La siguiente historia de terror, relata de dos hermanos que al regresar de una fiesta, desde lo lejos escuchan los llantos de un bebé. Cuando van en su ayuda, se enfrentan a una oscura entidad que cambiará sus vidas para siempre.

Cuando había una fiesta en el pueblo, mi hermano y yo estamos ansiosos de ir, y así conocer a las mujeres que estarían en la fiesta. Pero mi madre nos dijo que no podemos ir, tenemos que hacer varios trabajos en la chacra.
Mi hermano me dice, que ni bien mamá duerma, nos escapamos de la casa y regresamos de madrugada para que no sospeche.
Fue una excelente idea, y todo salió como lo habíamos pensado. Después de media hora, mi madre se queda dormida. Yo también estaba a punto de dormir, pero mi hermano me despertó, diciendo que ya es hora para ir a la fiesta, que me aliste.
Llegando al pueblo, nos divertimos como nunca lo hicimos, tanto así que perdimos noción de la hora.

Siendo de madrugada mi hermano me dice que ya es hora de regresar, sino nuestra madre se dará cuenta que salimos a escondida.
Regresando a casa, por el camino escuchamos a un bebé llorando. Sorprendido de lo ocurrido, voy donde se escucha los lloriqueos del bebé.
Cuando llegué, vi a un bebé que está dentro de una canasta. Mi hermano enseguida lo carga y dice que este lugar es muy peligroso de noche. Llevemos al bebé a la casa y mañana buscamos a sus padres. Pasó unos minutos, y la canasta comenzó a pesar más de lo normal. Mi hermano me dice que le espere, no puede caminar tan rápido, ya que la canasta pesa demasiado.
Pensé que mi hermano se cansó de cargar la canasta, así que le digo, ahora es mi turno.
Al intentar levantar la canasta, no podía, pesaba demasiado, pareciera como estuviera levantando unos 100 kilos.
Mi hermano se pone a reír, diciéndome en modo de burla: Esto te pasa por no comer tus verduras, ya vez…, estás muy débil que no puedes levantar una simple canasta.
Cuando mi hermano intentó levantar la canasta, tampoco podía, y se preguntó muy extrañado. Hace un momento lo podía levantar y ahora, ¿por qué no puedo?

Mi hermano dice: dejemos la canasta, y solo llevemos al bebé.
Cuando cargó al bebé, el bebé nos habla, diciendo: Estoy un poco pesadito, ¿no?
Al escuchar esas palabras, al instante mi hermano soltó al bebé, y nos vamos corriendo a casa. El susto fue tan grande que hicimos un gran ruido al llegar, tanto así que nuestra madre se despertó.
Nuestra madre al vernos afuera de la casa, no nos regañó por haber salido a escondidas, si no que nos preguntó porque hacemos tanta bulla.
Cuando le contamos todo lo ocurrido, mi mamá enojada nos dice, ¡que tontos son! Acaso no saben que al bebé que encontraron, es el diablo.
Cuando escuchen a un bebé llorar dentro de una canasta y en un lugar desolado, no vayan hacia el llanto, porque es el diablo que le está llamando. Si ustedes no hubieran reaccionado a tiempo, el diablo se los hubiera llevado del susto.

Les hago la siguiente pregunta:
¿Si escuchan a un bebé llorando en medio de la nada, irían en su ayuda?
Por mi parte, antes mi respuesta era ignorar y seguir con mi camino, y todo esto es debido a las historias de terror que escuché, pero ahora, mi respuesta es todo lo contrario. Si escucho a un bebé llorando en medio de la nada, no pensaría que se trate de un demonio o algo por el estilo, ya que mi preocupación sería en ayudar al bebé, es decir, ir en su ayuda, y ustedes, ¿Si escuchan a un bebé llorando en medio de la nada, irían en su ayuda?
