La siguiente historia nos fue compartido por un seguidor de nuestra pagina, y se publicará tal como lo contó.
Esta historia me la relató mi bisabuelita hace bastantes años y hasta hace poco que fui de visita, tuve un encuentro con ese mismo ser.
En 1946, cuando mi bisabuela era joven, vivía en Santa María del Río, un pueblo de San Luis Potosí.
Su padre era arriero y su madre hacía tortillas para vender. Por el trabajo de su padre, muchas veces mi bisabuela y su mamá solían quedarse solas durante varias semanas.
En ese entonces, corría un rumor en el pueblo donde decían que por ningún motivo se caminara sobre el molino de noche, pero en caso de que se hiciera, si algún extraño (quien fuera) te llamaba no debías hacerle caso, ya que podría ser el mal disfrazado queriéndose llevar algún alma que estuviese sola caminando por el lugar.
En una ocasión, la mamá de mi bisabuela no podía salir ya que estaba muy enferma y si no trabajaba pues no tendrían dinero para la comida. Mi bisabuela preocupada por la situación le dijo a su mamá que ella iría a vender para que descansara.
Mi bisabuela tomó una cubeta llena de tortillas y emprendió su camino. Pasó por un puente para cruzar un pequeño arroyo y después bajar una colina que daba hacia un lado del molino, y seguir su camino por una brecha, entre un gran campo lleno de árboles y arbustos hasta llegar a un pueblo donde vendería las tortillas de su mamá.
Mi bisabuela logró vender todo, pero ya era muy tarde y tenía que emprender nuevamente su camino de regreso. Cada vez oscurecía más y dice que mientras caminaba por la brecha escuchaba entre los árboles que alguien le chistaba. Al principio no hacía caso ya que pensaba que eran los animales haciendo ruido, pero después de un rato escuchó como se aproximaba un caballo a gran velocidad, se escuchaba tan cerca que volteó para ver de dónde venía y así quitarse del camino para evitar un accidente.
Al voltear se encontró con un hermoso caballo pinto y un hombre, que a lo que se alcanzaba a ver, era muy apuesto.
El hombre se acercaba a donde estaba mi bisabuela bajando la velocidad de su caballo, hasta que quedó a la par de mi bisabuela.
Él la saludó, y comenzó a platicar con mi bisabuela. Dice que el hombre tenía una voz muy gruesa, parecía que se le salía el pecho cada vez que hablaba y esto a mi bisabuela le llamaba mucho la atención. Entre la plática el hombre se ofreció a acompañarla y ella aceptó encantada, ya que realmente al verlo de cerca era un hombre bastante guapo.
Entre los coqueteos y la plática, el sujeto le empezó a insinuar cosas a mi bisabuela y aunque era muy apuesto, mi bisabuela se molestó y le respondió con un rotundo no.
Él enfureció y le dijo a mi bisabuela que porque no, si él era un hombre «con toda la extensión de la palabra», pero mi bisabuela le contestó que no le interesaba y que ya no se sentía cómoda que él la siguiera acompañando, entonces le pidió que se retirase…
El hombre paró su paso y se dio la vuelta sin decir más, pero dice mi bisabuela que durante el poco camino que faltaba para llegar al molino ella sentía como le aventaban piedras, le susurraban cosas, hasta sentía que le jalaban la ropa y su cubeta de una manera misteriosa pesaba tanto, aunque estuviera completamente vacía.
Cruzó el arroyo y al llegar a la colina notó que estaba el mismo hombre guapo junto a su caballo. A mi bisabuela se le hizo muy extraño ya que el hombre se había marchado hacia atrás de ella, y mientras caminó nunca lo vio pasarla, sin embargo siguió con su camino pues ya era muy oscuro y sabía que su madre no tardaría en preocuparse.
Ella siguió su camino, y mientras avanzaba empezó a notar un extraño olor como al del azufre, y cada que se acercaba más al apuesto hombre notó que su rostro comenzó a cambiar siendo más desagradable y terrorífico. Parecía que la piel de la cara se le desprendía en pedazos dejándole ver los huesos ensangrentados y podridos.
Obviamente de la impresión, mi bisabuela detuvo su paso quedando completamente en shock, y aquella voz gruesa del hombre cambió a una tono rasposo y diabólico diciendo: «te acompaño»
Mi abuela aterrada le gritó con un «¡No…!» y vio como esa escalofriante presencia soltó un largo grito y sin nada más desapareció.
Mi bisabuela perdió el conocimiento hasta que después de un rato despertó dentro del molino, donde había una pareja de avanzada edad quienes laboraban allí. Mi bisabuelita aterrada les contó lo sucedido y la pareja no parecía muy sorprendida, al contrario ellos mismos le confirmaron que ese horrible ser es el Diablo, que busca a mujeres solas a quienes llevarse el alma usando sus artimañas.
Esa noche mi abuela corrió con mucha suerte. Al llegar a su casa no le comentó nada de lo sucedido a su mamá y decidió mejor guardárselo como la historia más perturbadora que jamás haya vivido.
Pues bueno, años después…
En diciembre del 2019, viajé al pueblo de mi bisabuela (aún sigue siendo un pueblito rural). Mientras nadaba en el arroyo junto a unas amigas, vimos que se acercó un hombre bastante guapo, él se nos quedaba viendo y se acercó diciéndonos con una voz muy gruesa: «¿necesitan compañía?».
No sé si sea exageración mía, pero en ese momento recordé la historia de mi bisabuela y antes de que se acercara para hacernos plática, alerte a mis amigas diciéndoles que nos teníamos que ir urgente.
Ellas no entendían, pero como me vieron muy alterada, pues obviamente tomaron sus cosas y me siguieron sin decir más…
Cuando volteé hacia atrás, para asegurarme que no nos viniera siguiendo, el hombre había desaparecido, era como si la tierra se lo hubiera tragado en ese mismo momento.
Llegando a la casa les conté a mis amigas del porque teníamos que alejarnos de ese misterioso sujeto, y como era de esperarse, al principio no me creyeron, sin embargo al final sus dudas fueron aclaradas cuando mi bisabuela escuchó y les contó su aterradora anécdota.
Aún del recordar la historia de mi abuela y del terrible encuentro que tuvimos mis amigas y yo con aquel hombre, me recorre un terrible escalofrío hasta la fecha.
Les hago la siguiente pregunta:
¿Cómo hubieran actuado si estando en el rio, de repente un tipo con las mismas características de la historia se les acerca?
Por mi parte, estoy seguro que en ese momento hubiera mantenido la calma, porque entre más seamos, menos miedo nos daría. Y ya después al recordar todo lo que me contaron, les daría a las personas que están conmigo que nos regresemos a casa. En caso que me digan que no, les diría, de alguna manera que me hagan caso y que regresemos, y ustedes, ¿Cómo hubieran actuado si estando en el rio, de repente un tipo con las mismas características de la historia se les acerca?