El amor de una madre hacia su hija

Luego de salir de un compromiso en altas horas de la noche, una señora con rasgos andino me dice que le ayude, que necesita comprar unos medicamentos, pero que no tiene dinero.

En un inicio no le tomé importancia, pensé que es una jugarreta como todos hacen para pedir dinero.

 

La señora desesperada me dice que por favor le ayude, que necesita comprar ciertos medicamentos con urgencia, pero no cuenta con el dinero.

No sé qué me dio, pero al momento de estar a punto de irme, me pregunté:

 

Si es cierto lo que me dice la señora, y necesita con urgencia los medicamentos.

 

La señora me mostró una receta médica de los medicamentos que necesitaba.

Al ir en la primera farmacia que encontré y preguntar por los medicamentos, me di con la sorpresa que estaba muy barato.

Antes de comprar, tenía la duda si realmente lo necesitaba o en caso que compre el medicamente y le daba a la señora, la señora pudiera revenderlo.

 

Para no correr ningún riesgo, le dije a la señora que ya compré los medicamentos, y como no tenía nada que hacer, además le dije que le voy acompañar a entregar los medicamentos.

 

Luego de ir al hospital a entregar los medicamentos, la seguridad dice que solo uno puede pasar.

Con la receta que me dio la señora, pude ingresar tranquilamente al lugar.

Lo que me dijo la señora era cierta, la que necesitaba los medicamentos era una joven que estaba en sala de urgencia.

 

Después de entregar los medicamentos y salir del hospital, no encontré a la señora.

Al preguntarle al de seguridad a donde se fue la señora que vino conmigo, la seguridad dijo que vine solo, que no vio a nadie más.

Bueno, no lo tome importancia y seguí con lo mío.

 

Luego de un año, una visita misteriosa llegó a casa.

Una joven de provincia vino a visitarme, la joven traía un par de quesos de su provincia y algunas frutas.

Extrañada le pregunto a la joven, de quién es, si la conozca y como dio con mi dirección.

 

La joven me dice que es la persona al cual ayudó hace un año, cuando estaba en emergencia, y gracias a los medicamentos que dejó se pudo salvar.

Para dar la gracia a su salvador, le pidió la dirección al vigilante de la persona que la ayudó.

Además me preguntó de como supe que necesitaba los medicamentos que dejé en la sala urgencia.

 

Al hacer memoria de lo ocurrido, le digo que aquella noche cuando estaba de regreso a casa, una señora me pidió entre lágrimas que le de dinero para comprar medicamentos, que lo necesitaba con urgencia.

Al darle más detalle de cómo era la señora, la joven quedó sorprendida y enseguida saca una foto de su cartera.

 

La joven me dice, ¿acaso es esta la señora que te pidió ayuda?

 

Al decirle que sí, la joven se pone a llorar.

Al preguntarle porque llora, la joven me responde que aquella mujer que le pidió ayuda era su madre.

Además cuenta, que esa noche cuando estaban en la parada de bus esperando que venga el carro. Vino un carro a toda velocidad que los atropelló, al cual su madre falleció al llegar al hospital, y como estaban sin documentos, estaban como NN.

 

Con esto empecé a recordar que cuando le pregunté al vigilante sobra la señora que vino conmigo, me dijo que vine solo, ahora entiendo todo.

La señora que apareció, vino a pedirme ayuda para salvar la vida de su hija.

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Cómo reaccionarían si se enteran que un almita le pidió ayuda?

Por mi parte, estoy seguro que lo tomaría con toda la tranquilidad del mundo, o bueno eso creo, y ustedes, ¿cómo reaccionarían, igual o peor?

  

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