Un muerto de pasajero

Hace varios años cuando estaba haciendo taxi en Lima, en una ocasión me pasó algo fuera de lo normal, que hasta ahora no lo puedo explicar.

 

Cuando estaba haciendo taxi en altas horas de la noche, de repente un pasajero me hace la señal de parada. El pasajero me dice que le lleve a tal lugar y que me pagaría muy bien.

El dinero que me iba a pagar era el triple de lo que iba a pedir, así que sin dudarlo, fui directo al destino del pasajero.

Cuando hago taxi, me gusta hablar con los pasajeros, para que así el taxi no esté en silencio.

 

Por más que hablaba al pasajero, este no respondía, estaba callado. Pensando que no quería hablar, prendí la radio para que así se entretenga escuchando música mientras llegamos a su destino, pero tal parece que la música le enfadó.

¿Cómo supe que lo enfadó?, porque cuando miré desde el retrovisor, le vi un gran gesto de enojo.

El enojo del cliente no me empezó a gustar, así que para no tener problemas, apague la radio y nos fuimos en silencio.

 

Cuando estábamos a punto de llegar al peaje, de nuevo miro al retrovisor, y lo que vi, me dejó un poco asustado.

El pasajero mostraba una risa diabólica, cómo si algo malo estaría a punto de hacer.

No sé qué me pasó en ese momento, que de inmediato, sentía una sensación de incomodidad, como que algo me iba a pasar si seguía con el viaje.

 

Llegando al peaje, al detenerme, el señor del peaje me mira y me pregunta.

¿Qué tienes, te noto asustado, te pasó algo?

Allí le cuento lo que había pasado antes de llegar al peaje.

 

Resulta que el pasajero que subió al taxi, solo lo veía desde el retrovisor, pero cuando estaba a punto en detener el taxi. Al voltear y decirle al señor que me voy a detener, el pasajero, ya no estaba en el taxi, pero aún lo seguía viendo desde el retrovisor, mostrándome una risa diabólica, al cual poco a poco a poco lo veía desapareciendo desde el retrovisor.

 

El encargado del peaje me pregunta, ¿dónde has recogido al pasajero?

Le respondí que le recogí cerca del cementerio.

Allí fue cuando me dijo, lo que has recogido, es un muerto.

 

Desde ese día, ya no recojo pasajeros cerca del cementerio, ya aprendí la lección, y no quiero que me vuelvan asustar.

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Ustedes recogerían pasajeros cerca del cementerio en altas horas de la noche?

Por mi parte no lo creo, después de todas las historias que leí, lo más probable que lo que recoja sea un muertito, y ustedes, ¿se atreverían a recoger a un pasajero en altas horas de la noche?

 

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