Los lamentos de las almas en pena

Les voy a contar lo que me ocurrió hace varios años, cuando andaba en malos pasos.

En esos años, era muy joven, solo quería hacerme de dinero de la forma que sea, no importaba si era de las buenas o mala manera. Así que uno de mis amigos con el cual me crie desde niño, me dijo para trabajar con un cartel, que en tal cartel, se gana muy bien, además, el patrón da buen dinero a las personas que se encarga de sus encargos. Por motivos de seguridad, no doy el nombre del cartel.

 

El trabajo que hacía en el cartel, era cumplir todas las órdenes que el patrón nos daba, por cierto, la gran mayoría de órdenes eran muy crueles.

Si me preguntan si me arrepiento en cumplir las órdenes, les respondo que sí, porque hacía cosas brutales por el dinero.

 

Las personas que debían dinero o robaban al patrón, en el mejor de los casos, eran fuertemente castigado, y en el peor de los casos, era torturado hasta que pase a mejor vida, de la peor manera que nunca podrás imaginarte.

Esto les servía de lección a todos para que vean lo que le va pasar si alguno de nosotros no cumple las órdenes o traiciona al patrón.

 

Con tan solo contarles, que la ves que me tocó participar en la tortura de un sapo (persona que delató la mercancía del patrón). No aguanté más de unos minutos, que salí del sótano y vomite todo lo que había cenado.

 

Después de un tiempo que trabajaba con el patrón, siempre que pasaba por el sótano, escuchaba todos los días que torturaban a las personas.

Esto era extraño para mí, porque cuando hacía guardia cerca del sótano, no veía a nadie ingresar al sótano.

Bueno, no lo tomé importancia y seguía con mi guardia, no quería meterme en problemas.

 

No habrá pasado más de unas semanas, que el patrón, con sus personas de confianza, tenían que dejar el lugar por unos meses.

Solo nos quedamos unas cuantas personas cuidando la mercancía que no se pudo llevar.

 

Luego de unos días que todos se fueron, cuando pasaba por el sótano, siempre escuchaba los lamentos de las personas, pareciera que alguien de nosotros seguía torturando a los enemigos del patrón. Esto era algo raro, porque no había nadie quien diera la orden de tortura, solo el patrón y sus personas de confianza pueden dar esa orden, pero no había nadie de tal grado en el lugar.

Nuevamente, para no meterme en problemas, solo ignore los lamentos, y seguir con lo mío.

Hasta que pasado unos días, no sé porque razón, pero casi todos tenían que ir en la ciudad a comprar mercancía, solo nos íbamos a quedar unos 3 amigos, de los cuales los 2 eran unos viejos, que solo pasaban durmiendo.

 

Como el lugar estaba muy silencioso, decidí dar una vuelta, y hasta que de pronto, nuevamente escucho lamentos en el sótano, alguien estaba torturando a las personas.

Sabía muy bien que en el lugar solo había 3 personas, y de las cuales 2 estaban durmiendo, así que no era entendible quien estaba torturando a las personas.

 

La curiosidad fue tan grande, que con cuidado y sin hacer ruido, ingreso al sótano. Al entrar al sótano, veo que las luces están prendidas, y los lamentos de las personas, cada vez se escucha más fuerte.

No sé porque, pero cada vez que me adentraba más al sótano, los lamentos me incomodaba, me entraba una sensación de miedo.

Al fondo del sótano, hay un cuarto de tortura, el cual ayuda para que los gritos de las personas no se escuchen en el exterior, por eso el sótano es grande.

 

No se imaginarán lo que pasó cuando abrí la puerta de las torturas, o vulgarmente conocido, como el matadero.

Al abrir la puerta y ver quién era el que tortura todos los días a las personas, no había nadie, el lugar estaba en un completo silencio, pero no cualquier silencio, era un silencio que en vez de tranquilidad, daba miedo.

Solo me tocó salir del lugar corriendo y entrar en la casa para mayor seguridad.

Al ingresar en la casa, uno de los viejos ve que estoy muy pálido, y enseguida me pregunta.

¿Qué te pasa?

No le pude responder, porque no salía ninguna palabra de mi boca, aún seguía asustado.

El otro viejo notó que estaba asustado, y enseguida me pregunta.

Haz ingresado al matadero, ¿verdad?

Cómo no me salía ninguna palabra, solo moviendo la cabeza le respondí que sí.

 

Allí fue cuando uno de los viejos me dice: entonces ya escuchaste los lamentos de las almas, ¿verdad?, ¿y solo por eso te asustas?

Haz hecho peores cosas para que unos simples lamentos de las almas te asusten, así que vuelve en ti ahora mismo.

 

Con la autoridad que me dijo el viejo, el susto se pasó enseguida, y tenía razón, hice cosas peores siguiendo las órdenes del patrón, para que me asuste unos simples lamentos de los muertos.

 

Después que el susto se pasó, los viejos me contaron que es algo común escuchar lamentos en el matadero, porque en ese lugar han perdido la vida varias personas de la peor manera.

Además me dijeron, si te llevamos a otro lugar donde es peor que el matadero, no creo que resistas unos días.

Con lo que me dijeron, no lo puedo creer, no puedo creer que haya algo peor que el matadero.

 

Luego de lo ocurrido, no habrá pasado más de unos meses, que el patrón y sus personas de confianza, terminaron en su ley, acabaron de la misma manera que las personas del matadero, todo porque uno de ellos resultó ser un sapo.

 

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Sería capaces de hacer cualquier cosa por dinero?

Por mi parte, no, prefiero mi tranquilidad al dinero, y mucho menos estar metido en cosas ilegales, porque nunca sabes cuándo te va a tocar, y en caso que te toque, no me lo quiero imaginar lo que te va a tocar vivir, y ustedes ¿serían capaces de hacer cualquier cosa por dinero?

 

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