Hace varios años cuando mejoró la situación económica de la familia, decidimos contratar una empleada.
Por recomendación de algunas amigas, una joven de 17 años ingresó a trabajar en la casa.
La mujer era muy, pero muy hermosa y a la vez era buena gente, era una persona confiable.
En todo el tiempo que estuvo trabajando con nosotros, no nos robó ningún centavo.
La joven trabajó por 3 años en la casa y de allí se cambió de trabajo, a uno que le quedaba más cerca de la universidad.
Desde la fecha que la joven salió de nuestra casa, pensamos que no volveríamos a saber nada de ella, hasta que la persona que nos recomendó a la joven, nos contó la triste historia de lo que pasó.
Cuando la joven estuvo trabajando cerca de la universidad, luego de unos meses, había salido embarazada.
El embarazo era un problema para ella. Uno, porque la persona que la embarazó no quiso cargar con la responsabilidad y dos, porque la mujer no tenía a nadie, y por último, el embarazo le haría perder la universidad.
Por las malas recomendaciones de algunas amistades, la joven tomó la tonta decisión de no ser madre, y estando a 3 meses de embarazo, se dirigió a buscar clínicas informales para que le ayuden con el problema.
Con esto pensó que todo había terminado, y podía seguir con su vida como si nada hubiera pasado, sin imaginar que lo peor estaba por venir.
Después de unos meses, en el nuevo trabajo donde estaba la joven. Llega la hija mayor de los jefes a quedarse a vivir por unos meses, junto con su bebé recién nacido.
La joven cuando vio al bebé, recordó lo que había hecho unos meses atrás, al cual se sintió muy mal.
Luego de varios días, cuando la hija mayor del jefe tuvo que salir, le dice a la joven que se quede a cuidar a su bebé mientras ella va a comprar.
Para suerte de la joven, su mamá le hace dormir al bebé, para que así sea más fácil cuidarlo.
Cuando la joven estaba en la sala haciendo limpieza, desde la sala escucha los lloriqueos del bebé.
Pensando que el bebé se despertó de hambre, la joven prepara el biberón y va de camino al cuarto. Al ingresar al cuarto del bebé, se da con la sorpresa, que el bebé está durmiendo. Extrañada la joven, de nuevo regresa a la sala a seguir con la limpieza.
Al llegar en la sala, nuevamente escucha los lloriqueos del bebé.
La joven ni bien escucha los lloriqueos del bebé, va a toda carrera a darle biberón, pero al ingresar al cuarto, se repite la misma historia, el bebé estaba durmiendo.
La joven ya estaba un poco asustada porque no se explicaba cómo es posible que el bebé llore, y cuando ella ingresa al cuarto, vea al bebé dormir.
No habrá pasado más de una hora, que la familia regresa a casa, y la madre del bebé al ver asustada a la joven, sin preguntar va a toda carrera a ver a su bebé.
La familia al notar que la joven está asustada, le pregunta, ¿qué te pasa, estas bien, te sientes mal?
Cuando la joven se tranquiliza, le cuenta todo lo que pasó, que escuchaba al bebé llorar, y cuando ella ingresaba al cuarto, veía que el bebé estaba durmiendo.
La familia le responde, que debe ser sus nervios, que se tome un descanso para que se calme.
Pensando que sería de una noche, al día siguiente, cuando se quedó sola la señora de la casa, escuchó lo mismo, lloriqueos de bebé en el segundo piso.
La señora pensó que su hija regresó cansada y por eso no escuchaba al bebé llorar, así que se dirige al cuarto de su hija.
Al ingresar al cuarto, se da con la sorpresa, que no ve a nadie, no estaba su hija ni el bebé.
Extrañada se pregunta, habré escuchado mal, porque no hay nadie en casa.
Cuando estaba bajando las escaleras, de repente escucha los lloriqueos del bebé, ahora provenía del tercer piso.
La señora con miedo sube al tercer piso, siguiendo los lloriqueos del bebé, hasta dar con el último cuarto.
Al abrir la puerta, pensando que allí vería a su hija y al bebé, se da con la sorpresa que no hay nadie, el cuarto estaba vacío, y los lloriqueos del bebé se dejaron de escuchar.
Si con esto no tendría miedo, al estar bajando las escaleras, escucha nuevamente los lloriqueos del bebé, que ahora provenía de la sala, y no solo escucha, sino que también desde la escalera ve la sombra del bebé.
Al ver la sombra del bebé, la señora pensó que su hija llegó a casa, así que baja la escalera para contar lo que pasó.
Pero al bajar, no encuentra a nadie, ni mucho menos la sombra que vio desde la escalera.
El miedo era tanto, que la señora de casa, se quedó en la puerta, esperando que venga la familia.
Al llegar la familia, la señora cuenta del mal rato que pasó en casa.
La hija mayor, al escuchar a su madre lo que pasó, esa misma noche abandonó la casa y regresó a su departamento.
Todos pensaron que la hija de la señora había traído malas vibras y ahora que se fue, todo volvería como era antes, sin imaginar que las malas vibras no lo trajo su hija.
Después de unos días, la misma historia se volvió a repetir.
Cuando la joven se quedó sola al cuidado de la casa, al escuchar ruidos en el primer piso, lo que vio lo afectó demasiado. Tanto así que la familia al regresar a casa, ve que la joven estaba tirada en el piso votando espuma por la boca.
Para suerte de la joven, el patrón es doctor, así que supo tratarla de inmediato.
Al día siguiente, cuando la joven se recuperó, quedó un poco orate, solo decía que vio a un bebé cortado en varias partes en toda la sala.
Después de unos minutos, la joven se pone a llorar, y cuenta lo que había hecho unos meses atrás.
Los días siguientes, pensando que todo había pasado y que la joven se recuperó, lamentablemente nada de esto pasó.
Cada día que pasaba, la joven se volvía más orate, a tal punto que le tuvieron que internar en un centro psiquiátrico.
La familia pensó que con alejar a la joven, todo había pasado, y que no volverían a escuchar lloriqueos de bebé, pero esto, no fue así.
Ahora no solo escuchaban lloriqueos de bebé, sino que también de la nada se olía un olor insoportable en toda la sala.
Por más que limpiaban la sala, el olor no desaparecía en varias horas.
La familia cansada de lo que pasaba, al final no le quedó de otra que traer a curanderos, al padre de la iglesia, chamanes y entre otros que se dedican a lo desconocido para que limpien la casa, pero nadie lo conseguía.
Mientras más rezos, limpias y entre otros hacían, la casa se volvió más pesada, hasta el punto que no se podía vivir tranquilamente, porque de la nada, aparecía un olor insoportable.
La familia cuenta que cuando un bebé de sus invitados estaba a punto de ingresar a casa, el bebé se ponía a llorar y no paraba de llorar hasta salir de la casa.
Pareciera que los bebés ven algo que los adultos no pueden ver y esto le ocasiona miedo al punto de hacerlo llorar.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Cuánto tiempo durarían viviendo en la casa?
Por mi parte, estoy seguro que no pasaría de un día, porque ni bien escuche los lloriqueos de un bebé en la madrugada y sabiendo que en la casa no hay ningún bebé, ni bien amanece, empacaría mis cosas y me iría a otro lugar, y ustedes, ¿cuánto tiempo durarían viviendo en esta casa?