La siguiente historia cuenta de un vigilante, que al estar haciendo su guardia en una institución, se encuentra con el alma de una niña.
Casi toda mi vida he trabajado de vigilancia, y siempre lo hacía vigilando las calles. Como últimamente la calle se volvió muy caliente, es decir muy peligrosa, y por seguridad tuve que buscar otros lugares donde trabajar.
Por parte de unos de mis amigos, me dieron el trabajo en una institución, pero antes de firmar el contrato, me advirtieron que raras veces se aparece una niña, que si la veo no la tenga miedo.
En todo el tiempo que trabajaba de turno mañana en la institución, nunca vi a la niña, hasta que me cambiaron de horario.
Después de casi medio año, cuando me dijeron que tenía que hacer el turno noche, pasó lo menos pensado.
Siendo el primer día que trabajaba de noche en la institución, me dio más miedo que trabajar en la calle, porque el ambiente era muy silencioso, y ni hablar de los pasillos, que misteriosamente se veían más largos.
Siendo cerca de las 10 a 11 de la noche, cuando me mandan a los pisos de arriba para ver que todas las puertas estén cerradas. Al momento que estoy por llegar al penúltimo piso, escucho que alguien empezó a correr.
Mi reacción en ese momento fue apresurarme, porque tenía en mente que alguien se había quedado para hacer alguna maldad en la institución, como por ejemplo robar algunos materiales.
Por más que alumbraba por todas partes no encontraba nada, todo estaba en silencio.
Al momento que estaba por bajar del piso, nuevamente escucho unos pasos, que enseguida hizo que regrese a toda carrera.
Como no vi nada, ahora hice una inspección más meticulosa, salón por salón estaba alumbrando a todas partes con mi linterna.
Pero por más que alumbraba, no veía nada, todo estaba en silencio, hasta incluso llegué al punto de preguntarme si no me he sugestioné por trabajar de noche en un lugar muy silencioso.
Para sacarme de dudas, apagué la linterna, e hice ruido como simulando bajando las escaleras.
Cuando estaba en silencio, escuché algo que hizo que me diera un miedo como nunca lo había tenido en toda mi vida.
De la nada, después de escuchar unos pasos, se escuchó una risita de una niña, y fue allí que recordé lo que me habían contado de la niña que se aparece en el pasadizo.
Mi reacción en ese momento fue de bajar las escaleras a toda carrera.
Al bajar al primer piso, Freddy, el otro vigilante de la institución, me mira que estoy muy pálido y enseguida me pregunta ¿qué te pasa?, te veo pálido.
Como aún seguía asustado, entre medio tartamudeando le conté que algo me asustó en el penúltimo piso.
Freddy entre riendo me dice que capaz lo que vi fue a la niña fantasma que se aparece en los penúltimos pisos. Al mismo tiempo me pregunta, si no me hablaron acerca de la niña.
Como aún seguía con miedo, con la cabeza le respondí que sí, pero pensé que todo era mentira, que solo lo decían para asustarme.
Después que se me pasó el susto, Freddy me pregunta si ya revisé todos los pisos.
Con la cabeza le respondí que no, así que para no asustarme, muy amablemente me dice que me acompaña en hacer la ronda de los últimos pisos.
No les quiero mentir, pero cuando pasamos por el lugar donde escuché a la niña, estaba muy nervioso viendo de lado a lado, temía que la niña vuelva aparecer.
A los días siguientes, cuando ya agarré confianza con el personal de la institución, me contaron acerca de la niña.
Cuenta que hace varios años, cuando estaban haciendo remodelaciones a la institución, vino de visita una de las hijas de los obreros.
La cual lamentablemente en un descuido de su padre, pasó a mejor vida, creo que le cayó algo pesado encima, que le hizo perder la vida al instante.
Y es por eso que su alma se aparece todas las noches en los últimos pisos de la institución.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Si ven el alma de una niña en altas horas de la noche, cómo reaccionarían?
Por mi parte, estoy seguro que reaccionaría de la misma manera, me regresaría por donde vine, y ustedes, ¿Si ven el alma de una niña en altas horas de la noche, cómo reaccionarían?