Mi abuelo cuenta, el día que estaba yendo al pueblo vecino en altas horas de la madrugada, al pasar cerca de una iglesia, desde lo lejos ve a unos niños jugando.
Esto era muy extraño para él, porque es imposible que unos niños estén en la calle de madrugada y más aún con el frio que estaba haciendo.
Como ya era muy tarde, no lo toma importancia y sigue su camino, porque debía de llegar al próximo pueblo a primera hora.
Después de unos días, al pasar de nuevo por el mismo lugar en altas hora de la madrugada, ve nuevamente a los niños jugar cerca de la iglesia.
Mi abuelo quedó extrañado, y enseguida se preguntaba si esos niños no tienen casa.
Al momento que está por acercarse y preguntarles a los niños porque están en la calle muy tarde, lo que ve, le deja muy asustado. Los niños no tenían cabezas.
El susto fue tanto que de inmediato sale corriendo del lugar y se va de regreso a casa.
Al llegar a casa, sus padres le preguntan qué te pasa, que viste, ¿te asustaron?
Mi abuelo no podía hablar, porque el susto que recibió era tanto, que entre llorando y con moviendo la cabeza de arriba abajo, le responde que sí.
Cuando se le pasó el susto, le contó lo que había visto en el pueblo vecino.
Sus padres de inmediato le respondieron, que quizás habrá un accidente, al cual, varios niños pasarán a mejor vida.
Dicho y hecho como dijeron los padres, después de unos días, nos enteramos que en el pueblo vecino ocurrió un accidente muy fatal, que cobró la vida de varios niños.
Lo que vio mi abuelo aquella madrugada, fue las almas de los niños, divirtiéndose por última vez.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Cómo hubieran reaccionado si ven a niños sin cabeza jugando en la madrugada?