Llevo trabajando más de 30 años de taxista, siempre trabajaba de noche, en todo éste tiempo nunca me pasó nada fuera de lo normal.
Una de las noches cuando llevé a un pasajero fuera de la ciudad, el pasajero me dice que regrese por otro a camino a la ciudad, porque si paso sin pasajero por el acantilado, me pueden asustar.
Para no molestar al pasajero, le dije que si, como no, voy a ir por la ruta alterna, aunque me demore una hora más en llegar a la ciudad, todo sea por mi seguridad.
Al regresar a la ciudad, ¿qué creen que hice?, regresé por el mismo camino que llevé al pasajero.
Cuando estoy por llegar al acantilado, desde lo lejos veo a un hombre que está caminando por el acantilado.
Allí me pregunté, ¿será un fantasma?, me habré sugestionado a lo que dijo el pasajero o será una trampa.
Si me detengo me pueden robar sin nadie quien me ayude en un sitio desolado, ¿qué hago?
Después de pensar un momento me dije, en este caso, ser buena gente no es buena idea, es mejor ser precavido.
Al estar cerca del hombre que vi desde lo lejos, bajo la velocidad del auto, y poco a poco veo que se trataba de una persona, pareciera que el hombre estaba pasado de copas, no lo tomo importancia y sigo por mi camino.
Al estar a mitad del acantilado, siento que alguien está sentado en la parte de atrás del taxi. Desde reojo observo, al espejo y era cierto.
El supuesto borrachito que vi en el acantilado, era un fantasma y estaba de pasajero en mi taxi.
Si no hubiera sido una persona calmada y tranquila, en ese momento mi reacción sería pisar el acelerador y caer al acantilado.
Al ver al fantasma que estaba de pasajero, conduje calmadamente y al mismo tiempo rezando.
Después de pasar por el acantilado, observe como el fantasma del supuesto borrachito iba desapareciendo y al mismo tiempo un gran silencio se sentía dentro del auto.
Llegando a la ciudad, les cuento lo sucedido a los demás taxistas.
Los demás taxistas dicen que soy un tonto, que corrí con suerte, porque es muy sabido que no se puede pasar por el acantilado en altas horas de la noche sin pasajero, porque se sube el muerto.
Desde ese día, aprendí a no pasar por el acantilado sin pasajero, en caso que lo haga, voy por la ruta alterna.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Serían capaces de pasar por el acantilado en plena madrugada sin pasajeros?
Por mi parte, no lo haría, no quiero tentar a mi suerte, más vale prevenir que lamentar, y ustedes, ¿pasarían por el acantilado?