El primer trabajo que tuve fue de vigilancia, esto fue alrededor de 50 años atrás.
En esos años estaba al cargo del cementerio, al cual ya llevaba un buen tiempo trabajando. La función que me dieron, aparte de cuidar el cementerio, era de retirar a todas las personas cuando llegue la hora de salida, nadie se podía quedar más tiempo.
Si veía alguna persona que trataba de esconderse, lo tenía que sacar usando la fuerza o dar parte a las autoridades, porque en esos años, se hablaba mucho de los estudiantes de medicina, que ingresaban al cementerio de noche para llevarse algún muertito y así realizar sus prácticas.
Bueno eso fue lo que escuché de parte de otros vigilantes, pero en todo el tiempo que estuve trabajando de vigilancia, nunca lo presencie.
Después de varios meses, en una de las noches, cuando estaba haciendo la guardia, no sé qué me da en ir por el pabellón de los antiguos.
Por el lugar veo a una persona que está de rodillas, pareciera como si trataba de abrir el cajón.
Desde lo lejos, en voz alta le digo que se detenga, que no son hora para que esté en el cementerio.
Por más que le hablaba no me hacía caso, pareciera que no me escuchaba.
En esos años, era una persona corpulenta, si no me hace caso el extraño, no me haría ningún problema en sacarlo a la fuerza.
Cuando me estaba acercando al extraño, no sé qué me pasó, pero por alguna extraña razón, me estaba dando miedo.
En todo el tiempo que llevo trabajando de vigilancia, es la primera vez que sentía miedo.
No me quedó de otra que ignorar el miedo y acercarme al extraño, lo tenía que sacar del cementerio.
Estando al lado del extraño, de nuevo le digo que se retire, esta es la última advertencia, y en caso que no lo haga, usaré la fuerza para sacarlo del cementerio.
La persona extraña no me hacía caso, y seguía en lo suyo.
Enojado, estando a punto de agarrarle del brazo y sacarle a la fuerza, es allí cuando el hombre extraño voltea.
No me van a creer lo que vi, el hombre desconocido no tenía rostro.
El susto fue tan grande, que de inmediato salí corriendo.
Al día siguiente, no supe si contarles o no a los demás vigilantes, por temor a que se rían, pero bueno, me armé de valor y les conté lo ocurrido.
Al contarles acerca del ser sin rostro que vi en la noche, todos se empezaron a reír, me dijeron, ya te tocó ver al muertito sin rostro.
Tal parece, que el espanto que vi, ya lo vieron los demás vigilantes.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Cómo reaccionarían si ven a una persona sin rostro en altas horas de la madrugada?
Por mi parte, estoy seguro que haría lo mismo que el vigilante. Ni bien veo al ser sin rostro, salgo corriendo a toda carrera, y ustedes, ¿Cómo reaccionarían si ven a una persona sin rostro en altas horas de la madrugada?