La siguiente historia, lo encontré hace mucho tiempo en internet, en alguna página que contaba folklore peruano.
A inicios del año 1900, se decía en el pueblo, que cuando vayan al rio a lavar su ropa o bañarse en altas horas de la tarde. Si por el camino ven a unos toros llevando varios bultos con objetos valiosos, que no lo sigan, porque es un encanto.
Se cuenta, que los viajeros al encontrarse con unos toros que están cargando varios objetos valiosos, y al notar que nadie cuida a los toros, la codiciosa les gana y deciden quitarles la carga de los toros.
Los toros al darse cuenta, cada vez caminan más rápido, haciendo que la persona le sigua, hasta ingresar en la cueva.
El viajero al estar dentro de la cueva, y al notar que ya no hay por donde puedan escapar los toros, al momento de quitarle su carga, se dan cuenta, que dentro de la cueva, hay alguien más aparte de él.
Al mirar por todas partes, solo escucha una voz, que le dice.
Puedes agarrar todo el oro que quiera, pero no podrás abandonar el lugar.
El viajero desafiante, le dice que se muestre, que no solo va agarrar el oro, sino que también se llevará a los toros.
Para que dijo esas palabras, que de inmediato se escuchó unas risas en toda la cueva, hasta que el ser de la risa, se hace presente.
Cuando el viajero ve al ser, le entra un gran susto, porque cuenta, que la criatura es un demonio muy pequeño.
El demonio le dice nuevamente, que puede tomar todo el oro que quiere, pero no podrá salir de la cueva, que ha entrado en un encanto.
El viajero, al ver al demonio, de inmediato sale corriendo del lugar, buscando la salida, pero por más que corría, al final, siempre llegaba al mismo lugar.
El demonio nuevamente le dice, que no podrá salir de la cueva, que tome todo el oro que desea, pero se va a quedar para siempre.
El viajero asustado y entre llorando le dice que por favor le deje salir, que no quiere el oro, que su vida vale más que el oro, que le deje salir.
No sirvió de nada las suplicas del viajero, porque el demonio le repetía lo mismo, puedes tomar todo el oro que quiera, pero no podrás salir de la cueva.
Luego de varios días, el viajero estando a punto de fallecer, se da cuenta de algo que no había intentado.
Con la poca fuerza que le quedaba, se agarra de unos de los toros, y el toro arrastrando le lleva afuera de la cueva.
Esa era la única manera de salir de la cueva, solo el toro podía ingresar y salir de la cueva.
Con las pocas energías que el viajero tenia, al regresar al pueblo, y al contar lo ocurrido a los demás. El pueblo le dice que ya sabía del encanto de los toros, y que todo el pueblo sabe que no deben seguirlo.
Además cuenta, que siempre cuando viene algún viajero, le dicen que no sigan a los toros, porque es un encanto. Pero la gran mayoría de los viajeros al ver que los toros llevan oro, su codicia les gana e ignoran las advertencias, sin saber que su codicia será su perdición.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Serían capaces de arriesgar su vida por conseguir oro?
Por mi parte, no, no sería tan tonto en arriesgar mi vida por tener oro.
Para mí, no hay nada más valioso en el mundo que la propia vida, y ustedes, ¿arriesgarían su vida por conseguir oro?