Hace varios años en el país México, en un pueblo de la ciudad, todas las noches se escuchaba un lamento aterrador diciendo lo siguiente:
¡Ay de mis hijos, que será de mis hijos!
El pueblo al escuchar el grito de la llorona, todos ingresaban a su casa a orar para que la llorona se retire del lugar.
Incluso lo más valientes, los que se consideraban que no tenían miedo a nada, no se atrevían a salir, todos estaban con miedo con los lamentos que se escuchaba afuera de la casa.
Se contaba que las personas que estaban pasado de copas, algunos de ellos salían a confrontarlo. Como no tenían idea de lo que estaban haciendo, se iban detrás de la llorona, sin imaginar que todos los que seguían a la llorona, en la mañana siguiente pasaban a mejor vida, encontraban su cuerpo votando espuma por la boca.
Desde esos días, el pueblo supo que es malo es seguir a la llorona, que mejor es quedarse en la casa cuando se escuche los lamentos.
Pasaron los años y cada vez había personas más curiosas, algunas querían demostrar su valentía, que todos vean que no tienen miedo en seguir a la llorona.
Cierta noche, entre los jóvenes más valientes decidieron que cuando escuchen el lamento de la llorona, ellos saldrían a ver hacía donde se dirige.
Tal como habían quedado llegando la noche, la llorona hacía sus gritos de lamentos pasando por las calles, al cual todos los valientes salieron a seguir a la llorona.
Las personas que salieron a seguir ala llorona, notaron que el ser no tenía pies, estaba flotando. Con esto comprobaron que realmente era la llorona y no un bromista.
Cuando empezaron a seguir a la llorona, se percataron que poco a poco las personas que se consideraban valientes, uno por uno se iba regresando a casa.
De los pocos que quedaron, notaron que la llorona estaba saliendo del pueblo, al cual de los pocos que quedaban, ya no querían seguirlo, porque afuera del pueblo todo era oscuro.
Solo unos cuantos decidieron ir detrás de la llorona, sin imaginar que esto sería lo último que se sepa de ellos.
Al día siguiente, todo el pueblo se preguntó si sabían algo de las personas que fueron a seguir a la llorona, pero nadie decía nada.
Todos decían que la última vez que lo vieron fue cuando siguieron a la llorona saliendo del pueblo, de allí no supieron nada de ellos.
El pueblo atemorizado de que algo malo les haya pasado, enseguida forman grupos para ir en busca de los jóvenes, pero por más que buscaban, no daban con el rastro de ninguno, no había ninguna huella de ellos.
Llegando la noche, todos pensaban que de nuevo iban a escuchar los lamentos de la llorona, pero algo extraño sucedió.
Es la primera vez que no se escuchó los lamentos de llorona buscando a sus hijos.
La noche siguiente se repitió lo mismo, no se escuchaba los lamentos de la llorona y así pasó todas las noches que la llorona ya no pasaba por el pueblo.
El pueblo se hacía la idea que la llorona había encontrado a sus hijos. Sus hijos fueron los jóvenes valientes que fueron detrás de ella cuando salió del pueblo, al cual nunca supieron que les había pasado.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Se atreverían ir detrás de la llorona para demostrar su valentía?
Por mi parte, nunca lo haría, para que tentar a mi suerte, prefiero estar sano, salvo y seguro en mi casa, y ustedes ¿irían detrás de la llorona?