo la cabeza para sacar algunas aspirinas de mi maleta. No habrá sido más de 10 segundos, ya no le veo, pareciera como si hubiera desaparecido.

Pasó unos días, y me encuentro con los amigos del LOCO. Como no tenía nada que hacer, les dije para conversar, pero ellos me responden que no, porque se irán a vengar de la otra pandilla, por haber matado a su amigo, EL LOCO.

Sorprendido le pregunto, ¿AL LOCO?

Ellos me responden, sí…, AL LOCO.

Acaso no te enteraste que hace un par de días, la otra pandilla encontró solo AL LOCO en la esquina 21. Allí fue cuando le agarraron entre todos y le dieron una fuerte paliza.

La paliza fue tan fuerte, que a los pocos minutos que llegamos a rescatarlo, EL LOCO ya no respondía, su cuerpo estaba frio.

En ese momento no podía creer lo que me contaron, pero después de pensarlo bien, comprendí porque siempre veía al LOCO en la esquina 21, y era porque en ese lugar pasó a mejor vida.

Lamentablemente, falleció de una manera muy cruel.

[ ARCHIVO VISUAL CLASIFICADO ]
Este material está en reconstrucción.

Les hago la siguiente pregunta:

¿Cómo reaccionarían si se enteran que han estado viendo a un muertito?

Por mi parte, estoy seguro que al principio me sorprendería, y después cuando lo asuma, actuaría de lo más normal del mundo, y ustedes, ¿Cómo reaccionarían si se enteran que han estado viendo a un muertito?

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *