La siguiente historia, me fue contada por mi tía.
Cuando mi tía vivía en la sierra, su expareja era una persona que no se controlaba, cada vez que tenía dinero, se lo gastaba en bebidas.
Mi tía ya estaba cansado de su pareja, y más aún por la vergüenza que lo hacía pasar.
Cuando su pareja empezaba a tomar, no se iba del lugar hasta que lo voten, y una vez que lo voten, de lo pasado de copas que estaba, se quedaba dormido en la calle. Los vecinos cuando lo veía durmiendo en la calle, siempre tocaban su puerta de mi tía, diciendo que su esposo está durmiendo en la calle, que vaya a recogerlo.
En una de las noches, cuando su pareja no venía a casa, mi tía estaba preocupada, porque ya era muy tarde, hasta que de repente, tocan la puerta.
Mi tía pensó que un vecino estaba tocando la puerta para decirle que su esposo está durmiendo en la calle, pero no….
Al abrir la puerta, ve que su pareja está asustado, estaba todo pálido, y no podía hablar bien.
Cuando se le pasó el susto, su pareja empezó a llorar y le contó todo lo que pasó.
Cuenta, que fue invitado en la fiesta de un familiar, y que por equis motivos, le votaron de la casa.
Como estaba pasado de copas, y no podía caminar bien, pasando cerca del rio, se queda dormido.
Hasta que de repente, siente que poco a poco se está mojando, pero como el sueño era tanto, no lo toma importancia y sigue durmiendo.
Después de unos minutos, siente que todo su cuerpo se está mojando, así que de malas ganas se despierta.
Al despertar, ve que una mujer le estaba viendo en todo momento.
Como estaba pasado de copas, enojado le dice, que me miras, vete de aquí, pero la mujer no le hacía caso, lo seguía viendo.
Nuevamente le dice que se retire, que le deje dormir, pero nada, la mujer no se movía, solo se le quedaba viendo.
Como no le hacía caso, enojado se dirige hacia la mujer, y al estar a unos metros, le entró un gran miedo, que enseguida se le pasó la borrachera y se va corriendo a casa.
Resulta, que la mujer que le estaba viendo, no era una mujer, sino un demonio, la mujer tenía rostro de caballo.
Desde aquel susto que sufrió su pareja, mi tía cuenta que cambió por completo. Ya no es el mismo de siempre, ya no le gusta tomar.
Hasta ahora, mi tía le da gracias al espanto, que con el susto que le dio a su pareja, le convirtió en una buena persona.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Cambiarían de una manera drástica si les dan un buen susto?
Por mi parte, dudo mucho que lo haga, o bueno eso pienso, porque hasta ahora, no me he llegado asustar de tal manera como el de la historia, y ustedes, ¿Cambiarían de una manera drástica si les dan un buen susto?