El duende de las canicas

Cuando era niño, me ocurrió algo extraño, que hasta el momento no puedo explicar, y si no fuera por la ayuda de mi primo mayor, no lo contaría.

 

En esos años, había fiesta en el pueblo, la fiesta se debía que el pueblo cumplió un año más de creación.

Como todos mis tíos estaban tomando, yo me quedé con mi otro primo de mi misma edad jugando con las canicas.

Tanto hemos jugado, que no nos dimos cuenta de la hora que era, además que nuestros padres no nos decían nada, porque ellos seguían tomando.

 

Cuando ya estaba oscureciendo, decidimos parar de jugar, hasta que de pronto, de la nada, viene un niño hacia nosotros.

El niño nos decía que juguemos con él, y para que el juego sea más divertido, que apostemos nuestras canicas.

 

En un momento le iba a decir que no, que ya es muy tarde para jugar, hasta que el niño no sé de donde, pero sacó una bolsa llena de canicas.

Al ver las canicas del niño, vimos que todas eran nuevas, y como éramos 2 contra uno, sabía que íbamos a ganar.

 

Al inicio que empezamos a jugar, ya faltaba poco para ganarle todas sus canicas, hasta que de pronto, el niño recuperó todo lo que perdió y al mismo tiempo nos ganó todas las canicas.

 

Como el niño vio que no teníamos canicas, el niño nos dijo que conoce un lugar donde hay varias canicas, y si le siguen, con gusto les llevará al sitio. Recuerden, en esos años éramos niños, no sabíamos si lo que nos decía era verdad o mentira, así que aceptamos seguirlo al niño.

 

Después de unos minutos que seguimos al niño, nos dimos cuenta, que poco a poco salimos del pueblo.

Cuando le digo a mi otro primo, que mejor regresemos a casa, por alguna extraña razón, mi primo no me hacía caso, y solo seguía caminando hacia adelante. En ese momento, no me quedó de otra que también seguir, no podía dejar a mi primo solo, además que me daba miedo de regresar solo al pueblo en plena oscuridad.

 

Luego de varios minutos, nuevamente le hablo a mi primo, diciendo que mejor nos regresemos, pero mi primo no me respondió, solo seguía caminando hacia adelante.

El niño que dijo que lo siguiéramos, al fin nos habló, diciendo que ya estamos llegando al lugar.

 

No sé qué me dio, pero algo me decía que todo era una trampa, que el niño nos había engañado. No me quedó de otra que ponerme a rezar y pedir a dios que nos ayude, porque no sabíamos dónde estábamos, y en caso que salgamos corriendo, a donde iríamos sino conocemos el lugar.

 

En ese momento, después de pedir que alguien nos ayude, de repente, desde lo lejos se escuchó una voz, alguien nos estaba llamando.

Al mirar hacia atrás no vi a nadie, solo se escuchaba la voz.

 

Al niño que seguimos, de repente se detuvo y nos dijo que ya estamos llegando, solo tenemos que saltar hacia adelante.

El niño fue el primero en saltar, y una vez que saltó, desde el otro lado nos decíamos que también saltemos.

 

Al momento que mi primo iba a saltar, en ese momento, alguien le agarra del brazo.

La persona que le agarró del brazo, era nuestro primo mayor.

Mi primo mayor enojado nos dice que hacemos por este lugar, y que tratábamos de hacer.

Al mismo tiempo nos dijo porque no se detuvieron cuando él les gritó desde lo lejos.

 

Cuando ya estaba todo calmado, le digo a mi primo que un niño nos dijo que le siguiéramos. El niño nos dijo que saltemos al otro lugar, ya que nos iba a regalar varias canicas. Además que el niño ya saltó, y desde el otro lugar, nos estaba diciendo que saltemos.

Mi primo mayor enojado nos dice, no sean tontos, si hubieras saltado, hubieran caído al vacío, al frente no hay nada más que un enorme abismo.

 

Al día siguiente, mi primo mayor le cuenta lo ocurrido a mi abuela.

Mi abuela nos responde que al ser que estábamos siguiendo era un duende malvado, y si mi primo no hubiera llegado a tiempo, nos hubiera llevado con él.

Al preguntarle a mi primo, como nos encontró. Mi primo cuenta, que uno de los niños del pueblo, le dijo que estaban saliendo del pueblo junto con otro niño.

Cuando mi primo le iba a decir a mis padres que estaba saliendo del pueblo, vio que ellos estaban pasado de copas, y en avisarle de nada serviría, así que mi primo tuvo que ir detrás nuestro para detenernos.

Mi primo cuenta, que por más que corría, por alguna extraña razón no nos alcanzaba, así que empezó a gritar para que nos detengamos.

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Creen que el ser que les dijo que le sigan, sea un duende?

Por mi parte, no estoy seguro si sea un duende, o capaz fue un demonio que tomó la forma de un niño, y ustedes, ¿creen que sea un duende o un demonio y por qué?

 

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *