El alma en pena del vigilante

Siendo fin de mes, un amigo de colegio que se fue a vivir en la finca de sus padres, nos dijo que le visitemos si estamos de pasada por el lugar.

En esos meses estaba con una novia, con la cual nos aburrimos de hacer lo mismo, porque nunca salíamos de la ciudad.

 

Como la relación con la novia no daba para más, decide hacer el último intento, ir en la finca de mi amigo, así hacíamos algo nuevo.

Después de quedar con mi amigo que le visitamos tal fecha, la novia y yo alistamos maletas para ir a la finca.

 

Al llegar en la finca de mi amigo, quedamos sorprendido, porque el lugar era muy grande, además era muy apartado de las demás casas.

Después de acomodarnos y pasando unas horas, mi amigo dijo que tenía que ir al pueblo a comprar mercancía, y si gusta le podemos acompañar.

Como el viaje que tuvimos nos dejó muy cansado, le dijimos que no, que mejor le esperamos en la finca, así de paso cuidamos el lugar.

Ahora, pensándolo bien, le hubiéramos acompañado y no pasar por lo que tuvimos que vivir, el cual estoy seguro, si hubiera estado solo en ese momento, no lo hubiera contado.

 

Luego de unas horas, nos dimos cuenta que todo el lugar se puso muy oscuro, a duras penas se podía ver unos metros adelante.

Esto fue algo nuevo para nosotros, porque nunca nos habíamos quedado a dormir en el campo.

 

Cuando mi novia va al servicio, me dice que no hay agua, así que me manda a traer agua del pozo, el pozo está a varios metros fuera de la casa.

 

Al salir con un balde en dirección al pozo, desde lo lejos escucho que alguien cerró la puerta del granero de una manera muy fuerte.

Al escuchar el ruido, pensé que personas de lo ajeno, al ver que mi amigo está en el pueblo, pensaron que su casa estaría sin nadie que lo cuide y aprovecharían la ocasión para robar.

 

Como era la casa de uno de mis mejores amigos y gracias a él, la relación con mi novia iba a mejorar, no me quedó de otra que dirigirme al granero.

Mi novia desde la puerta ve que estoy yendo al granero y enojada me grita porque no voy por el agua que pidió.

Como vio que no le escuché, sale de la puerta y me da alcance.

Al estar cerca de mí, me dice nuevamente, porque no voy por el agua que me pidió.

 

Allí le digo que guarde silencio, que un extraño a ingresado al granero, y capaz sea alguien de lo ajeno.

En esos años, era una persona agarrada, que fácilmente daba pelea a todo el mundo, no le tenía miedo a nadie.

 

Cuando estuvimos a punto de ingresar al granero, se escuchó un fuerte grito que nos asustó a los 2, o bueno eso pienso.

Tanto fue el grito, que no quería ingresar, pero mi novia era más fuerte que yo en ese sentido, así que ella de la mano me jala al granero.

 

Al ingresar al granero, vimos a un hombre que estaba de espalda de nosotros.

Mi novia le grita al señor que hace en este lugar, que es propiedad privada, y si no se retira, dará parte a la policía.

El hombre que estaba de espalda hacia nosotros no respondía, pareciera que no escuchó a mi novia.

Mi novia enojada, nuevamente le pregunta lo mismo, pero le hombre sigue sin responderle.

Mi novia se enoja, y me quita el balde, y adivinen que hizo con el balde.

Le lanzó al señor que no le hizo caso.

 

Lo que pasó a continuación, capaz no me lo crean, pero ni yo mismo puedo creer lo que vi.

El balde que le lanzó mi novia, atravesó el cuerpo del señor.

Si en un momento estaba asustado por el grito que escuché, ahora al imaginarme que el ser que estaba delante de nosotros era una fantasma, no se imaginarán en el estado que me encontraba.

De nada sirvió ser una persona agarrada, que al final con un grito o al ver a un fantasma se vaya toda la valentía.

 

Si esto no fuera demasiado, pasó lo peor de lo peor. El ser que estaba delante de nosotros, al voltear, su rostro estaba todo desfigurado.

El susto en ver al señor fue tan grande, que no me podía mover, mi novia me decía vámonos de aquí muévete, pero mi cuerpo no respondía.

Como era muy pesado y era algo imposible que mi novia me pueda cargar, no sé dónde le salió fuerza, que en vez de cargarme me sacó del lugar arrastrándome.

 

Al estar dentro de la casa, mi novia me pregunta si ya estoy bien, si ya puedo reaccionar.

Moviendo la cabeza de arriba hacia abajo, le dije que sí.

 

Después de una hora, viene mi amigo a la casa, trayendo el mercado.

Mi amigo al verme que estaba asustado, me dice.

 

No me digas que ya viste al fantasmita del granero

 

Cuando me mencionó al fantasmita del granero, el miedo se pasó enseguida y vino un gran enojo. El enojo fue tanto que si no fuera por mi novia, en ese momento le hubiera dado una buena tunda por no advertirnos del espanto.

 

Después de calmarme, mi amigo nos explica a qué se debe el fantasma del granero.

Cuenta que cuando su padre vivía en esta finca, uno de sus criados se quedó al cuidado del lugar, mientras que todos se iban al pueblo a comprar mercancía.

Cuando llegaron de hacer la compra, vieron que la casa estaba desordenada, el dinero que mi padre había dejado en su cuarto, no estaba.

Mi padre pensó que el criado aprovechó la oportunidad y se llevó todo de valor de la casa, así que se fue a dormir enojado.

Al día siguiente, cuando uno de las criadas va al granero, de repente suelta un fuete grito.

Los demás criados que estaban alrededor van en ayuda de la criada, y al llegar al lugar, ven una escena muy terrorífica.

Resulta, que el criado que se quedó a cuidar la casa, el que supuestamente se había robado las pertenencias más valiosas de la casa, pasó a mejor vida de una forma muy, pero muy horrible.

De tan solo ver cómo quedó su rostro de terror, nadie quiso imaginarse por lo que pasó.

 

Desde ese día, cada cierto tiempo se hace presente el alma del criado en el granero y es por eso que mi padre tuvo en abandono esta finca, porque varias veces lo ha visto.

Al preguntarle si no tiene miedo de ver el alma del criado, me respondió que no.

Que cuando él estuvo en el ejército, vio cosas mucho, pero mucho peores que al fantasmita del granero. Además, que ya se acostumbró en su presencia y gracias al fantasmita, nadie le viene a robar la finca.

 

 

 

Les hago la siguiente pregunta:

 

¿Se acostumbrarían vivir con un espanto en su casa?

Por mi parte, lo dudo mucho, yo creo que al primer intento que vea que al fantasma, abandonaría el lugar o llamaría a un especialista para que me ayuden en alejar al fantasma, y ustedes ¿se acostumbrarían vivir con un espanto?

 

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