La siguiente historia me fue contada por un seguidor de la página.
Mi abuela cuenta, que cuando era joven, se dedicaba al comercio.
Todos los días se dirigía a su casa de campo y traía todo lo que podía vender, en especial papas y trigo.
Las personas del pueblo ya le conocían a mi abuelo, y ni bien llegaba con sus productos, le compraban todo lo que traía.
En una de esas noches, cuando mi abuelo ya estaba por dormir, se acordó que mañana era la fiesta del pueblo, y que era el mejor momento para vender toda su mercancía, pero como ya era muy tarde, no sabía qué hacer, si regresar al campo y traer todo lo que pueda, o seguir durmiendo.
Como en esos años mi abuelo era muy joven, pensó más en el dinero que podía hacer mañana, que en su seguridad, ya que salir de noche era muy peligrosos y más aún si llevas mercancía.
Después de media hora, recién llega a su casa de campo, y viendo que tenía varios sacos de papas, enseguida pone todo lo que el burro pueda cargar y se dirige al pueblo.
Toda la noche estuvo de esa manera, yendo y regresando al pueblo, hasta hacerse de madrugada.
Cuando ya faltaba el último saco de papa que llevar al pueblo, el burro ya no quería seguir, por más jaloneo que le daba, el burro se quedó inmóvil en la casa.
Mi abuelo pensó que el burro estaba cansado, ya que después de hacer varios viajes, hasta él estaba cansado de caminar, así que le dice al burro, que descansaremos media hora y de allí regresamos al pueblo, que solo será el último viaje y de allí descansa todo el día.
Después de media hora, mi abuelo le dice al burro que se levante, que ya es el último saco.
El burro por alguna extraña razón no quería levantarse, y ni mucho salir de la casa.
Cuando le mira bien al burro, se da cuenta que está asustado, y era por eso que no quiere salir de casa. Pero como faltaba el ultimo saco, y no quería quedarse a pasar la noche en la casa de campo, a empujones le saca al aburro de la casa.
Todo el camino de regreso, se le veía al burro que estaba temblando, a tal punto que parecía que el saco de papa estaba por caerse.
Cuando estaba por llegar a un riachuelo, vio que el burro está más asustado que nunca, que dejó caer el saco de papa.
Mi abuelo enojado le dice al burro que ya estamos a mitad de camino, que resista un poco.
Al momento que estaba por cargar el saco de papa para ponerlo en el lomo del burro, escucha que alguien se está acercando.
Enseguida suelta el saco de papa y mira por todo por el lugar, pero no ve a nadie.
Nuevamente se agachó para cargar el saco de papa y es allí cuando el burro sale corriendo de regreso a la casa de campo.
Mi abuelo enojado en su mente se dice, que burro tan mañoso me salió, votó el saco de papa apropósito para no llevarlo al pueblo, ya verá cuando le alcance.
Al momento que mi abuelo estaba por levantar el saco de papa, al mirar hacia adelante, ve algo raro, desde lo lejos, ve que una mujer está yendo por el mismo camino que él.
Para que mi abuelo se afane con la mujer, carga el saco de papa como sino pesara nada, y enseguida va detrás de la mujer.
Cuando está cerca de la mujer le empieza hablar, preguntándole que hace por estos lugares en altas horas de la noche, y así entre otras preguntas.
Pero por más que preguntara, la mujer no le respondía, solo seguía avanzando.
Como la mujer no le hacía caso, decidió ignorarlo y seguir cargando el saco de papa.
Después que adelantó a la mujer, al instante, dio un tropiezo, y dejó caer el saco de papa.
Mi abuelo asustado que el saco de papa le haya caído encima a la mujer, se da la vuelta para disculparse.
Al darse la vuelta, se lleva un gran susto.
Resulta, que la supuesta mujer que quería conquistar, no era una mujer, sino un demonio.
La supuesta mujer tenía rostro de caballo.
Ni bien vio que no se trataba de una mujer, mi abuelo sale corriendo, y antes de darse cuenta, vio que se regresaba a la casa del campo, en vez de ir al pueblo que quedaba más cerca.
Al llegar a la cabaña, ve que su burro está en la puerta de casa, esperando que le abra la puerta.
Ni bien llegó a la cabaña, ingresó con el burro y cerró la puerta, esperando que se haga de mañana, y que el susto se le pase.
Después de unas horas, cuando ya todo estaba claro, mi abuelo y el burro salen con miedo de la cabaña, regresando al mismo lugar donde dejó tirado el saco de papa.
Llegando al lugar, tal como lo pensó, el saco de papá ya no estaba, no le quedó de otra que regresar a casa, para darse con la sorpresa, que el saco de papa que dejó tirado, un amigo le había llevado a su casa.
Resulta, que los sacos que mi abuelo llevaba para vender, siempre le dibujaba una marca, y es por eso que su amigo al ver la marca del saco, supo que se trataba de mi abuelo, y por eso lo llevo a su casa.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Cómo hubieran reaccionado si encuentran a una mujer con rostro de caballo en el campo de madrugada?
Por mi parte, estoy seguro que hubiera reaccionado igual, ver a algo extraño, dale por hecho que me daría miedo, y el miedo, capaz haría que salga corriendo del lugar, y ustedes, ¿Cómo hubieran reaccionado si encuentran a una mujer con rostro de caballo en el campo de madrugada?