El condenado de la cueva

La siguiente historia ocurrió alrededor de los años 40.

Mi abuelo en esos años trabaja de ayudante de un capataz, su función era llevar mercancía en compañía de otro ayudante de un pueblo a otro, la mercancía se llevaba en lomo de burros.

 

En aquella ocasión que mi abuelo iba a llevar la mercancía un fin de semana, el capataz le dice que le espere, porque él y su esposa irían con ellos.

Para mi abuelo era mejor, porque entre más personas hacían el viaje, era más seguro y así las personas de lo ajeno lo pensarían 2 veces antes de hacer sus maldades.

 

Como el viaje al otro pueblo era muy cansado, porque fueron en época de lluvias.

La noche les ganó, así que al encontrar una cueva, decidieron pasar la noche dentro de la cueva.

 

El capataz les dice a los ayudantes que se queden afuera de la cueva haciendo guardia.

Como mi abuelo y el otro ayudante estaban acostumbrado a pasar la noche al aire libre, no lo tomaron a mal.

No habrá pasado más de unas horas, que el capataz despierta porque uno de los ayudantes le dice que uno de los burros se ha escapado.

El capataz al salir de la cueva, se da cuenta que el ayudante que lo despertó, está durmiendo.

Extrañado de lo que ve, el capataz despierta al ayudante y le dice porque lo despertó, si el ve que los burros están completos.

El ayudante le dice que no lo despertó, que él estuvo todo el rato afuera de la cueva haciendo guardia.

 

El capataz al regresar en la cueva, se da cuenta que su esposa no se encuentra, al cual de inmediato despierta a los demás ayudantes.

Mi abuelo y el otro ayudante enseguida empezaron a buscar a la esposa del patrón, pero por más que buscaban, no había rastro de la esposa.

La búsqueda fue por varias horas, que poco a poco se estaba aclareciendo todo el lugar. Hasta que el otro ayudante cuando fue en la quebrada, ve algo muy extraño, que de inmediata manda a llamar a mi abuelo y al capataz.

 

Al llegar el capataz y mi abuelo, ven una escena muy horrorosa.

Desde lo lejos, ven el que ser, se está comiendo el cuerpo de la esposa del capataz.

El capataz enojado, saca su pistola y empieza a disparar al ser desconocido.

Hasta que el ser desconocido, le grita diciéndole, que si disparas, tú serás condenado.

El otro ayudante empieza decir que la criatura al cual estás a punto de disparar es un condenado, y es mejor irnos del lugar.

Como el capataz estaba muy dolido por lo que le pasó a su esposa, le dice a sus ayudantes que le ayude a detener al condenado.

Como el otro ayudante no quería, por temor que el condenado cobre venganza, el capataz y mi abuelo baja para capturarlo.

Cuando llegaron en la quebrada, no encontraron al condenado, el condenado, había desaparecido.

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Si a ustedes le sucede lo mismo con un ser querido, que hubieran hecho, hubiera bajado a capturar al condenado?

Por mi parte, estoy seguro que hubiera actuado de la misma manera, porque en ese momento estuviera muy dolido, y ustedes, ¿cómo hubieran actuado, igual o peor?

 

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