La siguiente historia de terror, relata un suceso aterrador que ocurre en el tercer piso de una misteriosa casona. El alma de una mujer que falleció hace un tiempo atrás, se aparece todas las noches por un pasadizo desolado, dando un lamento aterrador.
Este material está en reconstrucción.
Cuando llegué a la capital para estudiar en una universidad, lo primero que tenía que hacer, era buscar un cuarto donde dormir.
Por más que buscaba en varios anuncios de periódicos, los precios estaban fuera de mi presupuesto, eran precios muy exagerados para una sola habitación.
Cuando me estaba dando por vencida, en uno de los postes cerca de la universidad, había un aviso que se alquilan habitaciones para universitarios. Entre comillas estaba la palabra que tanto estaba buscando, PRECIOS RAZONABLES.
Esa misma tarde llamé a la casona. La dueña que alquilaba las habitaciones, me decía que solo tenía disponible los cuartos del último piso.
La casona contaba con 3 pisos, y por alguna extraña razón, el último piso estaba desocupado. Para mí era genial, así tendría todo el piso para mi sola. No compartiría el baño con nadie, además nadie se molestaría si me pongo a escuchar música a todo volumen.
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Si esto no fuera demasiada maravilla, cuando la dueña de la casona me dijo el precio de la habitación. No lo pude creer, era casi regalado, así que sin dudar, lo pagué adelantado por unos meses.
Llegando la noche, cuando salí de la universidad y me fui a la casona. Fue allí cuando me pregunté, si fue una buena idea en mudarme al tercer piso, porque todo el pasadizo se veía muy tenebroso. Había un gran silencio que no se escuchaba ningún ruido. Y como no quise sugestionarme, además que ya tenía un poco de miedo, ingresé a toda prisa a la habitación.
Llegando fin de semana, siendo sábado, cuando me quedé hasta la madrugada haciendo los trabajos que dejaron los profesores.
De repente, escucho que alguien está llorando en la habitación de al fondo. Toda buena gente salgo de mi cuarto y toco la puerta de la joven que estaba llorando. Al tocar la puerta, la joven dejó de llorar.
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Al día siguiente, la misma historia se repite, ahora no era en la habitación de al fondo, sino en el pasadizo. Se escuchaba el lamento de una mujer.
Al escuchar los lamentos, me dio mucho miedo, quise abrir la puerta, pero mi temor era más grande, que al final no me atreví.
Desde esa noche, me dije que no me quedaría hasta la madrugada haciendo los trabajos, que me dormiría temprano.
Luego de unos días, la misma historia se vuelve a repetir. Ahora ya no solo se escuchaba de madrugada, sino que también dé a partir de las 11 de la noche.
En ese momento sentí pena por la joven, ya que se la pasaba llorando toda la noche. Además, todas las veces que tocaba su puerta para ayudarla, no me respondía, se quedaba en silencio.
Al día siguiente le cuento lo sucedió a la casera, la casera me dice que no lo tome importancia y siga con lo mío.
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La noche siguiente, cuando llegué muy cansada a la habitación, y al momento que estaba durmiendo, escucho que tocan mi puerta de una manera muy brusca. Tanto fue el ruido que hizo, que me despertó de malas ganas.
Al abrir la puerta, no había nadie, todo estaba oscuro, y había un gran silencio que daba miedo.
Al día siguiente, ya estaba muy cansada de escuchar todas las noches a la joven llorar, así que decidí esperarla, y preguntarle porque llora, y si puedo hacer algo para ayudarla.
Recuerdo muy bien que me quedé esperando hasta las 2 de la madrugada, y nada, la mujer nunca apareció.
Cuando ingresé a la habitación, pasando unos minutos, se escucha de nuevo la misma historia, la joven estaba llorando en su cuarto.
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Como ya estaba muy enojada que la joven no me dejara dormir, salí de mi habitación y me dije a mi misma. Sea como sea, ingreso a la habitación de la joven, así tenga que tirar la puerta.
Por alguna extraña razón desconocida, al tocar la puerta, se abrió por si sola. Cuando ingresé a la habitación, me llevé una gran sorpresa: vi como una mujer estaba desapareciendo en su cama.
Para suerte mía, solo me asusté un poco, y ni bien pude reaccionar, salgo corriendo de la habitación. En mi cuarto estaba temblando, y diciéndome a mi misma: ojalá el fantasma de la mujer, no me haya visto.
Al día siguiente, mis amigas notan que estoy muy asustada. Cuando le conté lo ocurrido, todas se quedaron sorprendidas, y enseguida me preguntan si la casera me contó lo que pasó en el tercer piso.
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Una de mis amigas me cuenta, que en el tercer piso de la casona. Una joven tenía depresión, le estaba yendo mal en la universidad, además que su pareja la dejó, y en un momento de debilidad, tomó una trágica decisión, pasar a mejor vida.
Cuando la casera notó que la joven no bajó en todo el día. Al abrir la puerta de la joven, vio una imagen que lo dejó marcado: la mujer se ahorcó, ya no respiraba.
Desde ese día, los demás inquilinos que estaban en el tercer piso, siempre escuchaban llorar todas las noches a una joven. A veces escuchan unos los lamentos aterradores en todo el pasadizo. Otras veces, al despertarse un inquilino, presiente que alguien los está viendo; y los que llegaban muy de noche, cuentan que miran a una joven muy extraña que está parada en la habitación de al fondo. Es por eso, que nadie quiere alquilar las habitaciones del tercer piso, por miedo a que el alma de la mujer se le aparezca.
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En ese momento me decía a mí misma: para que me dijeron lo que pasó en el tercer piso. Esa noche lo recuerdo muy bien, como si hubiera sido ayer. Ingresé con miedo a la habitación, temiendo lo peor, que al abrir la puerta, me encuentre con el alma de la joven.
Ahora entiendo porque después de varios días, las habitaciones del tercer piso estaban sin alquilar. Si no fuera porque la habitación estaba muy barato, me hubiera retirado esa misma noche.
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Lo que me daba más miedo, no era escuchar los lloriqueos del almita, ni los lamentos en el pasadizo, sino…., era cuando tocaban la puerta de mi cuarto de madrugada. Me daba la idea de que al abrir la puerta, vea al alma de la joven desparecer.
Luego de varias semanas, me acostumbre al fantasmita, ya no me daba miedo; y para suerte mía, nunca se apareció en mi habitación.
Lo malo era que nadie de mis compañeras quería hacer los trabajos en mi cuarto. Todas tenían miedo de encontrarse con el fantasma de la mujer cuando vayan al servicio del pasadizo.
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Les hago la siguiente pregunta:
¿Qué harían si se enteran que tiene como compañero de cuarto a un fantasmita?
Por mi parte, mientras que no me asuste y no me haga daño, no haría nada, Ya con el tiempo estoy seguro que me acostumbraría a su presencia, y ustedes, ¿Qué harían si se enteran que tiene como compañero de cuarto a un fantasmita?